—Deténganse –Se dirige Salvador hacia los hombres que apuntan al señor con el machete, comprendo que son los hombres que trabajan para su padre,
—Lárguense todos de aquí –Comenta el señor molesto acercándose peligrosamente a los hombres de Salvador. Un disparo hacia él en seco y en la pierna, me hace alarmarme. Un grito de dolor invade mis oídos busco la mirada de Salvador que no parece impresionado por lo que acabo de pasar.
—Basta –Les dice a sus hombres.
— ¿Está bien señor?
–Sí pero Beatriz no, necesita un medico.
—El señor también Salvador –Le comenta mientras el asiente. Otro grito de dolor invade mis oídos y esta vez salen insultos de aquella boca.
—Son unos desgraciados –Grita el señor que me pregunto cómo puede seguir insultando a los hombres imponentes que se encuentran aquí.
—El no tuvo que ver en esto, nosotros invadimos su cabaña –Aclara Salvador –Busca ayuda para el también.
—Le avisaré a su padre que está bien señor, pediré un doctor al señor y a la señorita la llevaremos con nosotros –Salvador asiente, el escolta le pasa una llamada a Salvador, una señora gritando al otro lado del teléfono me hace entender que es la señora Lucia.
— ¿Estás bien hijo? ¿No te ha pasado nada grave? ¿Ya les dijiste que te trajeran lo más pronto posible? ¿Por qué no estás en camino para que te revisen los doctores? –Comenta una alterada Lucia.
—Estoy bien mamá, la que necesita atención es Beatriz…
—Si bueno luego hablaremos sobre eso… y Beatriz espero que este bien por supuesto… Dile Mark que te traiga para acá lo más pronto posible –Cuelga.
Los escoltas me ayudan a subir a uno de los carros con cuidado, Salvador se sienta a mi lado. Veo que uno de los escoltas se queda con otro junto al señor que sigue tocándose la pierna con dolor.
— ¿Si lo ayudaran cierto?
—Deben hacerlo, están aquí para cumplir mis órdenes y pediré una prueba de que está bien.
—Fueron muy precipitados a disparar.
—El señor también lo fue al acercarse en esa forma tan violenta y mis hombres no son precisamente pacíficos –Emprendemos rumbo, mi pierna parece doler más de lo normal la escena del disparo no me ha caído nada bien.
—¿Por qué le dijiste a Lucia que estabas conmigo?
—Por que a estas alturas ya debe saberlo.
—No creo que me mire con buenos ojos luego de eso…
—Sabe que no me importa mucho su opinión sobre mi vida –El dolor empieza a aumentar, queriéndome quitar la venda solo para ver como esta —Espera a que lleguemos Beatriz –Me detiene Salvador —Será lo mejor.
El carro pasa hacia una carretera luego de muchas vueltas por el bosque en el que pienso que el carro se podría quedar atascado en uno de los tantos huecos que se encuentran. Pasa una hora cuando llegamos a una carretera que supongo que es la misma que vi en el helicóptero que da muchas vueltas.
—Cayeron en un acantilado, tienes suerte de estar vivo –Comenta el escolta llamado Mark.
—Ya sabes, hierba mala no muere.
—Hablamos con Cristóbal –Salvador tensa el rostro.
— ¿No le hicieron nada cierto?
—Para nada, el fue que el nos aviso de la desaparición de su helicóptero, solo le hicimos ciertas preguntas.
—Espero que no le hayan hecho esas preguntas a punta de violencia porque ya sabes cómo soy molesto Mark.
—Tranquilo, sabemos cuánto aprecio le tiene al señor Cristóbal. Tampoco el señor Ramiro cree que haya tenido algo que ver y menos cuando aviso tan enseguida sobre su desaparición. Gracias a él pudimos encontrarlos más rápido, hubiéramos llegado antes si no fuera porque estaba anocheciendo. Igual sospechamos que fue provocado.
— ¿Por quién?
—No sabemos por quien, pero analizando el buen mantenimiento del helicóptero definitivamente alguien debió haberlo provocado –Salvador apretó el puño —Quizá Mario el ultimo socio que tuviste tuvo algo que…
—No. Investiguen a Samanta.
—De acuerdo señor, el resto de los hombres ya encontraron el helicóptero y lo están…
—Está completamente quemado, dudo que encuentren algo allí.
—Veremos si hay algo. Señor.
Al llegar a la ciudad llegamos a una clínica, Salvador me carga hasta dentro de ella hasta la habitación donde me espera un doctor. Me siento en la camilla.
—Bueno ya puede salir si así lo desea –Le comenta el doctor a Salvador.
—Me quedaré aquí.
El doctor quita la venda de la camisa rasgada de Salvador, veo la herida llena de pus frunciendo el seño. Miro a Salvador que me dice con los labios.
—Estarás bien.
—Bien, esta bastante infectada probablemente cuesta caminar por una semana al menos, le limpiaré el pus y te la vendaré. También te mandaré unos remedios que te pondrás para que no se siga infectando. En una semana si no mejoras puedes regresar –El doctor me anota lo que necesito, Salvador toma el papel y se lo mete en el bolsillo, tiene la cara igual de tensa que hace un rato.
El doctor cura tanto los raspones de Salvador como los míos, los escoltas de Salvador me llevan a la casa alquilada en la que estaba mientras que llevan a Salvador a su mansión, supongo que necesita hablar con la señora Lucia. En el camino Salvador está respondiendo algunas llamadas en una de ellas entendí que Fernando había suspendido su fiesta de cumpleaños a causa de su accidente y ahora quedaría para dentro de otra semana.
— ¿Fernando cancelo su fiesta por ti entendí bien? –Le pregunto a un Salvador serio.
—Si –Responde secamente.
— ¿Para que día específicamente?
—El domingo que viene.
—Bueno el doctor dijo que en una semana puedo caminar normal…
—No irás.
— ¿Qué?
—Te concentraras en recuperarte.
—Bueno pero el doctor dijo que…
—Hablaremos después de eso Beatriz ¿Si?
Me callo y no hablamos el resto del camino, solo me dice un “Cuídate” dándome los remedios que me receto el doctor al dejarme en la casa alquilada. No tengo buen presentimiento de esto. Pasan los días y no recibo ningún mensaje de Salvador, me la paso todo el día viendo tv, hablando con mis amigos y a mi hermano al que no pienso contar al respecto de lo sucedido. Pero les dejo claro que los quiero mucho aunque no les dé explicaciones de porque últimamente se los estoy diciendo mas. Mi pierna ha seguido mejor con las cremas que me mando el doctor al principio no podía ni caminar ahora siento un dolor leve pero fastidioso, faltan 3 días para la fiesta de Fernando y en definitiva seguiré todos los pasos del doctor porque yo, iré. Salvador me quiera o no ver allí. Contemplo la tarjeta de “Kayla Villa” ante mis ojos.
—No me esforcé tanto para nada. Lo que necesito resolver es la parte del maquillaje sin contar con Camila y Federman. ¿O podría contar con ellos a escondidas de Salvador? ¿Podrían hacerme ese favor? -Busco como loca tirando todos los almohadones del mueble buscando la tarjeta de Camila. Le envío un mensaje sutilmente de que necesito que venga mi casa para realizar el maquillaje para la fiesta de Fernando el próximo domingo.
Mi mensaje parece haber llamado su atención ya que me envía una nota de voz preguntándome la hora, sonrío pícaramente.
—Ganaré esta vez. Al menos solo por ese domingo, si Fernando y Samanta tuvieron algo que ver con el accidente en el helicóptero la pagarían. Luego podía desaparecer de la vida de Salvador si eso era lo que quería, era una lástima pero no podía hacer algo respecto si no quería verme más. Y menos siendo la única opción de entrar a la mansión de nuevo.
El día domingo aún se ve un gran morado en mi pierna derecha, el de la frente ya no se ve tanto”Por suerte” me comenta Samanta. Que trajo como 20 atuendos en todo caso que no me guste alguno.
—Se ven costosos.
—No te preocupes por eso, Salvador ya dejo todo pago, en realidad todos esos vestidos son tuyos –Me asombro tocando las telas de los vestidos.
—Pensé que no irían por lo del accidente –Comenta Federman.
—Sí pero ya ves que camino mucho mejor no hay razones por las cuales no ir.
—Le avisaré cuando estés lista.
—No –Me altero, Federman y Camila me miran pensando —Quiero que sea una sorpresa –Rio despreocupadamente sacando los vestidos que mas me llaman la atención. Camila sonríe conmigo.
—Si Beatriz tiene razón, supongo que no quieres que te vea hasta que llegues a la fiesta.
—Exacto –Confirmo.
— ¿Salvador no te llevara? Qué extraño —Pregunta Federman.
—Le pedí que no lo hiciera. La idea es llegar sola para interpretar mi personaje mucho mejor –Camila y Federman parecen contentos con esa respuesta que me convenció hasta a mí.
—No pudimos practicar con tu personaje ¿Quieres que te ayudemos a recordar algunas ciertas cosas o practicar algunas cosas mientras te hacemos el maquillaje?
—Sería perfecto –Camila sonríe.
—Manos a la obra.
Dejo en el sofá 3 vestidos de gala entre los cuales debo decidir el primero es un vestido de n***o largo con una abertura amplia en la pierna derecha, la parte de arriba tapa solo la parte de los senos con unos adornos que tienen ciertos huecos, es resto de los brazos es transparente color n***o. Miro el moretón de mi pierna.
—Te lo podemos tapar con maquillaje –Me dice Federman –No te preocupes por eso.
El siguiente tiene un montón de adornos brillantes color n***o con encaje con un liguero escote pero la parte de abajo terminando con un color nude, con una doble capa encima color n***o que sale desde la cintura.
El tercero es azul oscuro rey con un escote en “V” sin mangas combinado con un cinturón de brillantes.
— ¿Decidida? –Miro por última vez las 3 opciones luego de probármelas.
—Si –Me veo al espejo preparada quitarme el vestido y comenzar con el maquillaje.
—Bueno ya sabes cómo es esto pasaremos alrededor de 4 horas entre maquillaje y peinado –Asiento. Tomando asiento en la silla incomoda de antes.
—Debí comprar una silla especialmente para hoy –Camila y Federman ríen con humor.
Veo tanto a Camila como a Federman sacando distintos instrumentos de trabajo de sus respectivas maletas, arreglando mis pies, uñas, cabello y así hasta culminar con el maquillaje… Cuando pienso que ya han terminado resulta que aún falta unos cuantos detalles empiezo a ponerme ansiosa ¿Y si me detienen en la entrada y no llego ni a estar dentro de la fiesta? ¿Y si Salvador sospecha de algo y me quitó de la lista de acompañantes? ¿Habrá podido meterme en esa lista en un primer lugar? ¿La limosina que escogí disimulara lo suficientemente bien?
—Terminamos –Parpadeo un par de veces sin saber qué hacer, aun puedo arrepentirme, Camila termina de ponerme los tacones —Puedes verte –Se levanta colocando ambas manos cruzadas en espera de mi respuesta ante mi aspecto, me levanto mirando al suelo mirando el vestido desde abajo hasta llegar hacia arriba. Me pongo frente al espejo, todas las dudas se disipan, me siento segura, sonrío —Te modificamos la nariz y el maquillaje para que no sea tan pesado pero igual de duradero.
—Estoy lista para interpretar mi papel.