Capitulo XVI

2013 Palabras
— ¿Quieres que me quede? –Me encojo de hombros —Quiero dejarte descansar el día de hoy se que viniste de un viaje algo largo. Pero nos veremos temprano –Se acerca para darme un beso en la mejilla. — ¿Y tú donde te quedaras? —Supongo que en la mansión, contrataron a una nueva chica de servicio y estoy haciendo lo imposible para que renuncie pero no la tengo fácil. —Igual no creo que la señora Lucia me quiera de nuevo. —Ahí te equivocas, a ti te trato de forma especial porque venias recomendada de buenos amigos suyos, si fuera otra persona no le da tanta importancia como pasa con Claudia –Lo miro sin saber que decir exactamente –Claudia es la nueva chica que contrato, creo que en parte la contrato para que me olvidara de lo que te hicieron o de ti en todo caso, es bastante joven, no cocina mal pero no está a tu nivel –Salvador se coloca un sweater deportivo encima color n***o con unas letras en medio. — ¿Es bonita? —Lo es –Me cruzo de hombros. —Bueno Beatriz nos vemos mañana, descansa –Me pica un ojo y sale por la puerta, dejándome así con los brazos cruzados. —Genial ya me apareció competencia. Por los menos espero conseguir la información de mi padre antes de que intente cogerse a la chica de servicio.  Abro la nevera en busca de algo de comida y observo lo llena de alimentos que está. —Quizá pueda darme un banquete esta noche. Por la mañana siento como un timbre en la casa, al principio me desconcierta pensando que es un sueño, luego me levanto rápidamente dándome un golpe con la mesita de noche tumbando la lámpara de vidrio contra el piso estropeándola en pedacitos. Bajo corriendo por la escalera sin mirar el desastre que he hecho, abriendo la puerta. Una señora con los labios pintados de un marrón mate y un cabello peinado en una coleta alta en un cabello que se ve brilloso y liso me sonríe. Trae un blazer color blanco con una camisa blanca con un adorno en el cuello, trae una maleta gigante color morada en su mano derecha y en su mano izquierda lleva lo que parece un portafolio. — ¿Beatriz? —Si… -Digo dudosa. La chica le hace señas a alguien en el carro que se baja al instante, también trae una maleta pero de otro color, es negra. La lleva un señor calvo con barba y unos lentes negros, este trae un blazer azul oscuro con una camisa negra debajo. —Salvador no sé si te habrá informado pero somos tus asesores de belleza y vestuario, Salvador se tardará un rato ya que se le presentaron unas cosas… Mucho gusto soy Camila y el es mi compañero Federman, venimos a darte un cambio de look para ese evento que tendrán unos días… —Un placer –Camila y Federman entran dejando sus maletas y abriéndola de una vez. Camila se queda viendo la silla de la que estaba hablando con Salvador el día de ayer. — ¿Te sientas allí o es muy incómoda? —Depende de lo que quieran hacerme –Camila se mira con Federman que está sacando unos guantes. —No podemos decirle señorita Beatriz, pero si no le incomoda puede sentarse. — ¿Para que los guantes? —No para algo malo precisamente –Me comenta Federman que se los empieza a colocar. Camila me hace señas para que me siente en la silla en donde seguro me doble la espalda. Lo hago colocando mis manos en mis piernas como si estuviera a punto de pararme. Camila comienza tocarme la cara con un espejo redondo que parece tener un vidrio que te hace ver hasta las imperfecciones más pequeñas. Tocando mucho mi nariz, Camila procede a ponerse unos guantes. — ¿Harán algo con mi nariz? —Probablemente. — ¿Algo radical? —Probablemente –Me levanto de un salto. — ¿No están aquí para aplicarme cirugía plástica o algo parecido en la nariz cierto? —Como te dijimos no podemos decirte que te haremos exactamente pero somos profesionales así que están en manos confiables. —No me operare absolutamente nada y tampoco me sentiré allí a ver cómo me desfiguran el rostro –Camila ríe. —No te aplicaremos nada que tenga que ver con algún producto que modifique tu cara, pero si te haremos una limpieza profunda. Tienes muchos puntos negros –Camila me hace señas para que me siente de nuevo. Lo hago algo desconfiada. —Si veo alguna aguja me parare  de aquí. —Tranquila Salvador no hará nada que te disguste. Ahora relájate —Veo entrar por la puerta a Federman que no sé en qué momento salió. Lleva arrastrando una camilla. —Uy ¿Para qué es eso? –Vuelto a inclinarme en la silla para escapar, Camila se voltea a su maleta sacando una bata. —Te haremos un masaje antes, Salvador dijo que lo necesitarías –Me toco la nariz con cariño. —Salvador también dijo que necesitaba una operación en la nariz. —No tocaremos tu nariz. Beatriz –Camila me mira como si estuviera loca apartándome la mano de mi nariz. Me relajo sin dejar de estar al acecho.   