15. No hay nadie como tú.

1233 Palabras
Liam. —esta noche solo nos divertiremos— Dije tratando de encajar una sonrisa en mi rostro. —¿Por qué nos has traído aquí tan tarde?— Preguntó Emma quien no había escogido la ropa adecuada para salir en este frío y ahora temblaba para intentar mantener el calor de su cuerpo. —Para celebrar— Contesté obstinado. —¿Qué celebramos?— Preguntó Apolo quien estaba más callado de lo normal. —Celebramos que finalmente después de mucho tiempo ha vuelto a caer nieve en el pueblo— Dije inventándome está excusa. —Si tanto te importa ¿Por qué es la primera vez que lo haces?— Preguntó Emma indagando. —¿Por qué nos has traído a nosotros?— Preguntó Apolo antes de que yo pudiera decir algo. —¿Pueden solo callarse y al menos fingir que se divierten?— Mi malhumor se hacía presente pero como no estar de malas con estos dos hablando de más. Ambos se encogieron de hombros silenciándose por un momento. —¿Ven? Así esta mucho mejor— Dije relajándome. —¿Y que haremos en el parque a medio terminar que has construido?— Preguntó Emma mal intencionadamente. —No lo he hecho yo, es tradición en el pueblo— Respondí apretando los dientes. —No recuerdo algo así— Contestó ella mirando alrededor. —Es porque ha pasado mucho tiempo Emma. —¿No podíamos venir mañana? Es que observando el lugar hay muchas atracciones incompletas— Comentó Apolo. Di un estresante suspiro, estos dos no querían estar aquí, tal vez se sentían incómodos al estar el uno con el otro, tal vez solo estaban aburridos y después de todo esto no fue una buena idea, sin importar la razón mi plan ha funcionado a la perfección, ahora solo debo concluirlo. —¿No quieren estar aquí?— Pregunté deteniéndome. —Si me gustaría poder celebrar contigo Liam pero es que me muero de frío— Comentó Emma. —Y yo me siento muy cansado hoy— Contestó Apolo. —Bien, entonces regresemos— Dije fingiendo lo desanimado que me encontraba. —Disculpa— Dijeron ambos. —No, está bien, vendremos otro día— Contesté haciéndome el sufrido. Estos dos son igual de tontos. De regresó fingí olvidar algo para poder devolverme. —¿Qué olvidaste?— Preguntó Emma. —Algo— Respondí sin más. —¿Qué es ese algo?— Volvió a preguntar sospechando de mi. —Es algo Emma, nos vemos en un rato, voy rápido para poder alcanzarlos— Dije saliendo de ahí corriendo para evitar las preguntas de Emma. —¡Liam!— Exclamó ella seguro dándose cuenta de lo que planeaba. Apolo. Habíamos quedado solo nosotros dos, fue raro el comportamiento de Liam pero al menos… Al menos puedo pasar un rato a solas con Emma. —Nos tocará volver a nosotros— Dije torpemente en voz baja. —Creo que si— Respondió ella con una incómoda sonrisa. Durante un rato ninguno de los dos dijo nada, el camino de regreso fue muy frío y silencioso. Antes de llegar a casa tomé la decisión de disculparme con ella, era el momento, después de tanto volvía a ver a Emma, quiero hablarle, quiero… —Apolo— Murmuró. La miré de inmediato exaltándome un poco. —¿Qué sucede Emma?— Pregunté con preocupación. —Quisiera que hablemos de lo sucedido — Respondió viendo al otro lado. Bajé la mirada, sintiéndome intranquilo. —Emma… Lo siento— Deje salir de mi interior esas palabras, sintiendo como un gran peso se me quitaba de encima. Volví a mirarla al darme cuenta que se había detenido. —¿Ocurre algo? No quise molestarte de nuevo, yo solo quería que supieras que en serio lo lamento y que te extraño Emma, extraño hablar contigo, salir y reír, han Sido días difíciles porque tú no has estado en ellos y no se que hacer para demostrarte lo mal que me siento por haberte hecho daño— Mi respiración se descontroló por completo, me sentía ansioso, habían un montón de palabras esperando por salir de mi boca. —Yo también debería discúlpame— Murmuró ella tapando sus labios. —No— Respondí exaltado — Tú no has hecho nada malo Emma, he Sido yo el que no ha sabido valorar tu confianza. Los dos nos encontrábamos bajo la luz de la luna, la nieve comenzaba a caer de nuevo, sentándose en nuestro cuerpo. No me encontraba lejos de Emma así que se me hizo fácil notar como ella intentaba ocultar sus lágrimas, me acerque cuidadosamente y la abracé. —Perdóname Emma— Dije una vez más. Ella comenzó a llorar, dejando salir todo esas inquietudes. —No debí haberme comportado tan desagradable contigo, perdóname— Dijo ella en llanto. —Esta bien— Respondí tenuemente tratando de detener sus lágrimas . Estuvimos un rato ahí, hasta que Emma se calmó lo suficiente para poder seguir caminando. —Toma— Dije entregándole mi suéter. —No te preocupes, estoy bien— Respondió sacudiéndose la nariz. —No quiero que te refríes así que mejor póntela— Repliqué insistiendo. Ella al darse cuenta que no cambiaría de parecer aceptó el suéter y se lo colocó. —Te queda mejor que a mi— Comenté sonriendo felizmente. Noté como Emma se sonrojó, viéndose más adorable de lo normal. —Te has sonrojado— Murmuró ella apartando la mirada. —¿Eh?— Baje de inmediato la cabeza, avergonzado de mi mismo. Sin darnos cuenta habíamos llegado a casa, al momento de entrar me sentí aún más intranquilo, nos encontrábamos solos, mi corazón latía a gran velocidad. —Oye Apolo— Dijo Emma. —¿si?— Contesté tartamudeando. —Quiero mostrarte algo— Respondió extendiendo su mano. Aunque lo pensé mucho no pude resistirme y agarré su mano, era tan suave y cálida, Emma me llevo consigo hasta el jardín donde había un lindo cuadro. —Soy yo— Dije observándolo detalladamente. —Si, me costó hacerlo a la perfección pues eres un poco complicado de plasmar— Comentó ella riendo levemente. —Me ha fascinado— Dije soltándola para acercarme a verlo. —Es mi manera de disculparme y de decirte que es verdad que no eres igual a nadie más y que fui muy tonta por haberte comparado. La voltee a ver, se veía tan hermosa, tan inocente. —Emma…— Antes de decirlo lo pensé bien, pensé en lo feliz que me siento, seguramente ella se siente igual pero algo en mi me dice que de todas formas aún no es el momento— Gracias. Ella sonrió viéndose como la primera vez en que la vi, tan viva, tan animada, tan ella. —¿Dónde te gustaría colgarlo?— Preguntó entusiasmada. Miré nuevamente el cuadro sintiéndome tan feliz como cuando llegue aquí. —Ya sé— Respondí sonriendo. Subimos corriendo las escaleras hasta llegar a mi cuarto ahí adentro Emma me ayudó a colgarlo en mi pared. —Perfecto. —¿Por qué has decidido ponerlo ahí?— Preguntó ella parándose a mi lado. —Porque así puedo pensar en ti casa mañana, cada tarde y cada noche— Respondí con una enorme sonrisa. Voltee a mirar a Emma quien también se deleitaba al ver su creación, ella volteó para responderme con una sonrisa, es tan linda, Emma… «Me gustas».
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR