14 de Septiembre de 2015 El elevador cierra sus puertas y yo me acomodo detrás de mis padres. En silencio, tomo una bocanada de aire y cierro mis ojos. «Necesito tranqulizarme» Ya pasé por esto una vez, la primera vez, así que no debería preocuparme. Confío plenamente en lo que escribo y sé que si el primero fue un gran libro, este es mejor. Sin embargo no termino de despojarme completamente del miedo. Pensamientos negativos me acechan cada minuto. «¿Qué haré si mi nuevo libro no gusta?» «¿Qué haré si no logro cumplir las altas expectativas?» «¿Qué haré si es un completo desastre?» Aun con los ojos cerrados niego. No, no hay tiempo de pensar en nada malo. Lo negativo solo atrae lo negativo. Así que hoy voy a concentrarme en que esta noche será una estupenda noche. Abro los ojos

