39.

1677 Palabras

Había dado un tiempo prudencial antes de dejar la cafetería y luego, dio rodeos por la ciudad, hasta asegurarse de estar en control. No quería que Salvador la viera afectada. Sonrió al ver el auto de Salvador y entró a la casa rápidamente. Eso era lo que necesitaba: pasar tiempo con él y olvidarse de su charla con Javier. - ¡Hola! ¿Salvador? – la casa estaba silenciosa y oscura. No había nadie en la sala de estar. La cocina estaba iluminada, pero desierta. Quizás estaba en la habitación. Aún era temprano para las costumbres de Salvador, pero… Daba un paso fuera de la cocina cuando algo sólido la lanzó contra la pared, haciendo que su cabeza rebotara y una mano rodeó su cuello. - ¿Dónde demonios estabas? – dijo una voz salvaje que no supo identificar en el momento. - ¿Salvador?

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