Unas horas después me encuentro dormido en la camilla donde Federman me estaba haciendo un masaje para que luego Camila procediera a hacerme una limpieza con exfoliación en el rostro la cual fue algo dolorosa por el tener que quitar los puntos negros, pero ya pasado eso me siento más relajada ahora. El sonido de alguien entrando me hace despertar. — ¿Cómo van? –La voz de Salvador resuena en la sala. —Hasta ahora bastante bien, seguimos todas sus instrucciones señor –Camila toma mi mano mostrándole mi manicura nueva. —Perfecto quiero una así para el día de la fiesta. —Le aplicamos este color de pelo –Camila toma mi cabello mostrándoselo, ni yo lo había visto ¿Cuánto me quede dormida? —Veo que le hicieron lo que les dije en la nariz -¿Qué? ¿Escuche bien? ¿Nariz? —Si así esta perfecta para ese día. — ¿La exfoliación? –Pregunto con mi voz ronca. Camila me pasa un espejo en el que veo mi nariz tan puntiaguda como la de una bruja. — ¿Qué hicieron? –Subo de un golpe las piernas en la camilla subiendo rápidamente la toalla antes de que se me vean los pechos. Observo mi nariz entrando en pánico. — ¿Qué? Pero si no sentí… -Miro a Salvador con furia, toco mi nueva nariz dándome cuenta que no es la verdadera. Salvador muestra una mueca de sonrisa. Camila y Federman se miran de la misma nariz. —Tu nueva nariz para el día del evento –Me la quito de un clip, observándola en mi mano. —Te dije que no te haríamos cirugía alguna –Me comenta Camila. —Bueno si ya terminaron por hoy, entonces nos vemos en una semana. —Así será. Adiós Beatriz espero que te haya gustado tu nuevo look te queda muy bien. Federman se despide secamente y se retira junto con Camila. Camila se devuelve para tomar la nariz de mi mano la cual estoy apretando. —Uy cuidado esa será tu nueva nariz una noche. —Disculpe –Entrego mi nariz postiza para ver a Camila y Federman saliendo del campo de visión. Salvador hace una mueca graciosa disfrazada con su mano. — ¿Te diviertes? —Camila me dijo que tenías un liguero trauma con tu nariz. ¿En serio crees que traeré a unos médicos ilegalmente para arreglarte la nariz? —Quizá. Los mafiosos son extraños. —Dudo que hayas estado con un mafioso antes –Salvador se acerca a la camilla haciéndola vibrar. —No se llevaron la camilla –Visualizo. —No es necesario tendrán que venir unos días más. Quieren practicar ciertos estilos de maquillajes contigo, necesitamos que te veas diferente –Salvador saca una tarjeta de su bolsillo entregándomela. La tomo es una tarjeta color rojo tan brillante que parece hecho con material impermeable. En la tarjeta se visualizaba en un rojo vino tinto. “Kayla Villa” — ¿No tenías más imaginación para otro nombre? –Salvador rodea los ojos. — ¿Cuál te hubiera gustado? Igual ya es tarde para cambiarlo. Ya te cree un expediente –Salvador saca una carpeta con unos papeles, leo por encima mi currículo. — ¿Empresaria en la industria de maquillaje? —Una buena explicación para saber porque nadie ha oído nada sobre ti. No eres tan influyente con eso en nuestro mundo. — ¿Fernando invitaría una influyente del maquillaje a su fiesta de cumpleaños? —Fernando invitaría hasta a sus enemigos con tal de rellenar espacio en aquella fiesta. — ¿Te invitó? –Salvador saca una tarjeta de su traje color gris, cuadrada con fondo plateado, lo primero que veo es el nombre de Salvador en letras grandes con letras curiosamente demasiado circulares para mi gusto.   “VEN A DIVERTIRTE EN MI FIESTA DE CUMPLEAÑOS EXCLUSIVA EN EL LOCAL “THE HOLLY” LA TEMATICA SERA DE MASCARACAS” Entrada exclusiva para Salvador Zwart — ¿Horrible letra cierto? –Pregunta Salvador viéndome entre cerrar los ojos a ver si captaba mejor lo que decía. —Parece de doctor. Quizá es una invitación a tu muerte. —A morir de pena por la fiesta tan aburrida que hará – Salvador mira de nuevo la tarjeta analizándola con detenimiento —Haré una réplica con tu nombre, y encontrare la forma de ponerte en la lista de invitados ya sea haciéndote pasar como mi acompañándote o arriesgándome a pagarle a uno de los que trabajaran esa noche en “The Holly”, optare primordialmente por la primera. —Entonces mis papeles falsos son más importantes de lo que pensé. —Camila y Federman te ayudaran más con eso, ¿Cómo te trataron hoy? —Nada mal –Salvador posa su mano en una de mis piernas recién afeitadas con cera. —Esta helada. —Me pasaron compresas frías por las piernas por la depilación que me hicieron –Salvador coloca su nariz en mi brazo subiendo hasta mi nuca. —Hueles bien, parece que hasta te bañaron en rosas. —Es la crema y el shampoo supongo –Recuerdo que no he visto como me queda mi nuevo color de pelo recién lavado. Me levanto ignorando los labios de Salvador para posarme frente a un espejo que también —Color pelirrojo cobrizo –Menciona Salvador a mis espaldas —Tu cabello luego de peinarlo quedará aún más diferente, listo para involucrar tu nuevo personaje –Lo acaricia suavemente produciendo ciertas cosquillas. Salvador pasa su boca por mi cuello. Toca mi cuerpo debajo de la bata de baño que llevo puesta, Salvador la desabrocha sutilmente hasta dejarla caer al suelo y dejarme totalmente desnuda de espaldas ante él. Salvador pasa la mano por mi cintura, yo camino unos pasos alejándome de él. — ¿A dónde vas? – Ignoro su pregunta y sigo caminando a la puerta trasera de la casa que va para la piscina, volteo a ver a Salvador que me mira curiosamente recostado desde la puerta. Me meto en la piscina que esta ligueramente fría hasta que mi cuerpo entra por completo. Salvador se empieza a desabotonar la camisa con rapidez, siguiendo así hasta sus pantalones dejándose solo el bóxer para entrar. — ¿Esta fría no te parece? –Me encojo de hombros, Salvador pone sus manos en mi cintura yo me acerco más sintiéndolo temblar de frio, pongo mi mano en su cara acercándolo a mí para besarlo. Nos fundimos en el beso mientras nuestros cuerpos nos brindan calor el uno al otro. Mi mano se posa en su bóxer tocándolo por encima tocándolo por todos lados.
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