POV KAVIN
Los párpados me arden del cansancio, he estado pegado a la pantalla de mi ordenador prácticamente todo el día. Al ver la hora, me doy por vencido; estoy cansado y no creo rendir lo suficiente si me quedo. Con eso en mente, emprendo mi camino de vuelta a casa. Al llegar, me dirijo directamente a la habitación, por la hora, Mar ya debe estar dormida. Camino despacio para no despertarla, tomo el pomo de la puerta y la abro con todo el cuidado posible.
- Ah, mierda… - me congelo justo en el umbral de la puerta. Dirijo mi mirada hacia la cama, en donde Mar se retuerce mientras gime. ¿Le dolerá algo? La preocupación hace que me acerque a ella, y al hacerlo; entiendo lo que está sucediendo. La observo plácidamente. Lleva puesta una de mis sudaderas y tiene los ojos cerrados mientras gime suavemente. No, no puedo creerlo ¿de donde carajo sacó esa porquería? La ira empieza a llenarme la sangre, no voy a permitir que un estúpido juguetito la… - Kavin, uhhm - ¿dijo mi nombre? ¡DIJO MI NOMBRE! Ella está satisfaciéndose a si misma mientras piensa en mí. Me emociono al instante, ella merece ser castigada por actuar de esta manera, pero ser el pensamiento que impulsa sus bajos instintos me enorgullece – Kavin… - vuelve a susurrar mi nombre
- ¿Sí? – respondo frente a la cama. Ella se detiene en ese instante, cierra sus piernas y se cubre con una sábana.
- Kavin… ¿Qué haces aquí? – la veo envolverse completamente, como un burrito.
- Duermo aquí – respondo con obviedad – Pero no te pongas tímida, puedes continuar – me recuesto sobre la pared y cruzo mis brazos sobre el pecho.
- ¿De que hablas? – su rostro está completamente ruborizado
- No necesitas fingir inocencia, sé perfectamente lo que estabas haciendo – respondo sonriendo – Aunque debo admitir que odio la manera en la que lo haces. Nunca había tenido celos de un juguete antes.
- No sé de qué hablas – insiste
- Quiero verte hacerlo – ella esquiva mi mirada – Vamos querida, continúa masturbándote mientras gimes mi nombre.
- Kavin…
- ¿Me obligarás a ir allí? – pregunto
- Yo no… no quería, es solo…
- No me importa el motivo, lo que me importa es que lo hiciste – quito mi saco y lo aviento a una esquina de la habitación.
- ¿Qué haces? – me acerco a ella con paso decidido y aparto la sábana con la que intentaba cubrirse. Sonrío maliciosamente cuando la veo utilizando únicamente mi sudadera – Kavin… - toco sus piernas, recorriendo cada centímetro hasta su centro.
- Mira lo húmeda que estás – señalo - ¿En qué posición nos imaginabas? – susurro
- Yo…
- Ssshh – la callo. Tomo ese ridículo juguetito y al sentir un leve movimiento, ella se retuerce - ¿Te gusta tu juguete?
- Sí
- ¿Más que yo? – exijo saber. Voy a quemar esta porquería hasta que queden únicamente las cenizas, y luego volveré a quemar las cenizas – Respóndeme cariño, porque de eso depende si mañana podrás caminar o no.
- No, tú me gustas más – responde jadeando
- Buena chica – saco con cuidado el estúpido dildo y lo arrojo hasta el otro lado de la habitación – No me opongo a que uses juguetes, pero seré yo quien los introduzca en tu cuerpo ¿entiendes?
- Sí – subo la sudadera y la vista de su hermoso y húmedo coño rosa hace que mi falo duela al estar aprisionado en mis pantalones. Me inclino sobre ella y arrastro mi lengua por todo su centro – Aah, mierda. Espera… - pide estremeciéndose
- ¿Qué quieres que espere?
- Esto no es correcto, no podemos… - no la dejo continuar, chupo su botón para luego deslizar dos de mis dedos entre sus pliegues - ¡Uuhhmm! – se cubre los labios, intentando aminorar sus gemidos. No voy a detenerme, sigo chupando su centro como si fuera la fruta más deliciosa del mundo, estimulo su clítoris con mi lengua para luego deslizarla hasta su entrada y regresar – Kavin, por favor…
- ¿Qué quieres, querida?
- Tus… dedos – sonrío victorioso. Chupo de nuevo su clítoris en el mismo instante en que inserto dos de mis dedos en su interior. Su cuerpo se sacude y la veo aferrarse a las sábanas. Me posiciono sobre ella, con cuidado de no presionar su vientre.
