Mientras Salvador entrenaba en la piscina, Adriana había preparado un abundante desayuno y café fresco. Saboreaba la primera taza, cuando él se le unió en la cocina. Le siguió con la mirada mientras se servía su platillo y una vez que se sentó a su lado, deslizó frente a él un sobre blanco. - ¿Qué es esto? – preguntó el hombre. - Es la razón por la que Javier quería hablarme – respondió Adriana, tomando un poco más de café. - Está cerrado – dijo atrayéndolo hacia él. - Ni siquiera he querido abrirlo - colocó la taza sobre la encimera – Es la invitación a la boda – Salvador observó atentamente su rostro. - Entonces ese hombre pidió que te encontraras con él… ¿para darte la invitación a su boda? – - Ya Javier me había comentado que iba a pedir matrimonio a Mónica y bueno, habl

