Ola...

1367 Palabras
POV KAVIN Me siento sobre la cama, intentando asimilar todo lo sucedido, pero es como si mi mente estuviera ausente, como si viera todo desde afuera. - Hermano… - Estoy bien, estoy bien – me recuesto sobre la blanda superficie de la cama, el techo del hotel está muy pulcro ¿Cómo harán para limpiarlo? ¿Habrá personas especializadas en limpiar techos? - No lo estás, no estás para nada bien – Kaleb se recuesta a mi lado – Estoy aquí hermano, puedes llorar. Es normal hacerlo. - El techo está muy limpio ¿no lo crees? - Kavin… - Debemos felicitar al equipo de limpieza, hacen un excelente trabajo. - Estás en shock, es normal. Tómatelo con calma – su voz es suave, como si temiera lastimarme con sus palabras. - ¿Cuántas veces lo limpiarán a la semana? – continuo. - No tengo idea – nos quedamos en silencio, no hay nada que decir. Las cosas pasan por algo y ante el destino, no tenemos poder alguno. Lo mejor es aceptar las cosas sin estresarnos mucho. - Desde que me enteré que sería una niña, siempre quise que tuviera el cabello rubio como Mar – el nudo que aún permanece en mi garganta hace que mi voz sea temblorosa – Ella es hermosa – susurro – Su cabello rubio en su pequeña cabeza; la hubieras visto, es… - me detengo un instante, intentando regresar a la realidad – Era perfecta. - Hermano – Kaleb me arrastra hasta sus brazos y me aprieta contra su hombro – Estoy aquí, somos solo tu y yo, como siempre. - Quiero la cabeza de la persona que nos hizo esto – la ira hierve en mi interior – Esa persona nos arrebató a nuestra pequeña Ola. - La tendrás, carajo; tendrás la cabeza de toda su familia si eso es lo que quieres. - Es lo que quiero – le aseguro. Las lágrimas recorren mi rostro, mientras el dolor abrumador me nubla todo otro sentimiento. Dolor… es todo lo que siento, veo y respiro. Mi pequeña, la tuve tan cerca y tan lejos; ni siquiera pude sostenerla en mis brazos y Mar… nunca vio como respiraba, como lucía su rostro. Un sollozo se escapa de mi garganta y mi hermano me abraza con más fuerza. - Kavin, hermano; debes ser fuerte. Por favor – por su voz sé que también llora – Por Mar, ella te necesita ahora más que nunca. - Mar… - susurro su nombre y al dolor, le sumo el miedo – Ella me va a odiar. - No, no lo hará. Esto no es tu culpa. - Yo elegí condenar a nuestra hija- intento zafarme de su agarre, pero él me retiene con fuerza -Y la hemos perdido, no me perdonará; lo sé. - No puedes estar tan seguro. - Sí lo estoy – apenas puedo hablar debido al nudo de mi garganta – Por que yo jamás voy a perdonarme ¿Por qué lo haría ella? – me aparta lo suficiente para verme a la cara. - Escúchame muy bien Kavin Asthon De Santi – sus ojos brillan debido a las lágrimas – No.es.tu.culpa – enfatiza cada palabra – No lo es, carajo – después de eso, vuelve a abrazarme. Me desconecto de mi entorno las siguientes horas, mis amigos vienen y van mientras yo permanezco aún en la cama de esta habitación de hotel. Intento no pensar en nada, solo quisiera que Mar estuviera aquí, poder compartir nuestra tristeza… aunque me odie, quiero que despierte. - Kavin – Selena se acerca a mí - ¿Cómo quieres que organicemos el funeral? – cierro los ojos, no quiero… no quiero… - Yo… quiero estar con Mar – respondo – Coloquen a mi pequeña junto a mis padres, ellos la cuidarán por mi – a Selena se le llenan los ojos de lágrimas, toma mi mano y me da un apretón. - Se hará como quieras – me asegura - ¿Qué nombre ponemos en la lápida? – eso me saca de mi ensimismamiento - No lo sé, nosotros nunca hablamos de un nombre… creímos que teníamos tiempo – respondo