40.

1985 Palabras

Era difícil concentrarse mientras ella le practicaba la felación, pero no podía negar que la escena era increíblemente excitante. Jamás había experimentado algo así. El sabor dulce de los panqueques, el calor del café en su garganta mientras ella bombeaba rítmicamente su pene dentro de su boca. Tomó un poco de crema y la colocó frente a ella. Se detuvo solo para tomar la crema, pero de inmediato volvió a su tarea. Salvador dejó escapar un bufido y la tomó de la cabeza, empujándola con fuerza hasta que su nariz tocó su pubis. La mantuvo así, un momento, sintiendo la vibración de su garganta que luchaba contra el intruso que no le permitía respirar. Luego de un instante, la separó. - Detente ahora, pequeña – - ¿No le complace, señor? – - Me estás matando, muñeca – respondió mirándo

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