Capitulo XXII

2191 Palabras
Fernando me mira asintiendo y ofreciéndome un trago. —Linda nariz. — ¿Cierto? –Amaya me mira como si me hubiera visto por primera vez sin mascara. Poniendo una mano en su mentón. Fernando se sienta lejos de la mesa, se me será difícil hacer algo desde aquí, me quedo mirándolo por un buen rato pensando que hacer para acercarme a él. — ¿Te pareció guapo? –Me pregunta Amaya dándose cuenta de que observo mucho a Fernando. —No. Simplemente bueno es el cumpleañero… —Tranquila si te parece guapo me lo puedes decir, no tengo problema con eso ¿Un trago? –Lo tomo tomando un par de tragos. Observo a Fernando demasiado cariñoso con Frank o quizá sean imaginaciones mías. — ¿Ellos… —Oh bueno, creo que tienen algo lamento si eso te decepciona –Responde Amaya. —Como lo he visto con muchas mujeres en eventos de los Zwart por ejemplo. —Digamos que la familia de Fernando no se puede enterar de ciertas cosas de Fernando porque eso sería algo desagradable para ellos… Además de que si me lo preguntas Fernando es liberal no creo que le importe si la persona que le guste es mujer o hombre sinceramente… Todos aquí somos algo liberales ¿Tú también lo eres? –Amaya acaricia mi mano. —Depende de las situaciones. — ¿Cómo que situaciones podrían darse? —Situaciones inesperadas, son las que me llaman la atención. Veo como Fernando se levanta de la mesa lo sigo con la mesa yendo a otra mesa en la que se levantan unos chicos de su edad aproximadamente, los acerca a la mesa donde estamos y no los presenta. Uno de los chicos es moreno alto, trae un traje color azul rey como mi vestido, el otro chico es blanco con pequitas diminutas que noto por las luces que parpadean de vez en cuando por su rostro, tiene el cabello de lago y un traje rojo, el ultimo chico es algo robusto con unos buenos brazos llevando un traje n***o. —Les presento a Daniel, Hernán e Ignacio. Le diré al Dj que ya es hora de cambiar esas canciones tan aburridas que está colocando y que coloque algo movido para que todo el mundo se ponga a bailar. Así que aquí les traigo a sus parejas de baile. Hernán camina alrededor de la mesa llegando a mi asiento, me da la mano y yo la acepto, otro amigo de Fernando si no consigo información valiosa esta noche por lo menos tengo oportunidad de conseguirla luego. —Al menos me pudiste haber buscado una chica –Comenta Amaya picándole el ojo a Ignacio que sonríe dulcemente. —Yo no me quejo –Dice Esther viendo de arriba abajo a Daniel, Esther se baja un poco su vestido rojo de tiritas corto, deja el trago y se va sin problema con el chico que se ve más alto junto a Esther. Hernán me lleva a la pista de baile junto con las otras parejas que Fernando creo a medida que pasaba en cada mesa, haciendo que la pista de baile se llenara, Fernando da unas palabras que ni se entienden al micrófono; el Dj aumenta el volumen de la música poniendo música más movida. —Kayla ¿Cierto? —Correcto –La voz gruesa de Hernán me gusta. — ¿De dónde conoces a Fernando Kayla? —Bueno realmente recibí una invitación a esta fiesta de mi acompañante que nunca llegó. Mi acompañante lo conocía yo no. —Lamento escuchar ¿Le paso algo malo a tu acompañante? —Realmente no lo creo. —Bueno ya no tienes que lamentarte por el Kayla, ya tienes una mejor compañía. Cuéntame Kayla ¿Te gusta leer, viajar, tocar algún instrumento? —Todas las anteriores, aunque realmente me falta más practica en el piano. —Yo también lo toco, si en algún momento necesitas lecciones con gusto te podría enseñar –Veo a lo lejos una mirada conocida, es Mario Lombardi bailando con una chica a lo lejos —Bueno no tienes que decir que si de una vez. —No es eso –Rio –Solo vi alguien conocido. Hernán voltea hacia donde dirige mi mirada. — ¿Mario? Si es muy famoso estos días. — ¿Y tú de donde conoces a Fernando? —De ciertos negocios… Es un buen tipo, ahora que no hará más negocios con los Zwart todos están pendientes de cerrar algún trato con él. —Es de esperarse siendo un empresario fuerte. Seguimos bailando Hernán empieza a hablarme más cerca ya que la muisca no ayuda demasiado. Trato de que Fernando no se pierda de mi vista si consigo al que puedo tener contra él, sería genial. —Es extraño que Salvador no haya venido, debe haber quedado afectado por el accidente que tuvo –Escucho en la multitud. —Hay muchas cosas extrañas en ese accidente pudo haber sido planeado. —Hay que tener cuidado estos días. — ¿Qué te ha parecido la fiesta? —La comida ha estado muy buena y no me quejo para nada de la compañía –Hernán ríe pegándome más a su cuerpo la canciones pasan de ser movidas a sonar lentas y sensuales. Veo que a Amaya acercándose mientras baila a nosotros, siento que se pega tras de mi mientras sigue bailando con Ignacio. — ¿Qué tal tu compañía? –Voltea su cuerpo tras de mí, mientras pasa sus manos por mi cintura bailando. —Nada mal –Le sonrío a Hernán que estaba hablando de ciertos viajes que tenía que realizar apenas saliera de la fiesta. —No puedo decir lo mismo –Me habla o bastante cerca de la oreja como para que Ignacio no pueda escuchar. Seguimos bailando hasta que en un momento Ignacio parece entender la señal dejándome bailando con Amaya y Hernán que la mira con cara de pocos amigos. Veo a Fernando entrar al baño a lejos, seguido de Frank que entra con disimulo. —Ya regreso –Les digo a ambos. Me dirijo a los baños me volteo para ver si Amaya o Ignacio, entro al baño de los hombres sigilosamente entrando a unos de los baños antes de que alguien se note que estoy por aquí, cualquier cosa me equivoqué de baño. Escucho risas y jadeos en los baños, entre en una escena que se escucha cadente. — ¿Qué tal si alguien nos escucha? –Se escucha la voz de Frank. —Con tal de que no sean mis padres no hay problema Frank –Escucho como se pega un cuerpo en la pared del baño que nos separa, si tuviera la oportunidad de grabar esto lo haría pero me descubrirían al instante si intento ponerme una cámara arriba de ellos. Una grabación no serviría. Muy fácil de falsificar, sigo escuchando los jadeos que aumentan, entra alguien por la puerta a lo que los jadeos paran y en cambio escucho risas. Decido que debo irme no puedo hacer nada con esto a menos que pueda fotografiarlos directamente, estaré al pendiente. Al momento que escucho a la persona salir del baño hago lo mismo. Al salir del baño choco con alguien, subo la cara con vergüenza. — ¿Te confundiste de baño? —Me pregunta Hernán a quien veo aliviada de que sea el quien me choco. —Sí. Realmente espero no le cuentes a nadie porque sería vergonzoso. —Para nada en estas fiestas cuando todos se ponen locos pasa todo el tiempo, tu amiga está en la barra de comida puedes esperarme allí mientras me retoco. —Claro –Sonrío. Voy a la barra de comida queriendo atracarme con todo lo que hay en la mesa, suelo comer mucho y luego de unas horas bailando no me provoca menos. Tomo uno de los platos con decencia para servirme, las tortas se ven exquisitas. —Vine a repetir de esas tortas de esas chocolate –Me dice Amaya que se acerca por detrás —Me comí una y creo que voy por otras dos. —Me serviré unas tres, estoy tan acalorada y hambrienta. — ¿Tu pareja de baile te dejo seca? La mía ni se sabía mover. —La mía se movía por todo el sitio. —Ahí viene Hernán por cierto –Me señala hacia atrás, pero me concentro más en llenar mi plato de los dulces que están en la mesa, en especial un pie de limón que se fresco. —Hola chicas –Amaya lo mira con recelo — ¿Y Ignacio, Amaya? —Por ahí –Se encoje de hombros. —Esther aún sigue bailando con Daniel –Comento viéndolos con tanta energía como al principio. —Se la han llevado muy bien esta noche –Comenta Hernán. —Bueno iré a nuestra