Sus manos se enterraron en sus caderas y podía escuchar su respiración agitada y el golpeteo de su pelvis contra sus nalgas.
Se inclinó sobre ella, una mano oprimiendo su clítoris y sus embates más profundos y continuos.
- Córrete, Tonya… Vamos, quiero oírte gritar mi nombre -
- ¡Voy a correrme! ¡Voy a correrme! ¡Oh, Michael! ¡Michael! - su grito resonó en la habitación mientras ambos alcanzaban el clímax.
Tonya se dejó caer en el diván, pero él mantuvo sus caderas en alto, sacudiéndose dentro de ella, prolongando su placer.
Cuando acabó, aflojó un poco la presión y salió lentamente. Tomó el condón y lo lanzó a un lado.
Tonya se sentía sin fuerzas, liviana y relajada luego de la intensa sesión. Cerró los ojos y se concentró en recuperar el aliento.
Percibió su calor a su lado y su mano se deslizaba por su costado, acariciándola suavemente.
Se incorporó y apoyándose en su brazo, miró a Michael. Él tenía la mirada fija en su cuerpo, siguiendo el recorrido de su mano. Había algo en sus ojos. Algo que ella no lograba definir, pero que hizo que una sensación fría cruzara por su espina dorsal.
- Bueno - dijo rompiendo el silencio, tratando de sonar casual - creo que lo mejor es que nos encarguemos del tema que me trajo aquí hoy -
Él alzó la cabeza y la miró fijamente.
- ¿No era esto lo que te trajo aquí? - y señaló su cuerpo desnudo sobre el diván.
Su tono grave y sensual la hizo ruborizarse. Se sentía como una niña que es atrapada en medio de una travesura.
- No. Mi visita aquí es para asuntos meramente profesionales - respondió con coquetería.
- ¿Eso fue lo que te dijiste cuando escogiste esa minifalda para venir a verme? -
Se colocó sobre ella con un movimiento felino.
- ¿Qué tiene de malo mi falda? - replicó alzando sus brazos sobre la cabeza, haciendo que sus senos se levantaran.
- Sabías que no podría tener mis manos lejos de ti en cuanto te mirara - susurró él besando su cuello.
- No tanto… - ladeó la cabeza - Esperaba que me cogieras contra la puerta, pero preferiste darte un baño -
Él rodeó su pezón con sus labios y luego dio un suave tirón que hizo a Tonya gritar de sorpresa.
- Lo haré. Sabes que lo haré, preciosa. Sabes cuanto disfruto cogerte contra una pared, contra la puerta, contra cualquier superficie -
- Sí, sé cuánto te gusta… - respondió perdiéndose en la sensación de su cuerpo contra ella, su boca en su seno.
Debería estar agotada y satisfecha, pero solo quería más de él.
El timbre de un teléfono irrumpió entre ellos y la hizo volver a la realidad.
- Creo que es mi teléfono - comentó con algo de pena.
Michael se apartó y le ayudó a ponerse de pie.
Se vistió rápidamente y se dirigió a la sala, donde había dejado sus cosas.
Al poco rato, Michael se reunión con ella solo vestido con una pantaloneta.
- ¿Todo está bien? -
- Sí - se volteó y le ofreció una sonrisa a manera de disculpa - Solo era un aviso del trabajo. Tengo una cita mañana temprano -
Él asintió.
- Prepararé algo de cenar. ¿Tienes apetito? -
- No, no… No te molestes - dijo rápidamente.
- Será solo un minuto y podemos ver tu plan mientras cenamos - replicó él con una sonrisa.
- No puedo quedarme… Es decir, no mucho tiempo… - se sentía terrible. Él se veía decepcionado.
- Al menos déjame ofrecerte algo de beber - dijo Michael dirigiéndose a la cocina.
- Solo un poco de agua - dijo Tonya y se acercó al comedor.
Él colocó el vaso frente a ella sin decir palabra y tomó asiento a su lado.
Tonya tomó los documentos y los colocó frente a ellos. Luego bebió un poco de agua y se alisó el cabello, tratando que su mente volviera a enfocarse.
