Nuestro...

1820 Palabras
POV KAVIN Nunca pensé que darle espacio y tiempo a una chica sería tan difícil de hacer; sobre todo, teniendo en cuenta que hay otra persona detrás de ella. No puedo sacarme de la cabeza la fotografía de ellos besándose; solo de recordarlo, la ira me llena por completo. Para colmo, siempre parece estar pegado a ella; viene a dejarla al trabajo y a recogerla. ¿Será que ya están juntos oficialmente? Sí es verdad, solo debo alejarlo de ella. - Troy, necesito que envíes este documento a De Santi Tecnology; el director debe atender unas cosas en el extranjero. Asegúrate que salga del país. - Lo haré – con esa orden, ese idiota estará lejos por al menos un mes. Tiempo en el cual, debo acercarme a ella – Pero recuerde que el ultimátum de su hermano, está cerca de cumplirse. - ¿De qué lado estás, Troy? - Depende – deja la palabra en el aire y sale de la habitación rápidamente. Me quedo despierto hasta tarde intentando pensar en una excusa para poder retrasar los deseos de mi hermano; pero nada lo suficientemente bueno se me ocurre todavía. Odio ese sentimiento de impotencia y frustración; aunque lastimosamente, eso es lo único que siento últimamente. Cuando ya es lo suficiente tarde como para que mis ojos ardan de sueño, me dejo caer sobre la cama y caigo rendido. Como de costumbre en la mañana corro al trabajo; me dirijo directamente al puesto de trabajo de Mar; pero me sorprendo al ver su escritorio vacío. Tomo mi móvil rápidamente y llamo a Troy. - ¿Señor? - ¿Dónde está Mar? – pregunto sin siquiera saludar - Hoy pidió el día libre y no ha salido de su casa – me informa - ¿Estás vigilándola personalmente? – pregunto - Al parecer pidió la licencia porque no se sentía bien, es por eso que estoy aquí – la preocupación me llena el pecho – Lo mantendré informado de cada movimiento que haga, no debe preocuparse; por favor, encárguese de sus deberes con normalidad. - No importa a donde se mueva, me lo dices inmediatamente. - Entendido – y tras decir eso, cuelga la llamada. Suelto un suspiro, he estado tan estresado que me altero con cualquier cosa. Observo el escritorio vacío y me hace sentir inquieto. Pero está enferma, no quiero incomodarla con mi presencia; aunque esté muy preocupado. Debo enfocar mi mente en otra cosa. Doy media vuelta, regresando sobre mis pasos hasta la oficina de Logan; lo encuentro recostado en su escritorio, pensativo. Al pobre le va igual que a mi en el amor. - Ya estás aquí – dice sin verme a la cara - Sí – me dejo caer sobre la silla que tiene enfrente - ¿Kaleb te sigue presionando? - No te preocupes, ya veré como calmarlo. Pero no quiero hablar del mismo tema, dime ¿Qué te pasa? ¿Estás así por Leah? - Me enteré de su boda – la noticia no me sorprende. Ella y Jared parecen quererse mucho, pero no es algo que deba comentar frente a él. - Bueno, es una clara señal de alejarte. - Hay algo que no me cuadra. - Oh, no. Aquí vamos de nuevo – él levanta la vista y me atraviesa con la mirada. - Es extraño, ¿Por qué ella haría algo como esto? - No lo sé. - ¿Mar no te ha comentado nada? - No he hablado con ella – respondo desanimado - Hay algo entre ustedes ¿verdad? - Tampoco quiero hablar del tema. - Tú no quieres hablar de nada – me acusa y ambos reímos por lo bajo. - Lo siento, es que en estos momentos mi vida apesta. Es una buena excusa para evitar contarle a los demás mis problemas. - Necesitas a alguien que te escuche, no puedes guardarte todo lo que sientes. - ¡Déjame en paz! – pido - ¿Ves? Pobre de la chica que tenga que aguantarte. - Mejor me voy – me pongo de pie y salgo de la oficina. Me sumerjo en documentos todo lo que puedo, pero esto es aburrido ¿Cómo puede gustarle esto a mi hermano? Apenas han pasado un par de horas y siento que llevo una vida pegado a esta pantalla. Mi teléfono me saca de mis lamentos y me apresuro a responder cuando veo que es Troy quien me llama - ¿Qué sucede? - La señora… acaba de ingresar a una clínica ginecóloga – me informa; no le veo lo novedoso, después de todo; es una chica y debe cuidar su cuerpo. - ¿Y? - Es una clínica especializada en abortos – la información me deja helado. ¿Qué mierda? Me pongo de pie tan deprisa que me mareo al instante. - Envíame la dirección – pido – Entra discretamente, asegúrate que no haga ninguna locura. Voy en camino – corto la llamada y corro hasta el ascensor; necesito llegar a mi motocicleta lo más rápido posible. En el camino, intento enfocar mi mente en la carretera, pero no paro de divagar y hacerme muchas preguntas. ¿me aseguré de que tomara anticonceptivos? No… ¿Le pregunté si lo había hecho? No… ¿En verdad me desprecia tanto como para deshacerse del bebé? No lo sé. Acelero tanto como me es posible en la carretera, hasta llegar a la puerta del maldito lugar. Entro atropelladamente y corro por los pasillos, buscándola. - ¡¿Quién demonios es usted para prohibirme algo?! – escucho sus gritos antes de verla y cuando logro ubicarla, noto que le grita a Troy. - ¡Mar!