Mi lado...

1725 Palabras
POV KAVIN Nunca en mi vida había sentido el impulso de proteger a alguien con mi propio cuerpo; en el momento en que Mar corrió hacia su padre, supe que no era buena idea. La veo cubrir su vientre mientras espera el golpe que se aproxima rápidamente hacia ella; gracias a Dios, logro colocarme frente a ella y cubrirla. Siento el dolor en mi hombro, pero no me importa en lo absoluto. - ¡Joven amo! – Troy se apresura a contener al Sr. Lauder - Mi amor ¿Estás bien? – ella levanta la vista, sus ojos están llorosos; pero logra asentir en afirmación. - ¡Debemos morir! – grita el Sr. Lauder – Será más fácil que vivir en la miseria, Mi niña, solo esa opción tenemos – claramente el hombre ha perdido su cordura – Me enviarán a prisión, yo lo hice… pero no quería, ellos me obligaron – eso llama mi atención ¿A quienes se refiere? – Mi familia… mi niña – escucho el sollozo de Mar y aunque esté molesta conmigo, la abrazo; intentando darle algún tipo de consuelo. - ¿Ves? Necesita ayuda profesional – escucho la voz de Leah. - Dennos un minuto – pido. Tomo a Mar en mis brazos y camino hacia una esquina solitaria. - Tranquila, por favor no llores más – pido mientras seco sus lágrimas. - Esto es lo que le hiciste a mi familia – susurra - ¿Te das cuenta ahora porque te odio? – respiro profundamente para soportar sus palabras – Él era el mejor padre del mundo, no era perfecto; pero ahora… - un sollozo corta sus lamentos. - ¿Qué es lo que quieres hacer? – ella levanta la vista – Puedo pagar la mejor clínica para tu padre y la factura de este hospital – ofrezco - No quiero nada de ti – la exasperación ya ha llegado a un punto crítico en este momento. - ¿Y como vas a pagar la factura de este lugar? ¿Tienes seguro médico? – sé que no debo presionarla mucho, pero es una oportunidad de oro para mí – Y tu padre, solo es cuestión de tiempo para que dañe de manera permanente a tu madre. - No creo que quieras hacer esto por caridad – chica lista - ¿Qué quieres a cambio, De Santi? - Que te quedes a mi lado – pido – Solo eso. - Quieres mi vida a cambio de ayudarme, es eso ¿verdad? - Tú decides – estoy actuando como una completa basura; pero tengo dinero y de nada me sirve si no lo uso para ocasiones como esta. Ella le dedica una mirada triste a su padre y luego a su madre. - Bien, pero no voy a ser tu prisionera – sentencia - Siempre y cuando no hagas cosas tontas – advierto – Te vas a acostumbrar a la vida que llevarás como mi mujer – su mirada cambia de tristeza a rabia muy rápidamente – Mi señora De Santi. - Jamás voy a usar tu apellido ¿entiendes eso? – tomo un mechón de su cabello rubio - Ya lo veremos. Ahora, despídete de ellos; debemos viajar. - ¿Qué? No, yo me quedo con mi madre; ella me necesita. - Yo me encargaré de ella y de los demás miembros de tu familia. Las heridas son superficiales, ella estará bien. - ¿Cómo puedes ser tan insensible? – pregunta - ¡Es mi familia! – Mierda, quisiera… solo llevármela lejos, tenerla solo para mi. Aunque tratara de asesinarme mientras duermo. - Está bien, está bien; cálmate – observo como aplican un calmante al padre de Mar - ¿No dijiste que estaba en estado vegetativo? - Cuando le quitaste todo lo que su familia había construido en varias generaciones; tuvo un shock nervioso muy fuerte, estuvo hospitalizado y luego de eso, se aisló mentalmente. No habla, no se mueve, casi no come; prácticamente ha perdido toda voluntad de vivir – me explica - Pero se puede curar… - susurro - Es muy difícil, los doctores no creen que pueda. Al menos no en su caso. - Los doctores hacen lo que sea si les pones una pila de billetes enfrente – comento – Escucha, mi familia tiene un hospital… - No me sorprende. - El punto es; no se especializa en tratamientos psicológicos, pero puedo asignar a alguien. - Bien, siempre y cuando él se encuentre bien atendido. - Lo estará – le aseguro – Y puedes quedarte con tu familia unos días, si eso quieres. - Eso quiero – taja - Yo me iré hoy, es indispensable que viaje. Troy te recogerá dentro de unos días para que me alcances en el extranjero. - ¿Estaremos mucho tiempo allá? - No lo sé, pero no voy a prohibirte visitar a tu familia – ella asiente. - Está bien, entonces lo mejor será que te vayas – la veo alejarse y volver a abrazar a su madre. Decido irme, al parecer al que menos necesita en este lugar es a mí. - Quédate con ella – le ordeno a Troy antes de salir del lugar. Al llegar a la calle, me encuentro a Claire esperando frente al auto. - Vamos tarde – me amonesta. No le respondo, simplemente subo al auto y ella hace lo mismo detrás de mí. Avanzamos en silencio hasta el jet que me llevará a casa – Tienes que revisar esto para estar preparado – me brinda un sobre para luego acomodarse en el sillón frente a mí. Me da un dolor de cabeza cuando veo los problemas y pérdidas que le he ocasionado a mi familia. - Mierda – recuesto mi cabeza en el respaldo del sillón. - Sé que es estresante, pero lo que debemos hacer ahora es poder concentrarnos en salir de esto. ¿entiendes? Tranquilo, puedes hacerlo. - Tienes demasiada fe en mi Claire – señalo – No entiendo el motivo, me comporto como una basura contigo. - Sí entiendes el motivo – eso llama mi atención. - ¿Qué quieres decir? - Sabes perfectamente bien lo que siento por ti. Y estoy acostumbrada a que me trates mal, lo hacías porque querías a Artemis y aunque me molestaba, entendía el motivo. ¿Pero ella? Ella solo te da problemas. - Claire… - Me tratas como basura y te sigo amando; así como ella te trata como basura y tú la sigues queriendo – observo sus ojos cafés; hay sincera preocupación en su mirada. - Siento lo de esta mañana – me disculpo - No te disculpes solo así, quiero que pases la noche conmigo como recompensa – entorno los ojos, sabe perfectamente bien que no lo haré. Al menos, ya no. – O un collar de diamantes – eso me hace sonreír. Odia las cosas pesadas ¿y quiere un collar? - Bien – accedo. Luego de eso, trato de dormir lo más que pueda antes de llegar a casa. Cuando parece que llevo la mitad de mi vida en este avión, llegamos por fin al aeropuerto privado y emprendo el tramo final. - Iremos directamente a la casa de su hermano – me informa Claire – Dijo que no quería hablar en la empresa – eso significa que quiere gritarme sin que nadie de la empresa lo sepa. - ¿Te quedarás? – pregunto - No, iré únicamente en el día y luego regresaré a casa. Creo que es lo mejor por el momento – me alegra que sea prudente, ahora que tengo a Mar; no quiero que haya malentendidos, bueno; más malentendidos entre nosotros. Después de varios minutos, logro ver la fachada de la casa de mi hermano; sigo sin entender como puede vivir allí después de lo que nos pasó en esa casa. Como siempre, veo a la Sra. Baker esperando para recibirme junto a varios empleados. - Joven amo – se apresura a darme un cálido abrazo. - Sra. Baker, es un gusto volver a verla ¿ha estado bien? – me golpea suavemente el hombro y me duele más de lo que imaginé, seguramente aún estoy magullado del golpe que me dio el Sr. Lauder. - Niño travieso ¿Qué hiciste ahora? - Querrá decir, que fue lo que no hice – respondo cohibido - Hermano – la voz de Kaleb me llega desde el umbral de la puerta, lo veo recostado mientras cruza sus brazos en su pecho - ¿Has tenido un buen viaje? - Sí, todo bien – me acerco a él hasta tenerlo de frente. Sus ojos iguales a los míos, me dedican una mirada de preocupación. - Me alegro – se acerca a mi y me da un abrazo, me quedo congelado en el lugar; totalmente sorprendido – Bienvenido a casa – escucharlo decir eso, solo me da tristeza y culpa. - Lamento preocuparte tanto – me disculpo y correspondo su abrazo. - Estás aquí, es lo único que me interesa – se separa de mi y me da unas palmaditas en el hombro – Creí que vendrías acompañado – señala - Ella… vendrá después – respondo - Bien, entremos – caminamos juntos hasta la sala de estar principal – Los chicos mueren por verte, pero los convencí de que nos reuniéramos hasta mañana – me informa – Así puedes descansar tranquilo, al menos por hoy. - Gracias. - ¿Quieres descansar antes de hablar? - No, dormí un poco en el avión – me dejo caer en un sofá - ¿En dónde están los niños? – pregunto viendo a mi alrededor. - En la escuela, regresarán en un par de horas y Georgina está de paseo junto a Arte. - Oh. - Sí, quería hablar con mi hermanito a solas – me explica - ¿Estás molesto? - Más que eso, estoy furioso – responde – Pero hace tiempo que no te veo y la verdad, no quiero que la primera cosa que haga, sea discutir contigo. - Igual discutiremos mañana o más tarde – comento resignado - Sí, pero no ahorita – lo veo ponerse de pie - ¿Vamos a montar? – propone – Extraño a mi hermano. - Vamos – me pongo de pie y camino a su lado. También lo he extrañado, él es el único que siempre está de mi lado.
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