POV MAR
Kavin no me suelta en todo el camino hasta su departamento, creí que podía escabullirme de él cuando saliéramos del auto. Pero él se empecinó en cargarme hasta la sala, en donde me deposita sobre un sillón con mucho cuidado.
- ¿Quieres algo de tomar? – su tono es frágil, como si le aterrorizara siquiera hablar. Eso hace que me sienta mucho peor. Niego con un movimiento de mi cabeza, la verdad tengo la garganta cerrada; ojalá así de cerrada hubiera dejado mis piernas.
- Quiero irme a casa – él deja salir un suspiro.
- Necesitamos hablar de esto.
- ¿Qué tienes para decirme? La decisión es mía – me dedica una expresión de incredulidad.
- Es mi bebé – cada vez que lo escucho decir eso, quiero llorar – También tengo derechos y no puedes arrebatármelos.
- ¿Cuál es tu plan? – interrogo - ¿Qué haremos? Apenas y sobrevivimos nosotros solos ¿Cómo nos haremos responsables de un niño? – las estúpidas lagrimas regresan a mi rostro – Tengo a mi familia; ellos dependen de mí. Mi padre sigue retraído, mi madre se esfuerza día con día para adaptarse a su nueva realidad ¡hasta hace la limpieza de la casa! Y mi hermanito… soy su piedra angular ¿entiendes? No puedo permitirme criar a un bebé – Asthon toma mis manos temblorosas entre las suyas.
- Estás olvidando un factor muy importante – su voz está llena de tranquilidad
- ¿Cuál?
- A mí – me dedica una sonrisa cálida que logra tranquilizar un poco mi nerviosismo – Tengo el dinero suficiente para mantenerte con todo el lujo que deseas y a tu familia. Puedo encargarme de todos.
- No voy a permitir que te acabes tus ahorros en nosotros, solo eres un secretario. Debes pensar en tu futuro.
- Llevas a mi futuro en tu vientre – esas palabras me dejan estupefacta.
- Eres muy dulce – susurro y su mirada opta por un tono hermoso.
- No es dulzura, creo… que es amor – aprieta con más fuerza su agarre de mis manos.
- ¿Me amas? – la pregunta está recargada con toda la incredulidad que puedo expresar.
- Sí – y por alguna razón…
- No te creo – digo lo que siento – Lo haces únicamente para convencerme de no abortar.
- Lo digo porque es la verdad. Escucha; sé que no sientes lo mismo por mí, puede que quieras a ese tipo con el que te besaste, pero no me importa. Quiero estar contigo, con este bebé.
- ¿Cómo sabes que nos besamos? – mi pregunta parece tomarlo por sorpresa y opta por esa actitud robotizada que lo he visto usar en varias ocasiones.
- Ah, pues… te seguí ese día y los vi – no suena muy seguro de su respuesta, pero eso no es lo más importante en este momento.
- Tengo miedo – admito – Estoy aterrada, apenas y nos conocemos. ¿Cómo vamos a poder?
- Tenemos mucho tiempo para conocernos, no importa. Podemos estar juntos y criarlo. Solo danos una oportunidad – ruega – Podemos casarnos ahora mismo si lo deseas, haré lo que quieras para que nos aceptes.
- No, nada de boda. Será más fácil huir si no estamos casados – lo digo con animo de broma, pero él parece tomárselo muy enserio.
- Jamás vas a poder huir de mi y menos ahora – su tono hace que un escalofrío me recorra el cuerpo – Nunca ¿entiendes?
- Asthon, no deberías decirlo con esa cara tan seria o podría creerte.
- Lo digo enserio, casémonos; ven a vivir conmigo. Puedo encargarme de los gastos de tu familia, de eso no hay problema. Solo dame una oportunidad.
- Déjame pensarlo ¿sí? – junta sus cejas con expresión preocupada, claramente mi respuesta no le basta.
- Bien, pero prométeme que no harás ninguna locura – su petición me parece razonable.
- Te lo prometo – me sonríe, pero sigue teniendo ese aire preocupado – Ahora, quiero volver a casa.
- ¿Puedes quedarte por hoy?
- Asthon…
- Por favor, así estaré tranquilo y tu no tendrás que dar ninguna explicación hasta mañana – considero la opción, estar en casa sería una mala idea; al menos en mi estado nervioso, seguramente terminaré confesándoselo todo a mi madre y ambas moriremos en ese instante de la angustia - ¿te quedarás?
