Durante el entierro de mi hermana, pensé que la gente sospechaba de mis lágrimas de cocodrilo, pues ya que veían que me costaba llorar. Para mí no estaba muerta, solo quería esto acabara rápidamente para irme a la casa a dormir, y estar con ella; estar con Leticia. Ir a ese extraño pero hermoso planeta me hacía sentir más que vivo, me hizo olvidar a mi madre que se encontraba en la cárcel. No me di cuenta que me estaba matando a mí mismo, y todo por estar con mi hermana, aunque ella no sabía aún realmente quien era. Cada vez debía ocultarme de mí mismo, para que no me viera y se espantara. Pues tenía el presentimiento que si descubrían que yo estaba en ese planeta, sería atacado. Aquella r**a extraterrestre, era muy similar a nosotros. Tenían cabeza, cuello, brazos, mano, dedos, uñas, piernas, rodillas, pies. Eran exactamente como nosotros. Éramos nosotros, una copia extraordinaria, pero con una tecnología más avanzada. No había carreteras por ninguna parte. Las casas de cada persona eran enormes árboles. No había cemento ni tierra, excepto en los pequeños lugares donde sembraban sus cosechas y demás plantas de variedad de colores. Los autos eran voladores, solo ese medio de transporte tenían. Pues consideraban que no se necesitaba ningún otro invento para movilizarse, y es que no solo volaban, sino que también era demasiado rápidos y se podían poner invisibles. ¡Qué locura! A veces de la emoción se escuchaba mi voz muy cerca de varias personas, por lo que cada día tuve que inventar un nuevo disfraz para poder estar entre ellos.
—Siento mucho lo de tu hermana —me decían todos
Luego de su entierro ya me encontraba en la casa, no solo, sino en compañía de un policía que me dijo vendría con frecuencia a visitarme para ver cómo estaba. Me pareció algo chistosa una pregunta que me hizo:
—¿No te da miedo estar solo en esta casa
—Ja, ja, ja, ja, ja, no. Aunque admito que cuando nos mudamos aquí me costó mucho adaptarme, mi padre muerto, nosotros ocultándonos sin dar clases normales como otros niños de allá afuera. Nos acostumbramos poco a poco a esta vida
—Está bien, cualquier cosa ya tiene mi número y nuevamente lo siento mucho. Espero si piensa que su madre no es culpable puede retirar la demanda. De igual manera en pocos días nos entregarán los resultados de la autopsia. Qué pase buena noche joven Luis
—Gracias, igualmente
Cuando el policía salió de la casa y oí su carro arrancar, subí rápidamente los escalones dirigiéndome al cuarto de mi hermana. Dónde me tiré al suelo y saqué de mis bolsillos. Cartones de diferentes pastillas para dormir. Ese ahora era mi método cuando no tenía sueño, cuando quería ir al planeta Harold. Me tomé entonces siete, sin pensar en las graves consecuencias que me podían suceder. Me dormí rápidamente y fue hasta allá, donde mi pequeña hermana veía volar las aves en el cielo, con un fresco viento que la hacía sentir tan feliz. No parecía estar ciega, y era algo que me contó en cuanto llegué, pues le costó demasiado aparentar tener vista cuando no era así.
—¿Dónde andabas? Te estaba esperando, Alex. Siempre llegas tarde —me dijo cerrando sus ojos
—Lo siento, he estado muy ocupado. ¿Y qué es lo que haces?
—Siento el aire del viento dentro de mí
—¿Y en qué consiste?
—Pa interior
—Oh vale, si quieres te dejo sola un rato
—No, no, no...ya he terminado. Oye, quiero que me digas una cosa
—Sí claro, dime
—¿Por qué siempre desapareces cada que viene mi hermano? Por favor, dime, sé honesto conmigo
—Me vuestra creer que tan pequeña eres muy inteligente
—Así somos aquí, je, je, je, pero veo que por tu impresión en tu planeta no, ¿No es cierto?
—Asi es, las niñas de tu edad siguen siendo niñas inocentes, no sé comparan contigo
—Eres tan lindo, ja, ja, ja, ja, pedo no olvides que sigo siendo una niña aunque sea muy inteligente. Qué locura la mía escuchar tu voz y que se parezca a la de mi hermano. Me gustaría lo conocieras, le encanta jugar, es muy divertido, él y tú podrían llevarse muy bien, Alex. Pero bueno...¿Podrías contestar a mi pregunta?
—Eh, es que no sé cómo decírtelo
—Solo déjalo salir. Dime, también quisiera decirte algo
—Está bien. Tengo miedo de que me vea y se lo diga a los demás. Ustedes creen ser los únicos en el universo entero, pero, encontré este planeta en mis viajes de muchos planetas, eso quiere decir que hay vida en otros universos. Solo que este planeta ni cualquier planeta
—¿Cómo que no es cualquier planeta? No logro entenderte, Alex
—Ustedes son nosotros
—¿Qué? Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja...
—Es enserio Flor
—¿Sabes que te quiero decir?
—Dime
—Nunca en mi vida me había sentido tan bien como cuando lo estoy contigo, Alex, eres muy especial para mí. Siento cosas extrañas por ti, y aunque no te pueda ver, sé que eres buen chico y muy hermoso, no solo por fuera, sino también por dentro
—¿Y a qué se debe todo eso?
—¿No es obvio tontito? Me gustas, no sé si sea amor. Pero mira esas mariposas volando, son las mismas que puedo ver desde el interior de mi estómago volando
—¡No! —le grité y me puse de pie
—¿Qué sucede? Sé que soy una niña, pero...
—No Alicia
—¿Alicia? ¿Quién es Alicia?
—Eh, perdón, me confundí. No puedo corresponder a esas palabras que mr has dicho
—¿Por qué? ¿No te parezco bonita?
—No, no es eso, es que...yo ya tengo novia
—Ah, te entiendo, me imagino es esa tal Alicia, ¿Cierto?
Sin saber que decirle le dije que sí, no podía creer qhe mi hermana se había enamorado de mí. ¿Cómo le digo lo que realmente pasaba? ¿Cómo le digo quién realmente soy? ¿Cómo le digo? De la nada desperté. Esta vez no fue un sueño, sino una pesadilla. Al estar en mi casa y no allá, Flor supo que ya no estaba allí con ella. Se sintió triste y perdida en la soledad.