Miedo...

1415 Palabras
POV MAR Me aferro a su cuello como si fuera mi centro de gravedad, el deseo que demuestra con cada beso hace que mi cuerpo se erice por completo. Es como si presionara un botón dentro de mì para doblegarme, no logro controlarme cuando está cerca de mí. Siento como me levanta levemente, arrastrándome hasta colocarme sobre el escritorio y meterse entre mis muslos. El calor me llega a la entrepierna de manera abrasadora; pero no puedo dejarme llevar, prometimos no volver a hacer esto. - Espera - pido jadeando - No, no quiero – me sujeta la cadera con más fuerza, como si temiera que salga corriendo en cualquier instante. - Asthon, para – se separa unos milímetros de mí, pero permanece entre mis piernas. - ¿Qué sucede? ¿No quieres esto? – observo sus ojos azules, no parece haber duda en ellos. Pero por alguna razón, eso solo me da más miedo - ¿Estás saliendo con él? – la pregunta hace que me enfoque en el presente y deje de admirarlo. - Por el momento, no – se aleja un poco más, examinándome a detalle. - Eso quiere decir que no lo descartas para el futuro – desvío la mirada, la incomodidad me llena cada célula del cuerpo - ¿Te gusta tanto? - No entiendo estas preguntas, sabes que estaba saliendo con él antes de… de eso. Y no tengo porque explicarte nada – me defiendo. - Tienes razón, entonces déjame cambiar la pregunta ¿Yo te gusto? – su audacia me deja desarmada, él no parece avergonzarse al preguntar eso de manera tan directa – Respóndeme, Mar – levanta su mano y acaricia mi rostro con cuidado. - No es tan sencillo – sonríe ante mi respuesta - Sì lo es; tú me gustas – regreso la mirada hacia él, totalmente incrédula – Me di cuenta de eso esta mañana, cuando ardí de celos al verte con él. Pero sí lo quieres o te gusta más que yo; entonces daré un paso atrás y te dejaré seguir tu camino – el corazón me golpea el pecho de manera errática, la emoción me provoca un leve temblor en las manos, él es el único que puede hacerme sentir de esta manera. Pero no estoy segura de que sea amor ¿puede ser solo atracción carnal? - No es tan sencillo – respondo de nuevo, como una tonta - ¿Qué es lo que sientes? - No lo sé – digo sincera – Tú eres como una enorme ola, llegas repentinamente y me golpeas, haciendo que pierda el equilibrio y cuando me doy cuenta: ya me he entregado a ti, me rindo por completo. - ¿Y eso es malo? – acuna mi rostro con ambas manos – Puedo hacerme cargo de ti, puedo darte lo mejor. Lo que desees, a ti y a tu familia. - No quiero hacerte llevar la carga de mi familia, no es justo – sus ojos brillantes me dedican una mirada que no logro descifrar - ¿Qué sientes por él? – su tono es mordaz, como si estuviera listo para cualquier cosa. - Esto no es buena idea… - Quiero saberlo – insiste - Él es todo lo contrario; me da paz y tranquilidad, nos dedicamos a hablar y me escucha. Es considerado y… me hace sentir bien – Su expresión es dura, no tengo idea de lo que está pensando en estos momentos – Me gusta estar con él – suelta mi rostro y se aleja hasta sentarse en una de las sillas frente al escritorio. Mi corazón da un vuelco solo de pensar en lastimarlo, pero creo que el futuro de mi familia y el mío, estará mejor con Adrián, él puede darme más seguridad. - Entiendo - es la única palabra que dice y me confunde todavía más. No sé que es lo que quiere escuchar. Nos quedamos en silencio durante varios minutos, luego; se coloca de nuevo la ropa y sale de la oficina. Dejándome aun encima del escritorio y con cada paso que se aleja, mi corazón pesa más en mi pecho. El sentimiento no desapareció con el pasar de las horas, de modo que pasé una tarde terrible y no creo que mejore durante la noche; seguramente mi cerebro va a torturarme con varios escenarios u posibles respuestas que pude haber dicho y que sin embargo, no dije. Salgo del trabajo con pesadumbres, solo quiero una ducha caliente y comer un poco. - ¡Marianne! – Para mi sorpresa, Adrián se encuentra esperándome a la salida. - Hola – saludo como puedo - Lamento llegar así, pero quiero invitarte a cenar ¿tienes tiempo? - la verdad es que no quiero ir a ningún lado, pero se ha tomado la molestia de venir hasta acá para invitarme; no puedo ser grosera. - Claro, será un gusto – pongo la mejor sonrisa que puedo en mi rostro. Él me guía hasta su auto; nos adentramos en el bullicio del tráfico minutos después. - ¿Día pesado? – pregunta, supongo que mi mal humor se nota más de lo que imaginé. - Oh, sí es algo… difícil ahora que no está Leah. - Claro, su partida fue muy repentina – me abstengo de difundir los problemas de mi amiga, ahora ella está tranquila en otra ciudad. Ella y Jared, parecen llevarse de lo mejor – Y ahora que hablamos del tema, quiero proponerte algo. - ¿Qué cosa? – la curiosidad me invade - Ahora soy el director de una empresa, así que…. Quería pedirte que fueras mi secretaria ¿Qué te parece? – lo observo sorprendida, por alguna extraña razón; tengo sentimientos encontrados con la idea de marcharme de la empresa – Solo piénsalo, puedo mejorar los beneficios que te ofrece Logan en este momento y estarás más tranquila; prometo tratarte bien, soy un buen jefe. - No lo dudo, pero creo que necesito pensarlo con cuidado. - Está bien, al menos no dijiste que no – le sonrío. Desvío mi vista hacia la ventana y noto que estamos casi en mi casa. - ¿No iremos a cenar? – pregunto - Luces cansada, no quiero presionarte – su consideración me conmueve mucho – Lo mejor será que duermas y recargues baterías – se estaciona frente al edificio y luego baja para abrir mi puerta. - Eres muy amable, gracias y perdona las molestias – digo mientras él me ayuda a bajar del auto. - Haría lo que fuera por ti y lo sabes – no suelta mi mano, aunque ya esté en la acera, lo veo acercarse con pasos lentos – Y aunque no quieras trabajar para mí, quiero que también consideres otras opciones. - ¿Otras opciones? – ahora está a pocos centímetros de mi - Quiero ser más que tu jefe, más que tu amigo – acaricia mi mejilla con delicadeza – Quiero que me veas como un hombre, dispuesto a cuidarte y amarte – tras decir eso, acerca sus labios a los míos y me besa; el contacto es corto, mi cuerpo lo rechaza en ese instante; como si me hubieran dado una descarga eléctrica, retrocedo alarmada – Lo siento – se disculpa al notar mi reacción – Sé que fue repentino, pero no pude contenerme. Sabes lo que siento por ti, lo que siempre he sentido. - No, yo… lo lamento, me tomaste por sorpresa y no supe cómo reaccionar – la incomodidad se instala entre nosotros. - Es mi culpa, no tienes por qué disculparte tu – suelta mi mano - ¿Necesitas tiempo para responderme? – pregunta – Quiero estar contigo, Marianne. - Yo… sí, necesito tiempo. Mi vida ha estado de cabeza últimamente y tengo mucho que considerar. - Está bien – besa mi frente – Vendré por ti mañana, te llevaré al trabajo. - No tienes porque hacerlo. - Pero quiero hacerlo – y tras eso camina de vuelta a su vehículo – Nos vemos mañana. - Claro, conduce con cuidado – veo al auto desaparecer por una esquina, dejándome mucho peor que en la tarde. ¿Ahora que se supone que haga?. Entro al edificio, directo a mi habitación; no quiero hablar con nadie, quisiera tener las cosas más claras. Me voy a lo seguro con Adrián o… intento algo con Asthon; pero a veces, siento que me oculta algo. Como la fotografía escondida en sus libros ¿Quién diablos es ella?. Tengo miedo de elegirlo y salir herida.
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