- Mírame Mar – ordeno. Sus ojos verdes se encuentran con los míos, totalmente llenos de deseo. Acaricio su clítoris con mi pulgar mientras mis dedos encuentran su punto erógeno, acribillándolo con estocadas. Quiero que entienda que su cuerpo es mío, solo me responde a mi y a nada ni nadie más. Mis movimientos se vuelven bruscos y más profundos; la veo retorcerse de placer, intentando abrir más sus piernas para mí y sin apartar la mirada de mi rostro. Ella se aferra a mis bíceps mientras intenta poner algo de espacio entre nosotros.
- Es… es demasiado – susurra. Pero no me detengo, un sentimiento de posesividad me abarca todo el cuerpo.
- No lo es – respondo apretando los dientes – Mira como tu pequeño coño succiona mis dedos – no responde, se limita únicamente a gemir descontroladamente – Si dejas que alguien más te toque… o utilizas esos patéticos juguetitos, voy a castigarte severamente.
- ¡Ah!
- Eres mía – gruño con posesividad. La siento caer por el precipicio, su coño aprieta mis dedos mientras su cuerpo tiene espasmos, sus deliciosos fluidos bañan mis dedos y luego ella, se queda inerte en mis brazos; únicamente su respiración entrecortada llena el ambiente. Ante su mirada perdida, lamo los restos de sus líquidos en mi mano y luego me acerco para besar su cuello – Nadie más aparte de mi puede tocarte, Mi amor. Y eso te incluye a ti – advierto mientras deposito besos en todo centímetro de piel que encuentro.
- Kavin, ¿quieres darme un segundo? – me aparto un poco de su cuerpo, pero no lo suficiente para que pueda sentarse.
- ¿Qué sucede?
- Nada, solo… casi olvido como respirar – responde sudorosa y algo fatigada.
- Es normal – meto mi mano bajo la sudadera y para mi placer, es lo único que lleva.
- Espera… no podemos volver a hacerlo – replica
- Mar, ¿Por qué no? Ya no puedo embarazarte más – razono – Podemos disfrutar de esto sin preocupaciones – aprieto uno de sus senos en mi mano - ¿No me deseas lo suficiente? – deslizo mis dedos por su piel hasta encontrar su pezón, deslizo la yema de mis dedos sobre la punta haciendo que un gemido se escape de sus labios y luego, tiro de su pezón.
- ¡Kavin!
- Te deseo, tanto que duele – ella baja la mirada hasta mi entrepierna - ¿vas a dejarme así? – pregunto mientras vuelvo a apretar su pecho.
- Siempre te aprovechas de mis debilidades – se queja
- Adoro cada una de ellas, mi amor – tiro de mi sudadera, deslizándola sobre su cabeza para poder tener una vista clara de su desnudez. Empiezo a chupar uno de sus pezones con desespero mientras quito mi corbata y camisa.
- Más despacio – pide, pero no puedo controlarme. Llevo meses en sequia y ahora tengo un manantial en mi boca. Quito mi cremallera y me deshago de toda la ropa que ahora solo es estorbo. Sin esperar mucho, me posiciono entre sus piernas y me introduzco lentamente en ella.
- ¿Ves la diferencia? – señalo
- Sí, pero el dildo no hablaba tanto – me sonríe traviesamente
- Oh, mi amor. Acabas de meterte en problemas – sujeto su cadera fuertemente y la elevo para poder estar alineados.
- Me retracto, Kavin… - le doy la primera estocada, tan fuerte que mis testículos chocan contra su trasero - ¡Ah, mierda…! ¡Sí, digo… no! – empiezo una avalancha de estocadas profundas, tanto que siento tocar su cérvix con la punta de mi falo. Ella se retuerce con cada estocada, sujetándose a la almohada mientras sus pechos rebotan frente a mí. Sus gemidos solo me motivan más, quisiera poder vivir dentro de ella o poder hacer esto cada noche de nuestras vidas – Kavin, voy a correrme – gime. Mantengo el ritmo del vaivén de mis caderas mientras ella se estremece, aprieta mi falo y me baña con su deseo cálido. Su cuerpo vuelve a caer sin fuerzas sobre la cama – Eso fue intenso – susurra agitada
- ¿Fue? No, aun no estoy satisfecho – beso su vientre y luego sus senos hasta llegar a sus labios – La noche es joven – comento para luego tomar sus labios en un beso ardiente mientras la penetro suavemente. Ahora que la tengo entre mis brazos, no voy soltarla tan fácilmente; aunque mañana me odie de nuevo.