Cuando la vio aparecer por el pasillo y de la mano del mismo chico de siempre sintió un calor creciente dentro de él, le molestaba verla así y mas aún, verla seria con él, no le regalaba una sonrisa como antes, era evidente que algo la estaba molestando. —Vine por ti —se dirigió a ella, ignorando la presencia de Evan —para ir a comer. —Ya hemos comido, gracias —le respondió tranquila y cruzándose de brazos. —Bien —metió las manos en los bolsillos —entonces iremos a otra parte. —Creí haberte dicho que regresaría por la tarde. —Yo puedo llevarla mas tarde, sin ningún problema —intervino Evan, lo que provocó que Adam diera muestras de su arrogancia y de parte de lo que sentía, le estaba siendo muy difícil reconocerlo, pero los celos se apoderaron de él y se quedó en evidencia delante de

