POV MAR
No recuerdo haber visto esa mirada oscura en los ojos de Kavin, casi es como si fuera otra persona. Su nivel de posesividad es más alto del que llegué a imaginar, pero no me molesta en lo absoluto, aunque debería. Y aquí estoy, desnuda mientras él me abraza fuertemente y desliza sus dedos por mis hombros, llenándome de caricias cálidas.
- ¿De dónde sacaste esa cosa? – su voz es baja, pero fuerte a la vez
- Fue un regalo – respondo – Aunque ahora que lo pienso, debería decir que fue una trampa.
- ¿Trampa?
- La persona que me lo regaló, seguramente quería que me sorprendieras en el acto.
- Déjame adivinar; fue Arte ¿verdad?
- Síp – intento alejarme ya que ambos estamos desnudos, con nuestra piel pegada.
- No necesitas esa porquería, me tienes a mi – impide que me aleje de él.
- Somos amigos ¿recuerdas?
- Lo recuerdo, pero… ¿no quieres más?
- Kavin, no es el momento para esto – me separo de él y logro sentarme en la cama, intento cubrirme con una sábana.
- ¿Me sigues odiando? – su expresión está llena de nerviosismo
- Sí lo hiciera, no estarías desnudo en mi cama – razono.
- Quiero estar desnudo en tu cama más seguido – se incorpora para poder posicionarse frente a mí – Todas las noches si es posible – acaricia mi mejilla con el dorso de su mano y luego acuna mi rostro, se acerca para besarme, lenta y deliciosamente - ¿Nos acurrucamos? – propone justo sobre mis labios.
- Es… una buena idea – sonríe ante mi respuesta afirmativa; sonríe de verdad, mostrándome sus perfectos dientes junto con el brillo en su mirada azul.
- Entonces, ven aquí – se deja caer sobre la cama, estirando uno de sus brazos para ofrecérmelo como almohada. Me acomodo de espadas a él; siento su mano posarse sobre mi pecho mientras la otra acaricia mi trasero, piernas y cintura - ¿Puedo sostener uno de tus senos? – pregunta con su rostro pegado a mi nuca, provocándome un escalofrío al sentir su aliento.
- ¿Por qué harías eso?
- Porque me gusta sostenerlo – no es una respuesta muy convincente.
- Está bien – siento como sonríe, me pega más a su cuerpo y con el permiso otorgado, aprieta levemente mi pecho al mismo tiempo que acaricia mi vientre.
- Descansa, mi amor – me susurra
- Descansa, Kavin – respondo y cierro los ojos; la verdad estoy muy cómoda y relajada entre sus brazos, me duermo en el instante en el que relajo mi cuerpo ante él… Me despierta la sensación de cosquilleo en el cuello, por lo que mi mente se aclara de golpe; el sol se filtra a través del balcón.
- Buen día – veo a Kavin erguirse sobre mí, con una sonrisa traviesa en su rostro.
- Hola – lo saludo aún bostezando. Él se dedica a trazar una línea desde mis labios, pasando por mi cuello hasta llegar a mis senos; a los cuales pellizca – Oye… ¿Qué haces? - pregunto. Pero su respuesta es deslizar su mano bajo mi nuca y tirar de mi cuerpo hacia él; captura mis labios con un beso apasionado mientras toma mi pierna y se la coloca sobre la cadera para luego avanzar hacia mi trasero. Claramente amaneció igual de efusivo que anoche, aunque no me sorprende; si hay algo que le sobre aparte del dinero, es el vigor.
- Amaneciste mucho más hermosa que nunca – susurra contra mi piel. Sus manos recorren cada centímetro, cada zona erógena que mi cuerpo logre tener; es como si conociera mi piel mejor que yo misma.
- ¿Cómo puedes tener tanta energía? – lo cuestiono y se aparta un poco para brindarme una bella sonrisa.
- Cuando desperté, estabas pegada a mi cuerpo; con estas bellezas al aire – dice señalando mis pechos - ¿Cómo voy a resistirme a la vista? – me ruborizo al instante. Lo veo acercarse para poder chupar uno de mis pezones disparando un rayo de electricidad que va a dar justo en mi entrepierna.
- Espera, se te hará tarde para ir al… ¡Ah! – gimo cuando siento como se adentra en mis pliegues, no parece costarle mucho; al parecer estoy lo suficientemente excitada como para recibirlo - ¿Me estuviste tocando mientras dormía?
- Solo un poco – admite, sostiene mi pierna mucho más arriba para poder adentrarse más. La sensación es intensa, nunca me ha tomado de esta manera, acostados de lado; pero, aun así, estamos tan unidos como siempre.
- Eres… un… sinvergüenza – gimo y luego solo cierro los ojos, disfrutando de cada estocada lenta y dura; podría jurar que siento cada una de las venas que alientan su falo. Él es simplemente delicioso; con cada estocada, con cada centímetro que invade de mi interior; la presión en mi vientre se eleva hasta el punto en dónde solo puedo gemir mientras busco la liberación.
- Mar…- escucharlo decir mi nombre con ese tono de voz solo me excita más – Carajo, adoro como aprieta tu coño – después de decir eso, me besa salvajemente, aumentando la velocidad. Entierro mis uñas en su espalda cuando mi vientre explota provocando una avalancha de sensaciones. Sentir nuestros deseos mezclándose definitivamente es lo mejor para iniciar la mañana. Kavin me llena de besos y lentamente, sale de mi interior – Ahora sí estoy listo para iniciar el día – declara feliz.
- No dejas maniquí con cabeza – su rostro se llena con una expresión de confusión – Quiero decir, que no dejas pasar ninguna oportunidad para salirte con la tuya.
- Oh, bueno… no cuando se trata de ti – me da un beso casto en los labios y luego se levanta, dejándome ver su cuerpo desnudo – Ahora sí puedes ver con total libertad y no escondiéndote – vuelvo a ruborizarme
- ¡No te espío! – me defiendo
- Siento tu mirada cada vez que salgo de la ducha – dice sonriendo; es verdad, pero no quiero admitirlo.
- Son ideas tuyas – desvío la mirada para no delatarme
- Como digas… ¿Quieres que nos bañemos juntos? - propone
- No, la última vez que hicimos eso; me embarazaste – le recuerdo
- Pero ahora ya no corremos ese riesgo – razona – Podemos tener el placer sin la consecuencia.
- Solo vete a duchar – pido. Él obedece y yo aprovecho el tiempo para poder envolverme en su sudadera de nuevo. Cuando sale de la ducha, directo al clóset es mi turno de ducharme y una hora más tarde; ambos bajamos a desayunar.
- ¡Hoy lucen radiantes! – comenta Artemis cuando ya estamos sentados - ¿Tu que piensas cariño? – pregunta a su esposo
- Definitivamente mi hermano parece feliz – él parece entender el estado de ánimo de su esposa a la perfección – Y Mar, más relajada.
- ¿Qué son esas manchas rojas? – pregunta Thiago mientras me señala en cuello – No las tenias ayer, tía Mar ¿estás enferma? – el corazón se me llena de ternura al notar su preocupación.
- Me llamaste tía Mar – señalo feliz
- Eres la esposa del tío Kavin, eso te hace nuestra tía – comenta otro de ellos, no estoy segura de quien es. Solo sé que Thiago tiene un pequeño collar con el número 1, pero no tengo idea de quien es Theon y Thomas.
- Son adorables – respondo con sinceridad.
- ¿Y qué son las manchas? – insiste Thiago
- Oh… eso, tu tío te lo explicará – me giro para ver a Kavin, después de todo él es responsable por marchar mi piel. Los niños lo ven expectantes mientras Artemis y Kaleb contienen la risa.
- Claro… eso, es… le inyecté a tu tía un poco de vitamina – dejo salir un suspiro. No sé porque pensé que tendría una explicación decente para este asunto; pero, aun así, no lo interrumpo – Y las manchas, son por eso.
- Eres un genio – digo con sarcasmo
- ¿Te dolió la inyección? – sigue cuestionando uno de ellos
- No, bueno… la jeringa era muy pequeña y casi no la sentí – Kaleb casi se ahoga con su vaso de agua al no poder contener la risa.
- La jeringa era muy grande, pero soy muy bueno inyectando es por eso que no dolió. Hasta me atrevería a decir, que tu tía querrá que la inyecte todos los días – interviene Kavin mientras me dedica una mirada de fingida molestia – Le gusta la sensación.
- No es verdad – niego
- Sí lo es, intentaste inyectarte a ti misma ¿recuerdas?
- Eso…
- Basta de conversaciones sobre tamaños de jeringas – nos interrumpe Artemis – Mar, de hecho. Quería preguntarte algo.
- Claro, dime.
- Hoy iré a una de las fundaciones que Selena Davies patrocina y quería saber si deseas acompañarme.
- ¿Fundación?
- Sí, ayuda a jóvenes afectados por la trata de personas. Iremos todas las chicas a apoyar. Ahora eres una de nosotros ¿vienes?
- Es una causa muy bella – admito sorprendida - Claro, me gustaría acompañarte.
- No te sofoques tanto – pide Kavin – Estás embarazada.
- Estaré bien – lo calmo
- Y Troy te acompañará – sentencia
- Pero…
- Creo que será mejor que se le asigne un guardia personal – interviene Kaleb – El hermano menor de Taylor, Tony y Troy acaba de retirarse del ejercito ¿Qué dices Kavin? – los veo conversar sobre experiencia y otro tipo de cosas; Artemis y yo los ignoramos para poder conversar más a fondo lo de la fundación. Después de todo este tiempo, creo que finalmente puedo llegar a sentirme bien en este lugar.