Para Adam también fue sorpresivo, la confusión se había instalado en su vida, luego de años de buscar sin resultado hoy simplemente apareció, y no pudo negar que su sorpresa fue enorme, sin embargo en ese preciso momento se sentía entre la espada y la pared, por un lado estaba Ana, a quien esperó por años y ahora que volvió no quería dejar ir y por el otro estaba Jada, una chica que en pocos días le estaba haciendo sentir cosas que nunca pensó. Cuando salió corriendo, él quiso seguirla, pero Ana lo evitó. —No te vayas, no ahora. —Necesito hablarle —se justificó. —Luego lo haces, ahora hablemos nosotros. Entre tanto le dijo que lo había extrañado mucho, que había vuelto para quedarse y pudieran retomar todo donde lo dejaron. —En este preciso momento no puedo prometerte nada, me has

