POV KAVIN
Observo a Mar caminar por el jardín junto a uno de los trillizos. En el mes que lleva aquí, su vientre ha crecido maravillosamente.
- Al parecer Thiago a encontrado una compañera de conversación – Kaleb se para junto a mí.
- Inesperado ¿verdad?
- La verdad, sí. Él no es de hablar mucho – concuerda
- Por cierto, ¿Cómo sabes que es Thiago? – pregunto curioso
- Soy su padre, Kavin – me recuerda – Soy capaz de reconocer perfectamente bien a mis hijos.
- ¿Enserio? – para mí son idénticos
- No, la verdad es que los otros dos me acaban de preguntar en dónde está su hermano – ambos reímos por lo bajo.
- Nadie te culpa, no creo que alguien pueda reconocerlos.
- Por cierto ¿Cómo van las cosas con Mar? ¿Aun sigues durmiendo en el suelo? – lo veo sorprendido
- ¿Cómo… sabes eso?
- Siempre pareces tener dolor de cuello, si no es porque duermes en el suelo ¿entonces por qué es?
- ¿Por la edad? – propongo
- Kavin, puedes dormir en otra habitación. Lo sabes ¿verdad?
- Sí, pero no quiero – le aseguro, regresando la vista a Mar y Thiago – Aunque lo niegue, le agrada mi presencia. Y a mí también me agrada la suya.
- Entonces tal vez debas seducirla, hermano.
- ¿Por qué crees que insisto en compartir la habitación? Es cuestión de tiempo, luego todo podrá resolverse.
- ¿Y si ella no se siente atraída? ¿Ya lo consideraste? – no respondo. Lo he pensado, pero… aparto la sensación de miedo cada vez que sucede. Después de todo, tenemos un trato; tengo los meses de su embarazo y recuperación para demostrarle lo buenos que podemos llegar a ser juntos – Prepárate para el rechazo, si no lo haces. Las cosas no serán agradables.
- Hermano…
- Ya la obligaste a venir aquí – me recuerda – Eso detonó el comportamiento que tuvo en la primera cena. Dime Kavin, ¿Crees que solo ella tuvo responsabilidad en su actitud? No, tú la provocaste al imponer tus deseos sobre los de ella.
- ¡¿Y tu que harías?! – pregunto alzando la voz repentinamente – Dime, Hermano. ¿Qué harías si Arte decidiera o tan siquiera pensara en abandonarte? – lo veo de frente, analizando cada rasgo de su rostro – Seguramente la encerrarías, ¿verdad? Harías hasta lo imposible para retenerla. En esa situación me encuentro y también haré lo necesario para retenerla a mi lado.
- Tienes razón, posiblemente actuaría incluso peor de lo que puedas imaginar. Pero, seguramente ella también lo haría – responde calmadamente – Podría encerrarla y ella, seguramente haría lo imposible por escaparse, su deseo de estar lejos de mi seguramente crecerían cada vez que me aferre a ella.– me da una palmadita en el hombro – Piensa en eso también ¿quieres? - él se marcha, dejándome con un amargo sabor en la boca. Decido emplear mi tiempo en algo más útil que pensamientos negativos, así que me voy a la habitación para poder adelantar algo de trabajo.
- Oh, aquí estas – Mar entra en la habitación – Tus sobrinos te buscan.
- ¿Enserio? Creí que se habían olvidado por completo de mi existencia gracias a ti – respondo mientras observo varios documentos
- ¿Estás celoso? – pregunta con un tono divertido
- Sí – respondo sinceramente, pero no por ellos; sino ella.
- Eres su tío favorito, estoy segura de que pronto se olvidarán de mí.
- Eso espero – así tendré más tiempo para pasar a tu lado, pienso.
- ¿Qué haces? Haz estado muy concentrado.
- Pues, después del escándalo. Kaleb me ha atado a un escritorio. Debo revisar unas adquisiciones.
- ¿Compraron nuevos terrenos para el petróleo?