mesa –Le digo a Amaya que asiente. —Te acompaño, de todas formas en mi mesa no está nadie –Me dice Hernán —Tienes el cabello hermoso ahora que lo veo bien con las luces que brillan alrededor  lo hacen lucir radiante. —Gracias –Luego de su comentario Hernán me acompaña a la mesa junto con Amaya de un lado. Pruebo la torta queriendo comerla todo de un solo. —Esta deliciosa. —Se habían acabado incluso solo que los cocineros son bastante eficientes. Por eso tome dos. —Yo, no tengo hambre pero en cuanto me de iré por una de esas –Señala Hernán. —Tengo que pedirle a Fernando la receta de estoy y dárselo a mi servicio doméstico –Señala Amaya —Pero por los momentos no hay que interrumpirlo. Esta algo ocupado. —Si me pareció escuchar algo en el baño –Resalta Hernán con cierta vergüenza —Nada importante. —Están siendo muy evidentes, cualquiera de su familia podría entrar a cualquiera de los baños de aquí. —Si bueno, y Hernán escuché que estudias filosofía ¿Por qué no nos cuentas un poco sobre eso? No muchos aquí estudian esa carrera –Pregunta Amaya. —Que te digo, simplemente quería estudiar algo que me llevara a pensar más allá de todo a lo que estoy acostumbrado así que dije simplemente ¿Por qué no? Es bueno salirse de la realidad, aunque a veces es tediosa con eso de analizar demasiado los orígenes de las cosas… Mi vista sigue fija en el baño de los caballeros, viendo salir de el a Fernando y a Frank detrás a los pisos superiores, donde no he estado. — ¿Qué hay en los pisos superiores? –Pregunto de la nada. —No mucho solo una barra de tragos y algunos asientos amoblados. —Y ciertos cuartos… -Dice Frank. — ¿Cuartos? –Pregunto. —Cuartos privados que bueno suelen ser para el compañero y sus invitados o los que se queden a dormir en sí.  — ¿Por qué la pregunta Kayla? ¿Viste algo que llamara tu atención? —Solo el que ciertas personas subieran. — ¿Cómo quién? —Bueno Mario por ejemplo -Miento — ¿Lombardi? –Pregunta Hernán. —Sí. —Eso llama ciertamente mi atención, pero seguro está en una reunión privada con ciertos empresarios. Puede pasar en estas fiestas no se descansa realmente nunca. Podría ser mi oportunidad si esos cuartos no cierran con llave, me quedo hablando con Amaya y Hernán hasta que parecen más distraídos en su propia conversación que en mí, digo que voy al baño para desaparecerme entre las escaleras en forma de caracol, la luz ha bajado del sitio estando en todo en color purpura oscura y la música deja de estar a la misma velocidad de hace rato. Hay una mesa privadas en las que algunas personas están bastante borrachas, intento caminar con confianza para que nadie se den cuenta que estoy buscando a alguien, llego a lo que parece ser un pasillo, varias puertas se asoman en su textura de madera. Entro a la del final. Un show de tres chicas bailando desnudas con mascaras rojas alrededor de un tipo de edad mayor que se encuentra igualmente desnudo aparece en mi visión. No se dan cuenta de que he abierto la puerta y la cierro yéndome a la siguiente puerta. Abro la puerta de la habitación que se encuentra igual de oscura que la otra, solo que con luces rojas a diferencia de la otra que tenía varias luces de diferentes colores de fondo. Veo las nalgas de un chico que reconozco como Fernando, salgo mi teléfono apagándole el flash y el sonido a la cámara, mi pulso me tiembla al ver como Fernando se quita de esa posición para sentarte en la cama, tomo a Fernando captado en esa posición con su pene expuesto, la siguiente foto que tomo es la de Frank encima y en otra penetrándolo, quizá un video sería útil pero no sería conveniente de mi parte arriesgarme demasiado. Me coloco en teléfono en mis pechos, me volteo chocando con alguien. — ¿Qué se supone que haces zorra? Samanta hará que me descubran con sus gritos.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR