La mañana tocó el territorio y aunque aún quedaban rastros de la batalla, parecía que poco a poco se iba recuperando la normalidad, de los cuerpos ya no habia rastro alguno y los heridos comenzaban a sanar, Dastan paso la noche pérdido en sus pensamientos pero acompañado de Hazel, quien se aferró a él durante el resto de la noche. Y para el Alpha, fue un gran consuelo poder dormir a su lado después de casi un mes de estar separados, sin embargo, la joven Luna lucía tan tranquila que él se perdió admirandola hasta que los rayos del sol comenzaron a colarse por la ventana de su habitación. - Uhummm......me has estado viendo?!- cuestionó Hazel estirándose ligeramente y mirándolo con los ojos entrecerrados aún, gracias al magnífico sueño del que pudo disfrutar por primera vez en semanas. -