- No, compramos nuevas empresas – respondo viéndola directamente.
- Oh – se queda callada.
- ¿No hay ningún insulto? ¿Nada?
- Hicimos una tregua ¿recuerdas? – se sienta frente a mi – Voy a morderme la lengua – oh, tengo mejores cosas pensadas para esa lengua. ¡Mierda! ¿Acaso soy un pervertido?
- Aprecio tu esfuerzo – respondo sincero
- ¿Y que estás haciendo con ellas? ¿Las vas s dirigir?
- No, es solo… el departamento de planeación me ha enviado una lista para ser autorizada; quieren despedir a más de 1500 personas – digo con pesadez
- ¡¿Qué?! – ella golpea el escritorio - ¡No puedes autorizar eso! ¿Qué pasará con esas personas y sus familias?
- Debo hacerlo – respondo y parece que he logrado decepcionarla una vez más.
- ¿Debes o quieres?
- No es agradable para mi hacer esto; pero eran empresas con problemas y debemos hacerlas funcionar ¿entiendes?
- No, me parece algo cruel.
- Si no despedimos a esas personas, entonces; toda la empresa será declarada pérdida total, en lugar de que 1500 personas pierdan el empleo lo harán casi 4000 y luego tendremos que vender la empresa por partes – explico – Puede que sea cruel, pero así es la vida. Solo intentamos lograr el menor daño posible.
- ¿Eso hiciste con mi familia?
- Mar…
- Solo quiero saber, prometo no molestarme.
- Sí, hice lo que creí correcto para mantener tu empresa familiar a flote.
- Bien – se recuesta sobre el escritorio y me observa. Sus ojos celestes brillan tenuemente por la luz.
- ¿Solo dirás eso?
- La empresa aún está operando, lo que hiciste ha funcionado. Al menos, eso creo.
- Seguirá en operaciones – le aseguro – es el patrimonio de tu familia después de todo.
- ¿Qué quieres decir?
- No lo sé, solo… en el futuro, puede ser administrada por tu hermano Ramiro… o por nuestro hijo. Sea como sea, la empresa continuará en tu familia.
- ¿Enserio le confiarías a Ramiro la empresa?
- Es un chico brillante, no veo porque no.
- Eso es muy amable de tu parte – me limito a sonreír. Sigo revisando los documentos mientras ella me observa, pasa tanto tiempo en la misma posición que me preocupa su cuello. Luego de un par de horas, se pone de pie y entra en su closet. Al ver a la ventana, noto que ya ha oscurecido. Mar regresa a la habitación, me sorprendo al verla usar un camisón – No digas ni una sola palabra – me prohíbe – Ninguna de mis pijamas me queda – se lamenta mientras se recuesta sobre la cama.
- Creo que te queda muy bien – le aseguro
- ¿Qué pasó con lo de ser sincero?
- Estoy siendo sincero, te ves hermosa. Como siempre – me dedica una sonrisa débil y luego la veo acomodarse para dormir. Esta vez es mi turno de observar; claramente espero el tiempo prudente para asegurarme que esté dormida. Luego me levanto de la silla, avanzo en su dirección y la observo dormir. Luce verdaderamente pacifica y hermosa en su estado más natural. Si tan solo pudiera abrazarla toda la noche, acomodarla en mi pecho y acariciar su vientre; sería maravilloso. Ella se mueve inquieta sobre la cama, provocando que una de sus manos caiga del borde. Me apresuro a tomar una silla y sentarme al lado de la cama, me acomodo de modo que pueda sostener su mano; su piel es suave y cálida, sus uñas están pintadas de un rosa tenue que hace resaltar cada parte de su mano - ¿Cómo es que no logro encontrar algo que no me guste de ti? – le susurro, me inclino y deposito un beso sobre cada dedo. Quisiera volver a ser acariciado por esa mano; sostengo su mano hasta que mis parpados empiezan a pesar, intento resistirme al sueño todo lo que puedo, pero con cada segundo que pasa; la tarea se vuelve más difícil.