Capitulo XX

1825 Palabras
Practico mi papel mentalmente antes de subir a la limosina, Camila y Federman me dejan en la entrada de la limosina, con miradas orgullosas. —No te olvides de esto –Camila me entrega un antifaz rosa pálido con adornos brillantes dorados y rosados, tiene una forma triangular con una piedra en medio que parece costosa, es rosa, arriba de ella una pluma color fucsia. —Gracias. Asiente procediendo así  a montarme en la limosina color blanco. Me quedo mirando la tarjeta “Kayla Villa” Espero que no se me olvide en una parte de la noche y diga Beatriz por error. Le doy la dirección al chofer con el que tengo una plática a gusto interpretando ya mi papel de Kayla. Llego a un local del alrededor de pisos que parecer ser una mansión. Lo primero que me llama la atención son ambas puertas más gruesas que largas, con un vidrio que parecen ser tapadas por cortinas brillantes, no dejando ver mucho a quienes van adentro, carros lujosos delante del nuestro se estacionan para que personan salgan de los carros siendo atendidos por el personal que se encarga de los autos y otras personas encargadas de revisar los nombres de la lista. La lista, el único impedimento que se me podría presentar para entrar a la fiesta. Uno de los chicos abre mi limosina, me da la mano para salir, mi chofer le comenta que no hará falta que guarde el auto que pasara recogiéndome más tarde, me despido para concentrarme en lo que me ha preocupado desde hace un rato. Aparecer en la lista de invitados. El chico que se encarga de revisar parece apurado, tiene un lazo rojo en el cuello y un uniforme que consiste en una camisa manga larga blanca con un chaleco dorado, combinado con antifaz del mismo color dorado. —Si me da su nombre, tarjeta de identificación e invitación –Procedo a darle mi identificación falsa, junto con la invitación y mi nombre. —Kayla Villa –El chico revisa la lista en busca de mi nombre. ¿Lo encontrará? Me quedo un instante mirando la fachada del club. —Kayla Villa, perfecto –Tacha mi nombre de la lista. —Su acompañante no ha llegado. Pero sus asientos  están en la mesa 13 de la parte derecha. —Gracias –El chico se queda con la invitación, mientras yo me deslumbro con lo que voy a ver a continuación. Unas escaleras de varios pisos se me interponen entre la puerta y yo. —Recuerda porque estás aquí –Me digo entrando por la puerta de las cortinas brillantes de seda, me observo de arriba abajo, mis tacones negros con punta fina, la tela de mi vestido azul rey con el cintura de brillantes, mi escote en “V” y un poco más arriba mi cuello con un collar de perlas. Mi peinado alto lleno de rizos y mechones a los lados se mueve con cada movimiento, mi fleco en cambio se mantiene intacto. El sitio está compuesto de un grupo de mesas a la izquierda a la derecha. Bajo las escaleras negras que son iguales a las de la de entrada pero en forma de bajada. Una alfombra color piel adorna en una parte rectangular del sitio hasta el final donde parece que hay una pista de baile, las mesas tienen manteles blancos con decorados dorados al igual que las sillas que tiene la forma de la espalda en forma ovalada, 3 candelabros gigantes se abren paso hasta el final del salón. La parte donde están las mesas si tienen un piso debajo de mármol. A medida que camino observo más detalles como que los candelabros tienen a sus alrededores lámparas circulares con formas de estrellas que caen del techo sutilmente. Sin embargo la luz es tenue, no parecen tenerla al máximo. Se nota la división de luz entre la parte del medio y los laterales donde se encuentran las mesas. A los costados de las paredes se ven las ventanas con marcos gruesos blancos que se encuentran tapadas con una cortina color morado. Cada mesa tiene un número, busco el mío por entre las múltiples mesas que hay en el sitio. “13” marca en una parte en color n***o, voy en busca de mi mesa en la que no han llegado el resto de los invitados ya que me siento sola, ¿Habré llegado muy temprano? La mitad del sitio parece llena pero la otra mitad esta vacía. Me siento en la mesa notando que hay 4 asientos, los otros 2 ¿De qué personas pueden ser? ¿De Fernando quizá? ¿Tendría que coquetearle  a Fernando para sacarle información? No había pensado mucho en lo que haría aquí sino más bien me concentre en ser Kayla. Pasan alrededor de 20 minutos cuando Fernando se monta en la tarima del final donde está la pista de baile. —Buenas noches a todos –Dice Fernando que trae un traje color purpura con un lazo color n***o y una camisa blanca debajo —Sé que no han llegado todos –Veo el sitio que ya parece bastante más lleno de lo que estaba antes. Sin embargo no hay rastro de mis acompañantes, me siento nerviosa de que empiecen a sospechar de algo por el estilo —Pero quiero agradecerles a las personas que fueron puntuales y ya están aquí, no hay limitaciones en las bebidas ni comidas, sírvanse todo lo que quieran, por allá atrás esta también una mesa de comida en las que pueden disfrutar de todas las delicias que quieran. Mis meseros los ayudaran en todo caso, espero que la pasen genial esta noche –Pega un grito de emoción elevando el ánimo de los invitados. —Oye –Escucho que una persona me llama, volteo para ver de quien se trata — ¿No han llegado tus compañeros de mesa? –Me pregunta una chica morena con el cabello recogido y ojos rasgados. Niego con la cabeza —Puedes sentarte con nosotros mientras llegan. Somos compañeros de Fernando de la universidad –Asiento incómodamente mientras me cambio de mesa a donde se encuentra la chica junto con otras 7 personas que me miran agradables. —Como te decía somos amigos de Fernando de la universidad, –Vaya no sabía que Fernando tenía un título —Mi nombre es Amaya. ¿De dónde lo conoces tú? — ¿Yo? Bueno simplemente negocios… —Claro entiendo imagino que la mayoría lo conoce por eso. No me has dicho tu nombre — ¿Mi nombre? Bueno mi nombre es Keyla… Perdón Kayla… Kayla Villa –Le doy la mano. —Ok Kayla Villa te presento a algunos compañeros de Fernando –Amaya me presenta a cada una de las personas que se encuentran en la mesa, la mitad de lo nombres se me olvidaron a penas me los presento, ya parecen más distraídos en ver el espectáculo de unas personas cantando en el escenario que de mí, lo cual me tranquiliza. Como todos llevan mascaras se me hace más fácil recordarlos por el color de las máscaras que por su mismos nombres. —Y ¿Qué tipo de negocios Kayla? Pareces muy joven para ser empresaria –Un chico al lado de la Amaya pregunta, tiene el pelo castaño claro que le tapa la frente. Una de las tantas preguntas que practique con Federman y Camila, se vienen a mi mente recuerdos de que resaltaron esa pregunta porque era la primera que cualquiera me haría. —No es un negocio tan imponente como el del resto de los empresarios aquí presentes, mi empresa es pequeña, y se enfoca en el maquillaje pero gracias a los Zwart y algunas de sus inversiones se ha vuelto más notoria. Igual no creo que hayan escuchado de ella. —Con tantas empresas de maquillaje que existen debe ser difícil, yo solo le compro a una marca específica pero si me dices como se llama la empresa que dices podría intentar probarla —Opina Amaya. —Yo he utilizado varias marcas y por lo mismo debo decir que empecé este negocio ya quela mayoría de las marcas solo se enfocan en venderte un producto y no tanto en las repercusiones que pudiera tener este producto a largo plazo en tu piel, por eso me enfoco mas en hacer que a pesar de que mis productos no tengan la misma duración que muchos tengan al menos componentes naturales para no resecar tanto la piel y darle una hidratación verdadera, no mínima como la mayoría. —Es una interesante propuesta yo invertiría en ti –Amaya se voltea al chico de al lado — ¿Tu igual Cesar? —Ese discurso me convenció –Ríe Cesar —Y supongo que a los Zwart también. —Una familia importante –Alza la ceja Amaya —Seguro no se arrepintieron con la opción de invertir en tu empresa.   —Hasta ahora no, más bien queremos crear unas cuantas campañas para el resto del año. ¿Ustedes a que se dedican? —Bueno soy abogada quizá más adelante cuando tenga más experiencia en ese ámbito trabaje con mi papa en su bufete de abogados, realmente aquí de los que estamos en esta mesa la mayoría estudiamos eso junto con Fernando. — ¿Qué tal es Fernando con eso? –La chica de al lado de Cesar se fijó en mí y rio. —Un desastre. —Tampoco así Esther –Le dice Amaya. —Sabes que si Fernando si asistía a las clases. —Bueno –Se rinde Amaya —No era el mejor estudiante pero por flojo, no porque no fuera capaz –Esther rio fuertemente. —Esther no seas así que va a pensar Kayla. —Bueno –Se encogió de hombros Esther y se dirigió a seguir conversando con otra persona. —Bueno imagino que ya conoces a Fernando es muy cercano a los Zwart –Pregunta Amaya. Los meseros empezaron a repartir las entradas por todas direcciones. —No, quisiera conocerlo los Zwart hablan tan bien de él. —Bueno últimamente no sé si lo hacen ha habido rumores de que se han separado en los negocios y no veo a los Zwart aquí. Ni si quiera al único hijo de esa familia. Pero escuche que fueron invitados. Quién sabe. —Si bueno negocios son negocios no siempre te llevas bien con alguien pero al fin y al cabo lo que importa es hacer dinero para ellos –Amaya asiente. Cruzando sus ojos en la puerta. —Miren quien viene allá –Amaya alza la voz para que todos los que están en la mesa escuchen, sus amigos comienzan a reírse y a hacer ciertas muecas burlonas —Ojala no se acerque tanto a nosotros. Volteo a ver de quien se trata. Su aspecto me recordó la sensación cuando vi esa figura por primera vez.
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