- Solo por hoy… - me abraza fuertemente y acaricia mi cabeza con su mano.
- ¡Genial! ¿Quieres comer algo?
- No, la verdad… anoche no pude dormir muy bien.
- Vamos a la cama entonces – se pone de pie y me toma en brazos nuevamente.
- ¿Vamos? No, quiero dormir sola y tranquila. ¿puedes dejarme caminar? – pido
- La respuesta a ambas cosas es: No – camina tranquilamente hasta su habitación y me recuesta en la cama, quita mis zapatos con una ternura sorprendente - ¿Quieres usar algo más cómodo?
- No tengo ropa aquí.
- Claro que sí, todo lo mío es tuyo y tengo mucha ropa – sonrío ante su comentario – A menos que prefieras dormir así.
- Solo será una pequeña siesta, no es necesario que me cambie.
- Perfecto, entonces a la cama – me acomodo en una almohada, siento como me abraza por la espalda, acurrucándonos.
- ¿También quieres dormir?
- Quiero sentirte cerca, no me prestes atención y duerme – vuelve a besar mi cabeza y se acomoda. Me abstengo de protestar, sé que no serviría de nada. Así que obedezco tranquilamente, cierro mis ojos y trato de dormir… dormir… dormir… no puedo dormir. Los pensamientos corren por mi mente como caballos despotricados, mi cuerpo está agotado, pero mi mente se niega a darme el descanso que tanto deseo. Incluso siento la respiración superficial de Asthon a mi lado; al parecer uno de los dos sí a logrado dormir. Cansada y frustrada de estar en la cama, me deslizo suavemente de sus brazos y logro levantarme de la cama. Me dirijo a su extraño baño y al ver mi reflejo en el espejo, sé que jamás podría hacerle daño al feto. Miro mi estómago, aun plano en donde se supone que una nueva vida está gestándose.
- ¿Por qué la prisa? – le susurro a mi estomago mientras lo acaricio. Esto se siente raro - ¿Tanto quieres vivir? – la reacción y propuesta de Asthon no podría ser mejor, al parecer le emociona la idea de ser padre y ahora no tenemos opción – Si tanto deseas estar en este mundo ¿Quién soy yo para negarte el derecho de nacer? Puede que incluso, tengas el color de ojos de tu padre – me sorprendo a mi misma sonriendo, esa idea me gusta.
- ¡¿Mar?! – el grito alarmado de Asthon me asusta - ¿En donde estas? ¡¿Mar?!
- ¡Estoy aquí! – la puerta se abre segundos después. Me examina de pies a cabeza y luego se abalanza sobre mí, dándome un enorme abrazo - ¿Qué te pasa?
- Lo siento, no quería asustarte. Puede que haya tenido un pequeño ataque de pánico hace unos segundos – siento su corazón latir fuertemente.
- Te di mi palabra, no haré ninguna tontería – le recuerdo
- Sí lo siento, pero desperté y no estabas… - se separa un poco de mi - ¿no puedes dormir?
- Así es, mi mente no deja de molestarme.
- Es normal, ha sido un día intenso.
- Te dormiste casi al instante – le reclamo divertida - ¿Cómo es eso posible?
- Puede que te parezca raro, pero la idea de tenerte en mi cama con mi hijo en tu vientre… me encanta – introduce su mano en mi cuello hasta llegar a mi nuca – ¿Puedo besarte? – su mirada está fija en mis labios.
- No, no es buena idea – me alejo de su tacto – Regresaré a la cama – salgo casi corriendo del baño y me envuelvo en las sábanas. Luego de unos segundos, siento como se recuesta a mi lado.
- Piensa en las cosas buenas – acaricia mi cabeza – Te aseguro que seremos felices – me abraza de nuevo. Sus acciones son tan calmadas que me sorprenden, es como si lo estuviera esperando… o ¿en verdad le agrada tanto la idea? ¿Qué haré con Adrián? Con todo esto, es imposible que estemos juntos... bueno, después de todo tenia pensado rechazarlo; ese beso solo sirvió para comprobar que no es el indicado, no sentí nada más que incomodidad; todo lo contrario al hombre que ahora me abraza intentando arrullarme y que me ha embarazado. Tal vez era nuestro destino estar juntos, todo está pasando demasiado rápido; pero Asthon siempre ha demostrado ser un hombre responsable y amable. Lo mínimo que se merece es una oportunidad. La tranquilidad que me da sentirlo tan cerca, hace que mi mente se calme hasta que logro dormirme.