- ella se gira y se sorprende al verme - ¿Asthon? ¿Qué haces aquí? – hay confusión en su mirada y la verdad es que estoy igual. - Eso mismo quiero preguntarte a ti – Noto que Troy se escabulle fuera de nuestra vista. - ¿Qué? - ¿Qué haces aquí? – exijo saber - Vine a hacerme un chequeo – responde con nerviosismo, algo no me cuadra en su tono – Lo normal, pero… lo raro aquí, es que tu… - Mar, querida. Los resultados están listos – una mujer de mediana edad sale de la oficina del doctor y nos dedica una sonrisa – Oh, él debe ser el padre. Felicidades – el corazón se me hunde en el pecho, luego regresa a su lugar para acribillarme las costillas. - ¿Padre? – pregunto perplejo y a ella se le borra la sonrisa - Lo siento, creí que ya le habías comentado – se excusa la doctora - ¡¿Desde cuando lo sabias?! – grito exigiendo saberlo - ¡Acabo de enterarme, al igual que tú! – responde alterada – Me siento mal y mi periodo no llegó… así que lo sospechaba. - Es mío, no vas a abortarlo – afirmo y ella me observa sorprendida - ¿Qué? – esta vez es ella la que pregunta - ¿De que hablas? - ¿No planeas abortar? - ¡Acabo de enterarme! Ni siquiera he tenido tiempo de procesar la información debido a ti. ¿Cómo demonios voy a pensar en eso? – me ve ofendida - Yo… lo siento. Este lugar se especializa en esos casos – comento - Aunque claro, es una opción – comenta la doctora - ¿Está loca? Sí llega a tocarle un solo cabello… - ¡Asthon! – Mar me frena en seco – No seas grosero, ella solo dice la verdad. - Estas bromeando ¿No? – siento como sus emociones son un torbellino. Seguramente debe estar asustada y nuestra relación es… complicada. - Solo… piensa en nosotros. Somos prácticamente unos desconocidos y fue mi descuido; en esta etapa de la situación, podemos decidir. - ¿Situación? ¿Decidir? – sus ojos se cristalizan al llenarse de lágrimas. - Esto es muy repentino, yo no quiero ser madre – su voz se quiebra haciendo que mi corazón se encoja – Tengo muchas cosas encima como para tener a un bebé, no quiero traer al mundo a alguien, solamente a sufrir. - Es nuestro bebé – le recuerdo – Voy a hacerme responsable, te prometo que voy a tratarte como a una reina. - No… no quiero, no quiero ser madre. Es difícil y aterrador – ahora está sollozando. No sé que debo hacer para calmarla. - Mar, no es el lugar para hablar del tema. ¿vamos a mi casa? – pido - No, quiero estar sola – el pánico me llega a la garganta. Tengo un mal presentimiento, no puedo dejarla sola. - Iremos a mi casa y hablaremos de esto tranquilamente – ella toma su bolso y se encamina a la salida. La persigo y al verla intentar tomar un taxi, la tomo de sus piernas y me la hecho al hombro. - ¡Oye, no puedes hacer esto! – recuerdo que esta posición no es conveniente para mi bebé, así que la acomodo en mis brazos, estilo princesa - ¡Bájame! – ella se resiste, dándole patadas al aire. - ¡Troy, el auto! – mi jefe de seguridad se apresura a abrir la puerta; entro con dificultad al vehículo, debido a que ella se resiste – Deja de actuar como una niña caprichosa – pido cuando ya vamos en la carretera. - ¡Déjame en paz! – se aparta de mi y cruza sus brazos. Luego empieza a llorar, sin dejarme tocarla o consolarla. ¿Qué debo hacer? Sí ella continua con la idea de abortar el embarazo, voy a volverme loco. Pero es su cuerpo y tiene la potestad de decidir. Estoy en una encrucijada tremenda; si en algo tiene razón, es en que nos conocemos poco. Ella ni siquiera sabe mi verdadera identidad y cuando se entere, va a odiarme. El único sonido que se escucha en el auto, son sus sollozos y me parte el alma cada uno de ellos – para el auto – pide – No quiero estar cerca de ti ¿no lo entiendes? - Mar… - ¡Tengo planes! – grita – Fui una tonta, una descuidada y ahora; todo se ha esfumado. - Sí te da miedo criarlo, por favor. Da a luz y entrégamelo – pido a la desesperada; ella me asesta una bofetada, pero ante esta situación el ardor es bien recibido. - Eres un imbécil – intenta abrir la puerta aun con el auto en marcha. - Mar, no.. detente – la abrazo y forcejeamos un rato hasta que la tengo totalmente sometida en un enorme abrazo de oso – Lo siento, solo… no se que hacer. Quiero a ese bebé, es nuestro. Por favor, no lo mates – suplico y ella vuelve a sollozar; la abrazo con más fuerza y beso en repetidas ocasiones su cabeza. Ahora no quiero llegar a casa y no poder convencerla de hacer lo correcto.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR