Salió corriendo descalza y sin esperar a que él entrara en el elevador lo cerró para bajar hasta el auto, era noche ya y el frío era un tanto inclemente, ella solo estaba en una pijama y sin zapatos, enseguida llegó Adam y la hizo subir al auto, manejó a toda velocidad, la mojada que le dio hizo que se le bajaran los tragos, pero que su molestia incrementara. Cuando llegaron a la casa la sacó del auto y la llevó en su hombro, pensó que irían dentro de la casa y en cambió fue directo a la alberca y la lanzó al agua. —Espero aprendas a no hacerme esos berrinches. —¡Eres un imbécil! —le gritó molesta —fuiste tú quien llegó a montar un papelón con mis amigos, no tenías derecho a hacerlo, y luego pretendías que te dejara golpearlo a tu antojo. —Solo tenías que venir conmigo y ya, pero tuvist

