Cuando iban de vuelta a casa se dejaron absorber por el silencio y Jada se quedó dormida, ya que entraron a casa tuvo que despertarla para bajar. —Dime algo —le pidió ansioso, quería saber lo que pensaba de él y lo sucedido. —¿Qué quieres que te diga? —No lo se, te he llevado a un lugar que se que tú no irías por ti misma, Jada, se que tú esperas que pueda darte un noviazgo, algo rosa y cursi, pero no soy ese tipo de hombre. — Es cierto, esperaba algo distinto, y no se ni por qué, yo no vine aquí buscando nada contigo, vine a trabajar y bueno, pasó esto. La serenidad en sus palabras lo asustó un poco, esperaba encontrar a una chica abatida y nada mas lejos de la realidad. —Y me gusta que pasara… —Aún no termino —le interrumpió y él solo sonrió divertido, le gustaba saberla decidida,

