Aurora.
Me llamo la atención las luces en el pueblo, me arreglé lo más sencillo que pude para salir a ver de que trataba, desde lejos parecía una mega función, tal vez habrían pingüinos patinando o morsas enseñando algún truco divertido con una pelota, sin darle mucha importancia a las atracciones me concentre en los puestos de comida que posiblemente estarían, sería tanta comida para poder probar.
Solo espero que no se le hasta ocurrido colocar ningún espejo cerca, la magia de los espejos ya pasó, ahora es más divertido solo imaginarte como te ves realmente, yo si suelo verme en un espejo pero es por obligación, si no pongo atención a la hora de colocarme el maquillaje no podré tapar las imperfecciones en mi rostro.
Es tan frústrate tener que prepararse cada vez que debo salir, lo valdría si al menos logrará cruzarme con…
Y así fue, parecía que mis palabras fueron escuchadas pues de la nada venía Liam con su apuesta cara sin expresión, me acerque a él casi corriendo, interponiéndome en su camino, él se detuvo al verme, no mostraba molestia así que me quedé ahí enfrente de él sonriendo de par en par.
—¿Hola?.
—¡Hola!— Contesté alzando la mano moviéndola frenéticamente a los lados para saludarlo.
Él sin decir nada más simplemente me pasó por un lado, dejándome ahí.
Me volteé al caer en cuenta lo que ha sucedido.
—Oye espera— Grité corriendo detrás de él para alcanzarlo.
—¿Qué quieres?— Preguntó sin detener el paso.
—Solo quería saludarte— Respondí con la respiración agitada.
—Eso ya lo hicimos— Contestó aún sin voltearse.
Me sonroje al escucharlo, la vergüenza invadía mi conciencia y no se me ocurría nada para poder disculparme con él.
—¿Qué haces aquí?— Pregunté exaltada.
—Solo vine a ver cómo va el evento— Contestó en voz baja.
—¿Así que está gran idea es tuya?— Pregunté finalmente poniéndome a un lado de él.
—Digamos que si— Respondió en voz baja.
Omití todos los detalles que faltaban por colocar en este lugar y sonando alegre Dije.
—Eres hermoso— Terminé enredándome con las palabras— Digo, te quedó hermoso— Intenté reparar mi error.
—Gracias pero aún no está terminado.
Me avergoncé aún más de lo que ya me encontraba, seguramente ahora piensa que soy un bicho raro.
—¿Y Emma? ¿Solucionó su problema con Apolo?— Pregunté para ignorar mi pequeña metida de pata.
—Ambos están bien— Respondió con frialdad.
«¿Por qué no puede intentar ser más expresivo?».
—¿Te gustaría dar una vuelta en el pueblo conmigo?— pregunté con tanta vergüenza como nunca antes.
—Gracias pero declinaré tu oferta— Respondió viendo rectamente.
—Vale— Me encogí de hombros deseando que cambiara de opinión.
—¿Tú cómo te encuentras?— Preguntó repentinamente seguramente sintiendo lástima de mi.
—Emm, bien— Respondí nerviosa— Gracias por preguntar.
—No hay de que— Dijo para luego ponerse en marcha.
Miré como se alejaba, actúe sin pensar corrí para poder sujetar su mano.
—Espera.
Si de algo estaba segura es que mi rostro ahora debe parecer un tomate.
—¿Qué sucede?— Preguntó Liam volteando a verme.
Comencé a tartamudear pensando en que podría responder.
—Me preguntaba si en algún momento podríamos salir juntos— Dije mirando al suelo.
—¿Para que quieres salir conmigo?— Sentía como me apuñalaba en El cuello con la mirada.
«¿Tal vez está molesto»
—Porque me agradas y siento que nunca hemos tenido la oportunidad de conocernos bien— Quería morir, que la tierra me tragara y aparecer al otro lado del mundo.
—Esto parece una confesión de amor— Comentó.
No supe muy bien si lo decía en broma.
Moví mi cabeza para negar lo que decía, aún no me atrevía a mirarlo a los ojos.
—¿Qué día te parece bien que nos veamos?.
Mi corazón se aceleró, no podía creer lo que estaba escuchando, él aceptó, aceptó salir conmigo.
—¿Qué día puedes tú?— pregunté conteniendo laa ganas de brincar.
—Cualquiera.
—¿Qué te parece pasado mañana?— Pregunté con una enorme sonrisa plantada en mi cara.
—Esta bien— Contestó sin más— Si no tienes nada más que decir entonces puedes soltarme el brazo.
—Por su puesto— Respondí riendo nerviosamente, me alejé de él un poco y con la cara aún en el suelo levanté la mano para despedirme— Hasta pasado mañana.
—Hasta pronto— Dijo yéndose.
Al darme cuenta que ya no estaba comencé a dar vueltas en el mismo lugar, sintiendo la nieve aterrizar en mi rostro.
No puedo explicar con palabras exactas la felicidad que siento en estos momentos pero podía asegurar que en este instante si llegara a morir, moriría muy contenta.
«Él a aceptado». Repetía en mi interior.
Regresé corriendo a casa, necesitaba preparar mis mascarillas para que mi cara se viera lo suficientemente linda y así le queden ganas de volver a estar conmigo.
La entrada estaba cerrada así que entre por la puerta de atrás, la tienda estaba desolada, supuse que ya todos dormían, subí con cuidado las escaleras hasta llegar a mi alcoba dónde a penas logré entrar preparé mía utensilios.
—¿Qué haces?— Preguntó repentinamente mi hermana levantando su trasero de mi cama.
—Solo me hago más linda— Respondí colocando trapos calientes en mi cara para que los poros se abrieran.
—¿Para que?— Preguntó.
Era obvio que Ruby no lo pudiera entender, ella nació siendo linda.
—No es necesario hacer ese tipo de preguntas hermana, una chica siempre se quiere ver linda.
—¿Y porque habría motivo para verse “Lindo” a estas horas?— Preguntó aún medio dormida.
—No lo entenderías— Respondí siguiendo con lo mío.
—No te obsesiones Aurora— Replicó dejando caer el peso de su cuerpo nuevamente sobre la cama.
—¡No estoy obsesionada!— Exclamé.
—Eso dijiste la última vez y bueno ya sabes lo que sucedió.
—¿Puedes simplemente acostarte a dormir?.
—Es tú culpa, tú eres quien entró haciendo todo ese ruido y para más colmo seguro seguirás haciéndolo— Dijo alzando la voz.
Tiré todas las cosas que tenía sobre la peineta, mi respiración estaba agitada, tiré los pañuelos de mi cara al suelo, apagué la luz y me acosté en la otra cama.
—No te molestes— Murmuró Ruby.
—Me pides demasiado— Respondí frustrada.
—Solo trato de cuidarte.
—Pues no quiero ser cuidada, solo quiero vivir mi vida como se me de la gana— Grité.
—Eres una malcriada Aurora, cada día me siento más decepcionada de ti.
Me quedé callada, las lágrimas comenzaron a salir por si solas pero me contuve para no hacer ruido, no quiero su lastima, ni su compresión, Ruby nunca ha podido entenderme.
—Perdona— Comentó buscando obtener una respuesta por mi parte, sin embargo no dije nada.
Al día siguiente cuando me levanté de cama me di cuenta que Ruby ya no se encontraba, seguro había salido temprano como de costumbre a buscar quien sabe qué.
Me observé en el espejo dándome cuenta de la enorme espinilla que tenía en medio de la fuente.
Di un largo suspiró consternada por mi mala suerte.
Salí al pasillo para ver si encontraba un poco de sábila.
—Escuche la discusión que tuviste con tu hermana anoche, en realidad creo que todo el mundo la escucho— Comentó la señora Harrigan.
—Me disculpó— Respondí apenada.
—No te preocupes, solo quería decir que deberías escucharla un poco más, Ruby solo quiere lo mejor para ti pequeña Aurora.
—Gracias pero estoy bien así— Dije para luego dirigirme a la cocina dónde intenté detener mis pensamientos pero ahí seguían, podía escuchar a todo el mundo burlándose de mí, diciéndome que es lo que necesito.
«Ellos no pueden comprenderme».
Bebí un vaso de agua de un solo tragó, acomodé mi cabello en una cola, mire de reojos a la florería, habían compradores nuevos, era extraño ver gente nueva en esta época, pensé en atenderlos pero la señora Harrigan hizo su aparición, antes de regresar al cuarto consideré visitar a Emma, quería un consejo de su parte aunque era obvio lo que diría, seguramente al igual que Ruby me pediría tomar distancia de Liam diciendo alguna mentira sobre él, no lo conozco del todo pero se que es un buen chico, es perfecto.
Aun vivo con el recuerdo de como nos conocimos, a veces suelo envidiar a Emma y cuando digo a veces me refiero a todo el tiempo, ella vive con él, es una tonta si no ve de lo que se pierde, si llegara a lograr que Liam se enamore de mi, jamás lo dejaría, más bien viviría atemorizada de que alguien me lo llegara a quitar.
Reí un poco al pensar en esas incoherencias.
Aunque lo deseara las probabilidades de que él quiera estar con alguien tan poco atractiva como yo, son nulas y eso lo sé, no necesito que nadie me lo diga.
Bajé la mirada, me comencé a sentir un poco deprimida.
«Tengo al menos que intentarlo».
subí al cuarto para intentar prepararme para el día de mañana, debía pensar muy bien que me colocaría y que cosas diría para no volver incómodo el ambiente.
Finalmente estaré a solas con Liam ¿Qué más puedo pedir en esta vida?.
Una sonrisa vino a mi, la pequeña felicidad de ese acontecimiento me devolvía los ánimos.
«Estoy segura que tú si podrás entenderme».