- Bueno… como te comenté el otro día por teléfono, estaba casi segura del diagnóstico que te daría el médico… El algo común en lesiones que no sanan adecuadamente… Supongo que te dijo que podían intentar una cirugía -
- Me dijo que era una opción, pero realmente no vale la pena. El tiempo de recuperación es un problema para mí y no hay garantía que funcione -
- Lo comprendo, sin embargo, no es necesario que sigas soportando el dolor por el resto de tu vida - le tendió una hoja - Hice un listado de ejercicios sencillos que puedes hacer para aliviar la molestia y creo que deberías hablar con tu entrenador, para que revalore tu rutina, especialmente en lo que se refiere a las pesas... - hizo una pequeña pausa y lo miró. Michael parecía concentrado en revisar el plan - También… periódicamente, yo puedo ayudarte con los masajes -
Se hizo un breve silencio entre ellos.
- Michael… - se sentía inquieta - Si no estás de acuerdo, puedes consultar otro especialista… - antes que pudiera acabar la frase él tomó su rostro y la besó.
Fue un beso breve y suave, pero ella no sabía cómo explicarlo, sentía algo de amargura en él y eso hizo que sus ojos se humedecieran.
Cuando se separaron, él la miraba con esa extraña expresión en su rostro.
- Gracias, Tonya. Realmente este es un trabajo muy meticuloso. En serio, pensaste en todo… Y por supuesto que tomaré todas tus recomendaciones -
- Bueno… no me importaría si decides pedir una segunda opinión… Quisiera poder hacer más -
- ¿Más? Preciosa, has hecho demasiado -
- No, esto no es nada comparado con…
- No lo digas - le interrumpió él y colocó un dedo sobre sus labios - No hablaremos de eso de nuevo y no quiero que menciones nunca más que estás en deuda conmigo -
- Lo estoy - Tonya dejó su sitio y se sentó en su regazo, rodeando su cuello con su brazo - Lo estaré por el resto de mi vida -
El rostro de Michael se tensó.
- No te enfades conmigo - rozó sus labios - lo que tú hiciste por mí…
- No lo hice porque quisiera que te sintieras en deuda conmigo… Ni quiero que luego de tantos años, salga a relucir… No espero nada de ti, Tonya -
- Lo sé… Lo sé. Sé que todo lo haces de una forma desinteresada, porque eres noble y maravilloso - le dio un suave beso - Solo que ahora que estás de vuelta en mi vida, quiero que estés bien -
- Con solo tenerte a mi lado estoy bien, Tonya - la miró y acarició su rostro - ¿Realmente no puedes quedarte un poco más? -
- No, no puedo. Debo ir por Alexis… Le extrañará mi demora…
Él no dijo nada y ella se apresuró a agregar: - Quisiera poder quedarme… De verdad quisiera quedarme aquí, contigo… fui sincera cuando te dije que te extrañé, Michael, pero ambos tuvimos una semana complicada -
- Debí escribirte o llamarte… Sin importar cuán ocupado estuviera -
- No importa, yo comprendo… Y yo también pude escribir o llamar… Solo que… no sabía si estabas enfadado conmigo, por la forma en que me fui el viernes -
- Solo temí haberme precipitado. Temí haberme dejado llevar por el deseo sin pensar si tú estabas cómoda con eso -
- ¿Cómoda? ¿Acaso no lucía cómoda en tu habitación hace tan solo unos minutos? - respondió ella con una sonrisa graciosa.
- Sabes que me importas, Tonya… No se trata solo del sexo. Así como tú quieres que yo esté bien, yo quiero que tú estés bien -
- Lo sé - apoyó su frente en la de él - Lo sé -
Luego, con un suspiro, se puso de pie y tomó su chaqueta.
- Hablaré con el entrenador y te prometo que incorporaré estos ejercicios en mi rutina -
- Perfecto. Si tienes alguna duda o tu entrenador tiene otras ideas…
- Te lo haré saber -
Tomó su bolso, no muy segura de qué debía hacer.
- Lo siento… Odio irme así. No sé por qué siento que está mal -
- No quiero que te sientas así, Tonya - él se acercó y acarició sus brazos - Sé que Alexis es tu prioridad. Así debe ser. Jamás esperaría que hicieras a un lado tu responsabilidad hacia ella por mí -
- Lo sé. Buenas noches, Michael -
- Ve con cuidado, preciosa -