Capitulo XXI

1948 Palabras
— ¿Viene acompañada? –Pregunta una de las chicas de la mesa parándose de la silla para ver mejor a la entrada. —No –Le contesto el chico más lejano de mi puesto en la mesa. —Qué extraño, ¿Ya nadie la quiso acompañar esta vez? Volteo a ver de quien se trata. —Es Samanta. Lleva un vestido azul claro con la parte de arriba en forma de corazón lleno de adornos de flores azules que llegan hasta la mitad del vestido. De allí hasta abajo simplemente es azul más claro. —Porque tenía que ser azul —Susurro. Amaya voltea hacia a mi haciendo que me ponga nerviosa por mi comentario. —Tu vestido es mejor tanto en color como en diseño no te preocupes –Me guiña el ojo —¿Eres del club de odio hacia Samanta? —Bueno yo no es que la odie precisamente. —En esta mesa a ninguno nos agrada, casi que no hicimos unas insignias de “Samanta apesta” así que no te preocupes por si quieres hablar mal de ella. —Las flores de su vestido son horribles, parecen de un trapo para limpiar –Comenta Esther — ¿Eres parte del club odio Samanta? –Me pregunta. —Algo por el estilo –Esther me pone el puño para que lo choque, lo hago con timidez. —Pero ¿De dónde la conoces? Pensaba que no conocías a Fernando, ah debe por Salvador –Se responde así misma Amaya —Hemos luchado por mucho tiempo para que se aleje de esa loca. Pero a Fernando le cae bien. — ¿Hay alguna razón de que les caiga mal? —Muchísimas –Responde Cesar —Si fuera por ella ni estaríamos aquí, dice que no estamos a la altura de Fernando en lo que respectiva a nivel social. Ni si quiera nos trata. Ahora ¿De dónde la conoces tú? —He visto cómo se comporta en eventos. —Se cree una diva pero ni tiene sentido de la moda –Amaya se toca el cabello desordenándolo. Los meseros comienzan a llegar con la comida, me quedo charlando con las personas de esta mesa cautelosamente sin confiar demasiado. —Se ve delicioso –Comenta Amaya —Y eso que apenas son las entradas. Amaya come un gran bocado de los nachos al horno que tienen queso fundido, guacamole y frijoles. —Quizá con queso Cheddar combinado con su el queso que ya tiene que es Mozzarella, haría una mejor combinación. — ¿También sabes cocinar? —Solo en mis ratos libres, nada en especial. Luego de comer las entradas y la comida principal del menú Amaya me indica que la acompañe al baño, acceso ya que también necesito ver como esta mi maquillaje y peinado. Amaya se levanta de la mesa exhibiendo su vestido esmeralda brillante con escote, entramos en el baño que parece estar vacío. —Este lugar tiene como 10 baños por eso no te extrañe que no esté a reventar –Amaya entra a uno de los sanitarios mientras yo checo mi peinado alto y con rizos al final que me hizo Camila junto con Federman. Mi pollina se ve bien por los momentos y el bulto en ella en la parte de atrás igual, los rizos parecen igual de perfectos. Con lo que respecta al maquillaje mi nariz falsa no se ha movido me quito la máscara rápidamente antes de que Amaya salga para si sigo igual de diferente que hace un rato y si, efectivamente sigo luciendo igual de diferente no sé si mas por la nariz o por todo en general. Me la vuelvo a colocar sutilmente para entrar a un sanitario. Al salir veo a Amaya peinándose su largo cabello n***o que le llega a la cintura. — ¿Te parezco que estoy bien? ¿Necesito un retoque de algo? —Luces bien –Amaya se quita la máscara — ¿Me veo muy diferente sin mascara? —Realmente no tanto –Sonrío, sus ojos rasgados se le siguen viendo exactamente igual. —Ahora tú. — ¿Yo? Se me acabaría todo el misterio –La voz de Federman diciéndome que alguna persona querría verme debajo de la mascarilla y que seguramente me la tuviera que quitar el alguna parte de la noche resuena en mi mente. —Pero no te preocupes el maquillaje que te haremos será lo suficientemente completo como para que te veas tan diferente que nadie te reconozca –Me dice mi Federman mental. —Claro si pudieras evitarlo mucho mejor –Me recomendaba Salvador —Sobre todo cerca de Fernando, Samanta o incluso Orlando. Amaya quita mi mascara dejando a relucir mi cara seria. —Pues te ves realmente bien sin mascara. Tu nariz se ve muy escultural ¿Es operada? –Amaya pone sus dedos en mi nariz, la voz donde Salvador me indica junto con Federman que no me toque el maquillaje para tenga más duración vuelve a reprocharme. Muevo mi cara, sonriendo —Ay lo siento, ¿Soy muy atrevida cierto? ¿Es operada? Disculpa si te incomoda mi pregunta, se ve muy perfecta. —Sí lo es, me la operaron hace poco y esta sensible. —Disculpa –Abre los ojos en forma de alarma como si hubiera tocado una planta venenosa. —Tranquila –Amaya me vuelve a poner la máscara poniéndose demasiado cerca para mi gusto. Me acomoda los mechones de pelo a mí alrededor. —Normalmente me siento atraída a las chicas como tú así que… -Amaya me roza el mentón —Tenías un poco de salsa –Sonríe, acomodándose el escote como para mostrarme su escote. Entran un grupo de chicas. —Bueno ya es hora de salir –Comento algo nerviosa, no sé si fue una insinuación o simplemente es muy bromista. Al volver a la mesa siento algunas miradas fijas. No quiero demasiada atención esta noche, no es parte del plan, pero al ser amigos quizá puedan darme más información, sobre todo Amaya. — ¿Se tardaron mucho no? –Pregunta el chico de la máscara verde pasto que está a lo último de la mesa, todos nos lanzan miradas y ciertas risas. Amaya rodea los ojos. — ¿Por qué mejor no vas a ver a donde esta Fernando? —Ay bueno cállate ¿Celosa acaso? Yo sé que debe ser difícil verme y que sepas que no tienes oportunidad –Todos ríen incluyendo a Amaya. —En ese caso están casi iguales –Ríe Esther. —Ella me desea yo lo sé. —Pero no más que Fernando –Están nombrando demasiado a Fernando ¿Hay algo que no se? —Todos en esta mesa se mueren por mí –Vuelve a reír el chico de las mascara, que se acaba de levantar para bailar una canción que acaban de poner en el sitio — ¿Cuándo servirán los tragos en esta mesa? Todas las mesas tienen menos nosotros. —Seguro Samanta les pago a los meseros para que no nos atendieran bien —Comenta otra de las chicas lejanas a mí. El chico de la máscara de verde saca los dedos del medio al otro lado del sitio, volteo para ver a quien se dirige y veo a Samanta con su máscara gris hablando con unas personas que parecen ser sus padres. — ¡Por lo menos disimula! — ¡Se va a dar cuenta! Varios comentarios saltaron a la vez, que me parecen que sus gritos llamaron más la atención de Samanta que lo que estaba haciendo el chico en sí, veo a Samanta voltear a la mesa luego pasa la mirada por todos incluyéndome. Su mirada fría me hace temblar a pesar de que no es posible que me reconozca. Voltea los ojos y sigue en su conversación con sus padres. — ¿Creen que se haya dado cuenta? —No creo se estuviera quejando con Fernando. —Nos miró con su misma cara de estúpida. —Esta celosa de ti Frank porque ella sabe que te mueves mejor con ella –El chico con mascara verde ríe y llama a un mesero pidiendo algunos tragos. —Esta noche al menos le tengo que tirar el trago encima a Samanta o alguna de sus amigas y estaré feliz, habré cumplido mi cometido. —Amén. —Bueno ahí ves el nivel de odio que le tenemos a Samanta –Me dice Esther, su cabello rosado parece resaltar en las luces blancas que pusieron en el sitio. —Y a sus amigas –Resalta Frank. —Pero hablando en serio ¿Dónde está Fernando? –Los meseros llegan con diferentes estilos de tragos y botellas. Frank salta de emoción, Fernando parece aparecer de la nada, acercándose a la mesa. — ¿Cómo la están pasando chicos? –En la mano trae dos botellas más, las pone en la mesa. —Justo estábamos preguntando por ti Fernando, nos has dejado solos todo este rato. —Disculpen chicos saben cómo son estas cosas, mucha gente a quien saludar, mucha gente que te habla para sugerirte negocios. —Es tu fiesta de cumpleaños que se dejen de esas mamadas de trabajos –Dice Esther a la que al girarse le veo el piercing que lleva en la parte izquierda de la frente. —Bueno, bueno ya estoy aquí. Y con botellas no se pueden quejar. —Samanta nos está mirando con una cara. —Nada de peleas chicos recuerden que aquí esta gente importante –Amaya me ve para luego dirigirse a Fernando. —Fernando, te presento a Kayla Villa. — ¿Amiga de ustedes? –Pregunta Fernando –Mucho gusto Fernando. —El cumpleañero, han estado hablando mucho de ti. —Conociéndolos, seguramente mal. —Bueno se puede decir que Kayla estaba en una mesa sola y la invitamos a estar con nosotros. — ¿Sola? –Fernando pareció extrañado. —Mi pareja me dejo embarcada. —Ah, lamento escuchar eso ¿Quién era tu compañero? —Nadie importante, no quiero nombrar a alguien que me dejo embarcada esta noche –Digo con tristeza. —Bueno ya conociste a todas personas que están locas así que quedaste en buenas manos. —Quien sea que te haya embarcado qué bueno que lo hizo –Comenta Amaya, Fernando la mira alzando las cejas —Digo es claro que no merece tu compañía. —Pero nosotros si –Comenta Cesar. —Si ellos lo dicen, y cuéntame ¿A qué te dedicas Kayla? —Una empresa de maquillaje. —Ah ¿“Katior” no? Me parece haberla visto en alguna parte de la lista de invitados. Pero no recuerdo porque me llamo la atención. —Correcto. Quizá es porque es una empresa relativamente nueva en el mercado. —Si debe ser eso. Me gusta mucho tu mirada Kayla –Fernando toma un buen trago para luego volverme a señalar — ¿Tienes problema de que te vea sin mascara? —Fernando, eso le quitara el misterio –Comenta Amaya. —Solo será un momento me da curiosidad como se ve sin la máscara ¿Es mucho pedir Amaya? Toma un trago –Fernando le pasa un trago. Amaya lo acepta tomando unos tragos pequeños —Solo será un segundo. Solo para saciar mi curiosidad –Sonríe. —Es una chismosa –Dice Amaya. —Está bien –Me encojo de hombros —Es trampa pero solo porque lo pide el cumpleañero. Me quito la máscara lentamente, miro a la mesa por unos segundos luego mi mirada se enfoca en Fernando. Espero que este no sea el momento en el que me descubran.
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