sincero - Entiendo. ¿Quieres pensarlo? - No… yo solía llamarla Ola, ya sabes… por Mar, las Olas provienen del Mar – Selena me sonríe tristemente - Creo que es un hermoso nombre. - ¿Crees que a Mar le guste? - Podemos dejar espacio para otro nombre, así ella podrá elegirlo cuando despierte. - Gracias – me recuesto de nuevo, fijando mi vista de nuevo al techo. - La familia de Mar está ahora mismo en el hospital – escuchar la noticia me consuela un poco, al menos Mar no estará sola si no quiere estar conmigo. - Bien. - Ella será trasladada a una habitación, ha mejorado. Arreglé que puedas quedarte con ella – ante esa noticia me pongo de pie rápidamente. - ¿Cómo conseguiste eso? - Haré lo que sea para darte un poco de consuelo, hermanito. - ¿Cuándo la trasladarán? - Deben estar haciéndolo en este momento. - Entonces debo ir. - Espera… - Arte se interpone en mi camino – Antes… ¿quieres despedirte de la pequeña Ola? - No – respondo rápidamente – Me quedaré con la imagen que tengo de ella en este instante. - Claro. - Si la familia de Mar desea asistir al funeral, trátenlos como es debido. - ¿No iras? - Quiero estar con Mar. Si ella no puede estar presente, yo tampoco debo. - Kavin. - Debo ir con ella, Arte - salgo de la habitación con ellos a mi espalda. Al entrar al hospital, solo pienso en abrazarla, sentir su olor y ver su rostro. Ella es la única que puede darme consuelo. En mi camino apresurado hacia su habitación, me encuentro de frente con la madre de Mar. Ambos nos quedamos congelados en el pasillo, viéndonos directamente. Ella va despeinada y con los ojos rojos debido al llanto. Me acerco para poder verla de cerca. - Me enteré de lo sucedido - hay un gran dolor en su mirada. Me preparo mentalmente para sus reclamos, pero en lugar de eso; se apresura a abrazarme tan fuerte que por varios segundos no puedo respirar – Como lo siento mi niño. - Perdón… - me disculpo con la voz quebrada – No pude protegerlas. - Cariño, esas cosas no pueden ser evitadas – me da palmaditas en la espalda – No te enfoques en lo que no hiciste o en lo que pudiste hacer. Ahora debes concentrarte en lo que puedes hacer. Puedes ser fuerte, aceptar el dolor y vivir con ello. Ambos deben hacerlo, no debes estancarte o perderás mucho más. - ¿No está molesta conmigo? - Oh, mi niño. Ni un poco – me asegura – No tengo derecho a eso. - Yo… - Tu eres un chico maravilloso que ha sufrido mucho, pero los obstáculos son proporcionales a la fuerza, no olvides eso. - Gracias. - No puedo ver a mi hija por el momento, así que te pido que la cuides por mí. - Lo haré. - Yo cuidaré de mi nieta, no estará sola. - Mi familia la acompañará – ella levanta una ceja, pero no pregunta el motivo por el cual no estaré en el funeral. En su lugar, me abraza nuevamente y luego desaparece por los pasillos. Yo respiro profundamente y me adentro en la habitación de Mar. Hay una enfermera sentada a su lado, me da tranquilidad ver que la cuidan como se debe - ¿Puede darme unos minutos? – pido, ella asiente y sale de la habitación rápidamente. Observo a Mar, parece muy serena, como si estuviera teniendo una buena siesta. Si no fuera por su palidez, creería que nada de lo que sucede es verdad. Me acerco a la cama, sentándome en la silla que acaba de abandonar la enfermera. Tomo su mano, le doy en beso en el dorso y luego la pego a mi rostro – Perdóname mi amor… la hemos perdido – digo y luego lloro silenciosamente, dejando fluir mis lágrimas – Despierta, te necesito – susurro entre sollozos, en verdad te necesito… por favor, Mar.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR