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1467 Palabras
POV KAVIN Cuando me despierto por la mañana con Mar entre mis brazos, dormida profundamente sobre mi pecho, no puedo evitar sentirme enormemente feliz. Pero la situación entre los dos sigue siendo delicada ¿debería adelantarme y hablar con su madre? Quiero hacer hasta lo imposible para quitarle preocupaciones de la mente; pero no puedo revelar mi identidad, no aún. - Buenos días – su voz rasposa me encanta. La abrazo con delicadeza, uniendo nuestros cuerpos todo lo que puedo. - Buen día – Deposito un beso en su coronilla en un intento de reprimir las ganas que tengo de tomar sus labios – ¿Dormiste bien? – mueve su cabeza en aprobación mientras se estira. - Debería ir a casa temprano – intenta levantarse, pero la tomo de la cadera, derribándola de nuevo sobre la cama - ¡Oye! ¿Qué haces? – empiezo a repartir besos sobre su rostro - ¡Oye! – escuchar su risa tan temprano me llena de toda la calidez del mundo – Espera… espera… - me detengo para poder apreciar su rostro, está sonriendo y su cabello está desordenado sobre mi almohada; pero nunca la vi más hermosa - ¿Qué te pasa? ¿Por qué tan efusivo? - Es lo que provocas – le sonrío de oreja a oreja. - Eres un caso especial. - Lo sé, pero en verdad quiero besarte – enfoco mi mirada en sus labios y se pone seria repentinamente - ¿Ya te decidiste? ¿Podemos hacer esto juntos? Estoy seguro de que seriamos unos padres increíbles – aprieto su mano con la mía en una súplica silenciosa. - ¿Podemos… ir paso a paso? – mi corazón se calma en ese instante. - Claro, podemos ir y venir a donde sea y como quieras – ni siquiera yo entendí lo que dije, pero ella sabe perfectamente a lo que me refiero. - Gracias – vuelvo a abrazarla, ahora puedo estar tranquilo. - Por el momento, iré a llamar a mi madre. Debe estar preocupada – la observo ponerse de pie y salir de la habitación en busca de su bolso. Ahora que ha aceptado estar conmigo, debo hacer todo lo posible por evitar que tenga dudas sobre mis sentimientos e intenciones. Cuando sea el momento adecuado, le contaré todo acerca de quien soy en verdad – Creo que debo ir a casa – su voz me saca de mis pensamientos. - ¿Qué sucede? - Mi madre está furiosa porque pase la noche fuera sin avisar – hace una pequeña mueca, como si eso fuera un gran problema o estuviera preocupada por algo. - ¿Tu padre está bien? – no sé porque pregunté eso, pero ella al igual que yo; se sorprende,. - Tuvo una mala noche – suspira con pesar – Será mejor que me vaya – me levanto rápidamente. - Te llevaré. - Gracias – me sonríe. Corro a mi clóset para poder cambiar mi atuendo. Me coloco lo primero que veo y cuando salgo, ella se encuentra trenzando su hermoso cabello rubio. - Nunca te habías peinado así – comento mientras admiro cada hebra de su preciosa cabellera. - ¿No? Bueno, solo lo hago cuando mi cabello es un desastre – mi mente vuelve a gritar para que la bese. - Eres preciosa – es lo único que digo, me contengo y le ofrezco mi mano para poder salir - ¿Vamos? - Vamos – me toma la mano y salimos juntos del departamento hacia el auto y posteriormente a la carretera. La observo en el camino, ella ve distraídamente los edificios y a las personas pasando por la calle; no parece embarazada, es decir; se ve totalmente normal, pero lleva a mi bebé dentro de ella, formándolo y dándole vida ¿Cómo puede un ser tan maravilloso existir? - ¿Qué sucede? – pregunta ante mi mirada intensa - Nada, solo pensaba. - ¿Aun no confías en mí? - No, no es eso. Pensaba en lo maravillosa que eres, Mar – mi comentario la hace ruborizar y regresa tímidamente su mirada a la carretera. Sostengo su mano hasta que llegamos a su edificio, le ayudo a bajar del auto y estoy dispuesto a entrar en el lugar. - Espera, ¿A dónde crees que vas? - Quiero saludar a tu familia, presentarme formalmente. - No es el momento – se acerca a mí, posicionándose frente a mis ojos – Mi padre tuvo una de sus crisis, mi madre está agotada por cuidarlo y está especialmente molesta hoy. No es buena idea. - ¿Y cuándo lo será? - El próximo fin de semana, te presentaré como mi… - Prometido – propongo – Quiero casarme contigo. - Está bien, como mi prometido – sonrío ante su aceptación. - Eso significa ¿Qué puedo besarte? - Oye, eres un oportunista – se queja. - ¿Hasta ahora lo notas? – me acerco a ella, tomando su cintura – Sacaré provecho de cada oportunidad que me haga estar más cerca de ti – me inclino hacia ella, y por fin; me permite acabar con mi suplicio y la beso, tomo sus labios con necesidad, invadiendo su boca y rozando nuestras lenguas. Ella gime suavemente ante la intensidad, pero la verdad es que si por mi fuera; estaría desnuda en mi cama en este momento. - Suficiente, mi madre podría vernos – me da un beso rápido en los labios y luego corre dentro. - ¡Ten cuidado! – la amonesto, ella me saca la lengua de la manera más tierna que he visto en la vida y se adentra en el edificio – Debería castigarla por eso. - ¿Está de acuerdo con dejarla ir así? – Troy está a mi lado - La estarás vigilando ¿no? – él asiente en afirmación- Además, no es capaz de lastimar a nuestro bebé. - ¿Le avisará a su familia? - Sí, pero después de haberme presentado con la madre de Mar – Troy abre la puerta del auto, invitándome a regresar al interior. El no se me despega aún cuando llegamos a casa - ¿Qué te pasa? – lo interrogo - El abogado dejó vario documentos importantes, necesitan su atención – suelto un resoplido - Lo veré en la tarde, tengo unas ideas para el prototipo de la ducha. - Señor, necesita encargarse de los documentos – empiezo a irritarme. - En la tarde, Troy – suelto, intentando quitármelo de encima – No quiero encerrarme en esas cuatro paredes para ver documentos. - Claro que no; quiere encerrarse en cuatro paredes para ver cables y partes metálicas – su tono es sarcástico y casi logra que sonría… casi. - ¿Por qué insistes en amargarme el día? - Por la misma razón que usted insiste en amargarme el mío – me detengo en seco y giro para poder ver a mi guardia – No me vea de esa manera, joven amo. ¡Es la verdad! Es domingo y ¿mire donde estoy? Detrás de usted, esperando que cumpla con sus obligaciones. - Troy… - Mírelo de esta forma – dice mientras extiende sus brazos – Sí termina con su trabajo hoy, tendrá la semana libre para estar con la mujer que ama. - Intentas manipularme ¿verdad? – el camina hacia el estudio y abre la puerta. - La decisión es suya – le dedico una mirada molesta, pero de todas formas avanzo hacia el endemoniado lugar. Me deprimo solo con entrar en la estancia – Vamos, no es tan malo – y tras decir eso, cierra la puerta; dejándome encerrado en ese lugar. - Mar… piensa en Mar – susurro y avanzo hacia el escritorio. Me acomodo y empiezo a trabajar, una carpeta a la vez. Temas administrativos, financieros, nuevos lanzamientos, autorizaciones, promociones, renovaciones… la cabeza empieza a darme vueltas. - ¿Señor? – Troy regresa al despacho – El joven Cargill desea verlo. - Dile que entre – me pongo de pie, agradecido de tomar un respiro. Siento que llevo una vida tras ese escritorio. - Kavin… ¿estás trabajando? – Logan parece impactado - Siempre lo hago – me defiendo – Pero esta es la forma en la que menos me gusta trabajar. ¿Qué haces aquí? Es domingo, ¿no podía esperar para mañana? – su semblante cambia - No, esto es personal y la verdad; no podía esperar. - ¿Qué sucede? – la ultima vez que lo vi así de serio, era porque su padre y él se encontraban compartiendo celda. Y eso fue hace más de tres años, no me agrada cuando Logan viene a verme con esa expresión. Pero supongo que, si viene conmigo, no debe ser tan malo. - Necesito tu ayuda – o tal vez, sí es malo.
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