14. Permíteme decírtelo.

1289 Palabras
Apolo. Salí temprano de casa, hoy he decidido dejar de ocultarme, he pasado toda la semana con miedo a lo que podría sucederme, pero no puedo seguir de esta manera. Al bajar he dicho fríamente a Liam que saldría, ni siquiera lo vi, estaba en otra habitación, en la sala para ser más preciso mientras él reposaba en el comedor. No escuché respuesta de él sin embargo supuse que me escucho. Últimamente ha estado comportándose un tanto más comprensivo conmigo, además de haber salvado mi vida, sigue alimentándome, me siento muy apenado porque lo he estado pensado y hasta cierto punto tiene razón «¿Qué hago en esa enorme casa además de come?». Esa pregunta me ha quitado el sueño, no soy nadie en este mundo, no tengo una razón de ser. Al principio cuando llegue aquí pensé que no debía preocuparme por nada más que pensar en Emma pero al tiempo ha retumbando en mi la razón de mi existencia, quisiera ser más útil, como los habitantes de este pueblo, como el mismísimo Liam. Mi vida en este momento es un lío que no logro ordenar, me la paso suspirando sintiéndome mal conmigo, por lo que hice, por cómo seguir la he hecho sentir, nunca fue mi intención lastimar a Emma, ni siquiera comprendo del todo la razón por la que me grito aquellas cosas, aún así, me otorgó toda la responsabilidad del asunto porque es cierto, soy lo peor por haberme aprovechado de su confianza, no debí mentir. Di un largo suspiró, las calles del pueblo se sentían un tanto mas calidad, si miraba a mi alrededor podía a ver a familiares y amigos compartiendo, aquí ya había empezado a nevar así que supongo que por eso las personas están más unidas. «¿Por qué no tengo familia?». No es algo con lo que me haya mortificando al llegar pero he pasado tanto tiempo solo que se me ha hecho imposible no cuestionarme esas cosas «¿Cuál es el motivo de mi existencia?». Me siento odiado por la mayoría, me siento excluido y obligado a vivir en un secreto, quisiera que alguien me compartiera la verdad aunque está sea dolorosa pero no siquiera Nicolás a quien consideró mi único amigo, es capaz de disolver mis incógnitas. Seguramente él es uno de los que más preocupado debe estar por mi, después de aquella vez que lo vi, no he vuelto a su casa, no he vuelto a dar señales de vida «Que torpe soy». Deje de mirar al suelo y levanté la cara tratando de decidir a dónde ir pero no tenía razón para apurarme, nadie me está esperando. Los días suelen ser más cortos, tal vez porque amanece más tarde, me agrada esto, me agrada este clima, es perfecto para alguien tan miserable como yo. En el camino me crucé con una de las amigas de Emma, está era Ruby, casualmente ella iba saliendo de la florería, ambos nos miramos, yo realmente no supe cómo reaccionar, si saludar o simplemente seguir caminando. —Hey— Dijo alzando la mano para saludar. —Hola— Respondí nerviosamente. —¿Cómo has estado?— Preguntó acercándose. —Bien, gracias— Respondí bajando la mirada impulsivamente. —¿Cómo se encuentra Emma?— Preguntó ella. La miré de reojo, preguntándome si sabra lo que ha sucedido. —Ella… No lo sé, hemos tenido un problema y… —¿Me acompañas un momento a la pescadería?— Preguntó interrumpiéndome. —Claro— Contesté por obligación. Fue un recorrido un tanto silencioso, podía notar desde atrás lo firme que está chica, tenía un particular color rojo en el cabello, supongo que por eso la han llamado Ruby. —Hay un rumor en el pueblo. —Es cierto— Respondí antes de que terminara de hablar. —Si es así entonces lo lamento— Comento ella compadeciéndome. —Gracias… Al llegar a la tienda me quedé afuera esperando por ella, no quise entrar, normalmente la gente suele tratarme de forma grosera y si en el pueblo se corre ese rumor entonces significa que es cuestión de tiempo para que me quemen vivo. Miré al cielo, era un azul muy frío el que nos rodeaba. —Disculpa la tardanza, se han tardado en atenderme, no sé dónde tienen la cabeza— Exclamó Ruby saliendo molesta de la pescadería. —No te preocupes— Voltee para mirarla. Ella solo asintió. —Vayamos un momento al arroyo, me gustaría comprobar algo— Dijo caminando antes de obtener una respuesta. No respondí nada, después de todo ella ya había tomado la decisión por mi. Al llegar Ruby salió corriendo, me exalte al no comprender su emoción, la seguí deprisa detrás. Ella se lanzó al agua congelada «Esa era la razón para venir». —¿No te parece increíble?— Preguntó mientras intentaba patinar en la pista de hielo. —Si— Contesté apenado. Ella se acercó con tanta velocidad que terminé cayendo al suelo. —¿Es cierto que le has mentido?— Preguntó sin filtro. «Vos rumores vuelan». —Si— Contesté sonrojado. —Tienes una muy bonita voz pero necesitarás más que eso para conquistar su corazón— Comentó dándose la vuelta. Ruby dio unas cuantas vueltas en el arroyo congelado, realmente si era una vista hermosa. «Espero algún poder venir con ella». Luego de un rato, después que Ruby se cansara, nuevamente se acercó pero esta vez sin decir nada, solo tomo asiento a un lado. —¿Te gusta Emma?— Preguntó mirando al frente. Era primera vez que alguien me lo preguntaba pero no importaba de quién se tratase, era una pregunta de la cual no se me complica contestar. —Si. —¿Entonces que haces aquí?— preguntó— Deberías ir y intentar arreglar las cosas con ella. —Emma ya no quiere saber nada de mi, así que prefiero mantener mi distancia para no seguir lastimándola— Respondí colocando mi cabeza sobre mis rodillas. —Entonces significa que no la amas lo suficiente— Replicó. —Eso no es cierto— Respondí alzando la voz. —Si te rindes tan fácil es porque entonces te estás dejando llevar por una ilusión, si en verdad la quieres pelearas por ella hasta el momento en que tengas que decir adiós— respondió poniéndose de pie. —¿Por qué me dices todo esto?— Pregunté volteando a verla. —No lo sé, supongo que es lo que hacemos las mejores amigas— Contestó guiñándome un ojo para luego irse sin más. Di un pequeño suspiro pensando en sus palabras «Tiene razón». Debo seguir esforzándome por explicárselo, al menos quiero intentar ser escuchado, quiero pedirle una vez más perdón y poder decirle lo que me hace sentir estar peleando con ella, quiero declararme ante ella. Levanté la mirada para ver la fría pista de hielo. —Quiero volver y traer a Emma. Liam. —¿Así que has aceptado el cambió?— Preguntó una de las amigas de Emma quien se había dado cuenta de mi presencia. —No se de qué hablas— Respondí con arrogancia. —Es lindo que te preocupes tanto por ella y que a él lo cuides— Comentó sonriendo. La miré con enojo queriendo que se callara. —Perdóname Liam pero si Emma jamás te lo dice entonces me tomaré la libertad de decírtelo en este momento, ella ya lo escogió a él, la nieve lo dice, hay un susurro por las noches que nos cuenta un final para la historia— Dijo sabiendo que no obtendría respuesta por mi parte. Sin despedirse ella se fue, seguí observando a Apolo desde lejos, siendo él lo último que me faltaba. «Que vida tan frustrante».
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR