Las crónicas de Spaywer Hills parte 5

1065 Palabras
LAS CRÓNICAS DE SPAYWER HILS: LA NUEVA LEYENDA DE LA LLORONA PARTE 3 La leyenda se estaba conociendo poco a poco, pues aquel vago que vio morir a Digna, empezó a transmitir de manera oral a los otros vagos, sobre posibles apariciones de la mujer, presentándose como la llorona. Él aseguraba con gran verdad que así era, ya que desde que vio su muerte, todas las noches la veía en sus sueños, como si estuviese pegado a ella por verla morir, solo anhelaba no verla como era ahora en realidad. —¿La llorona? Tengo un hambre que me está matando y me sales con eso, busca oficio —le dijo el otro vago y se fue de ahí, de ese lugar donde el vago sin nombre que se le conocía como el Nilo por tener sus dedos tan largos, descansaba de sus sueños espantosos. —¡Hoy matará a uno de nosotros! ¡Intentará violar a una chica! —le gritó al que se le alejaba —¡Estás loco! —le dijo el otro Llegó entonces el vago hasta donde una pequeña tienda, donde afuera otro vago, reía como bebé, de lo drogado que estaba. —¿Qué tomes? Ja, ja, ja, ja, ja, veo nubes gerente a mí y a un bella mujer que se me desnuda —le dijo —¿Estás drogado? Mientras te hasta los pesos que ganas por ahí en drogas, yo estoy clamando por ayuda había mi estómago —Que genio, ¿Qué te pasa? ¿En serio no ves las nubes volando? —El inútil de Nilo, jugando conmigo —Todos domos inútiles, ¿Qué te dijo? —Que la llorona está entre nosotros —¿La llorona? Es sólo una leyenda —Pero él habla sobre una nueva leyenda, una mujer que murió a su lado en la calle, pues de tanto buscar a sus hijos ya que se los arrebató su esposo, perdió sus fuerzas y murió. Divs que se le aparece a los hombres que se sobrepasan con las mujeres y los asesina, pero que también se lleva a los niños para reemplazar a los suyos. —¿Es enserio? Ja, ja, ja, ja, ja, lo dices con tanta seguridad, ¿Y has creído en él? ¿En sus palabras? —No, claro que no, aunque lo dice con tanta seguridad. —Esta noche intentaré sobrepasarme con una mujer para ver esa tal llorona, ja, ja, ja… —¡Estás loco! —Antes de que te vayas, ¿En serio no ves las nubes volando? Hay incluso una detrás de ti —¿Quieres escuchar algo? Deja de andar drogándote —Okey okey, voy a tomar tu consejo, idiota. ¿Cómo tomar el consejo de un vago igual que yo? Vaya, eso sí que es nuevo, ja, ja, ja, nubes, quédense quietas El vicio de este hombre lo hacía ver nubes a cada hora a su alrededor, y aunque daban vueltas, no lo mareaba. Ahora solo quería demostrar tercamente que la noche no era pisada por una absurda leyenda, que solo fue inventada por los padres para obligar a sus hijos a hacer tantas cosas que se les ordenaba. En un callejón entre paredes de miles fe piedras, el vago Nilo hizo una nota, en la que decía que solo quería venganza una mujer que acabaría con todo los hombres machistas. ¿Qué era esto?. Llegó entonces la noche, y una joven muy habría, se paseaba por el barrio, y de un disparo, salió aquel vago que se drogaba diariamente, golpeándola en la cabeza hasta dejarla inconsciente. Con su risa de hombre de mente, gritó a los cuatro vientos llamando a la llorona. No tenía en la mínima idea de lo que estaba haciendo, y pues así como la llamó ella llegó. Al intentar violarla con ganas de emoción, aquel aspectro lo tomó por el cuello, arrastrándolo por las calles y haciéndolo gritar con gran satisfacción, pues esa noche estaba borracho y veía nubes por todas partes. La chica aún continuaba inconsciente y como a Elena fue llevada a prisión. Encontraron el cuerpo a su lado. ¿Qué es lo que realmente estaba haciendo Digna? ¿Acaso también quería llevar a las mujeres al sufrimiento? Su trabajo no estaba dinedo realmente justo. De lo sabía lo sabía, pues sólo pensaba que pasara lo que pasara estaba acabando con los hombres malos fd los rincones donde mas los había, sin importarle el qué sucediera con las mujeres. Era normal para eso, pues a ella nadie ke importó su dolor, o al menos eso pensaba ella con grandes verdades. En el barrio donde nació y la vieron crecer, ya era reconocida, pero no sabían que se trataba de ella, ni siquiera por la historia tan asemejeda que corrió de boca en boca hasta propagarse como un virus. La llorona era real, pues pasaron los días y cada día como esos días en las noticias, informaban sobre las desapariciones de niños. La llorona se los había llevado a un lugar, uno que aún los humanos no conocían, que aún no habían tocado ni escuchado hablar de él. Digna, había enloquecido por completo, llenar el dolor de su alma para ella era matar hombres y robar niños ajenos. Sus padres superaron su muerte, bueno, su padre Jacinto, pues María ya lo había superado, aún no sabían nada de su hermano Jacinto, Juan esperaba ansioso la llegada de su padres quien el hospital, le informaron que en una semana le darían de alta. Estaba tan entusiasmado que no podía esperar a pasar los días, para ver a su hijo y abrazarlo, decirle cuánto lo extrañaba y cuánto lo amaba, pero aún estaba dispuesto a llevar acabo su venganza, y no descansaría hasta encontrar a Manuel y matarlo, hacerle pagar todo lo que le quitó. En la lejanía donde se encontraba Manuel con sus dos hijos, se preguntaba simplemente una vida: ¿Cómo es que todo esto sucedió? ¿Es acaso mi hijo el mayor el culpable? Pues en el pasado, recordó el día cinco de Mayo, aquel nacimiento que lo hizo padre, pero que también le quitó a su madre. Recordaba las palabras de Digna de aquel momento cuando aceptó no bautizar a su hijo, ya que ellos como gente de pueblo, afirmaban que la mala suerte los perseguiria. Luis tenía algo especial que aún no había descubierto.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR