La ventana estaba abierta, dejando a entrar a millones de vidas chupa sangres, que sedientos desde llantas sucias cargadas de agua lluvia con un terrible a olor a pudrición, buscaban su nuevo alimento. El frío que entraba por toda la casa, se esparcía como neblina de mañanas donde se tenía que usar abrigo. El caso de nuestro hogar es que esa noche no había luz, aquel apagón cayó sobre todo el vecindario, dejándonos en total oscuridad, aunque miles y miles de luciérnagas, acompañaban a nuestras viejas linternas y sucias velas con poca mecha. Mi madre se encontraba abajo buscando en la nevera un poco de leche para mi hermana, mientras que yo solo desde mi ventana, veía a los niños correr jugando a las escondidas, entre esos árboles gigantes de muchas ramas con pocas hojas. El sueño ya estaba venciendo mi plan de amanecer con los ojos abiertos o hasta que llegara la luz, pues ese día había sido mi cumpleaños, y mi tío Alfonzo me han regalado una consola de video juegos. Era como un padre para mí hermana Alicia y para mí, pues estuvo con nosotros desde que mi padre falleció. Era uno de los mejores abogados del país, y tras ganar un peligroso juicio, fue asesinado por orden de un narcotraficante. Desde ese entonces mi madre estuvo asustada, por lo que nos dieron una enorme casa para mantenernos alejados de la ciudad donde nadie nos conociera. Salíamos muy poco a la calle, poco era el sol que tomábamos en los días soleados. Mi más grande sueño era conocer el exterior, no países como España, México o Francia, sino, el espacio. He estado enamorado de las estrellas y las galaxias, aunque los agujeros negros me dan miedo, pues de solo pensar que me podría tragar me da escalofríos. El espacio es tan grande que hoy en día muchos de los científicos que han descubrieran matavillosos casos sobre la astronomía, se preguntan si realmente hay un Dios o todo fue producto de la materia.
El sol se conoce como la estrella que nos ilumina. Existen demasiadas teorías sobre la creación, al igual que dioses en nuestro mundo. Pero, ¿Lo paranormal también existe? Muchas cosas no se pueden ver hoy en día. A otros se les facilita hablar con los muertos y eso lo consideran un don. Hay quienes simplemente ven cosas. Otros ven pero siempre lo que ven está ahí, sino que un problemita en su cabeza lo hace merecedor de la palabra "loco". En mi caso las cosas son realmente diferentes, no sé si es mi amor por el espacio lo que me permitió conocerlo en eso que llaman "Viajes astrales", y aunque por un momento fue hermoso ver millones de galaxias, planetas, cometas, nebulosas y todo aquello parte del universo, también fue terror. Todo sucedió esa noche, justo esa noche cuando no había luz; cuando había cumplido quince años; cuando el sueño me ganó y caí al piso rendido, aprovechando una familia entera de mosquitos, chupándome toda mi sangre, muriendo casi mientras dormía en un viaje por las estrellas. Allí me encontraba, en el planeta Marte. El sonido del viento se asemeja al de la tierra, el cielo también era parecido al nuestro, habían miles de rocas por doquier, montañas de arena como si fuese Egipto. Pero no había vida, o al menos eso creía yo. Cerré entonces mis ojos y dije "Júpiter", al abrirlos, ya estaba en este planeta. Se den más solo que Marte, como si estuviese muerto. No me agradó mucho el ambiente, aunque me sentía grandemente feliz.
Luego de visitar cada planeta y conocerlos al máximo, pedí estar flotando en el espacio, se sentía como cuando estás soltando en un brinca brinca inflable. Me dio miedo al principio pero luego solo soltaba risas en cada instante, haciéndoseme difícil aceptar lo que estaba viviendo. ¡Aún no sabía lo que estaba viviendo! Pensaba era solo un sueño aunque se me había extraño sentirlo tan real. Solo sé que ese día no quería despertar, aunque sentí que algo tocaba mis mejillas, lo pude sentir cuando cerré mis ojos. Al abrirlos, un campo de asteroides chocaban conmigo, golpeaban mi rostro, sentía un breve dolor en mis mejillas, hasta que decidí despertar del momento tan aterrador. Al despertar seguía sintiendo aquellos asteroides en mi cara, eran realmente las palmas de las manos mi madre, quien preocupada intentaba despertarme. Pues creyó que me había desmayado al entrar en mi cuarto, y haber visto a la manda de mosquitos alimentándose de mí hasta no poder volar con sus traseros llenos de mi sangre.
—¿Qué te sucedió, Alex? —me preguntó ella asustada abrazándome
—Me quedé dormido —le contesté sintiendo dolores en mi pecho, espalda, brazos y piernas
—¿Dormido? Llevó media hora intentando despertarte. No despertabas, Alex
—¿Qué? Estaba soñando madre, fue increíble. Se sentía tan real
—¿Y qué estabas soñando señorito? Pensé te me estabas muriendo, ya iba a salir a pedir ayuda sin importar nos exponieramos al peligro que podemos correr si lo hacía
—Soñé que estaba en el universo, pude estar en cada planeta de nuestro sistema solar, luego flotaba en el espacio y...
—¿Y...?
—Hubo un campo de asteroides que me golpeaban
—Vaya, ¿Un campo de asteroides? Estás tan obsesionado con el espacio que creo esta es la primera vez que sueñas con ello, ¿Verdad?
—Creo que sí
—Pues hace media hora que vino la luz, por eso subí a tu cuarto, pues sé que querías probar esa consola que te ha regalado tu tío Rodrigo. Por eso te vi allí tirado y pues...
—¿Pues qué?
—Te encontré allí tirado repleto de mosquitos Alex, ¿Cómo puedes dejar la puerta abierta? Ahora deben estar por toda la casa. Solo espero no sean infecciosos
—Lo siento mamá, aunque creo que sí lo son
—¿Qué? ¿Por qué?
—Porque justo ahora me siento mareado y... —y justo ahí me desmayé. Mi madre me llegó llevó abajo en la sala. Preocupada le pidió a la pequeña Alicia me cuidara, mientras que ella se comunicaba con el doctor personal que teníamos. Un hombre muy gracioso llamado "Borge", quien fue amigo de mi padre desde su infancia. Nos quería como a unos sobrinos, al igual que mi tío siempre estuvo con nosotros apoyándonos. A veces Alicia mentía estar enfermaba, tan solo para que nos viniera a visitar y jugara un poco con ella al té. Borge estaba enamorado de nuestra madre, al igual que el tío Rodrigo. Obviamente era así, mamá era un mujer espléndida, hermosa, ejemplar, dedicada y miles de cosas positivas que la caracterizaban. Era perfecta para mi hermana Alicia y para mí, por eso la amábamos mucho y siempre la obedecíamos. Luego de que pasara el susto sobre mi primer desmayo, mi madre y Borges se encontraban hablando en la cocina, de todo un poco sobre sus vidas, ahora que, que luego de que nadie se volviera a enfermar, nos volviera a visitar. Realmente sí me desmayé, no fue un invento como los que hace mi hermana, realmente sí me desmayé.
—¿Se pondrá bien? —le preguntó ella tomando del café que había preparado para calmar el frío en nuestras frágiles y delicadas pieles
—Sí si claro, los mosquitos que chuparon su sangre no eran infecciosos. Sin embargo, deben contener todas las ventanas cerradas para que no entren esos chupa sangres a esta casa. La pérdida de esa sangre le causó mareos, provocando se desmayara estando dormido
—¿Qué? ¿Se desmayó estando dormido?
—Sí, así es
—wow, primera ves que escucho eso
—Eso hace a tu hijo muy especial. Pero cuéntame, ¿Están asistiendo a la escuela?
—Claro. Ambos son los mejores en sus clases
—Igual que la madre
—Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja. Bueno, no podría afirmar de sí fui o no una buena estudiante pero gracias, !e halagas
—Je, je, je, je, je, bueno...ya debo marcharme, tengo una reunión en media hora
—Oh sí claro. Muchas gracias por haber venido, Rodrigo
—Es un placer Patricia. Me iré a despedir de Alicia. Ya sabes que sino hago se enoja
—Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja... sí, te recomiendo jamás te vayas sin antes despedirte de ella
—Lo tendré en cuenta, adiós Patricia
—Adiós Boger
Boger se despidió de mamá con una sonrisa, y se dirigió a la sala para despedirse de Alicia, quien colocaba en mi frente un pañuelo húmedo.
—Hola pequeña. Pasó a despedirme de mi enfermera favorita
—Quédate un ratito más, Boger. Anda por favor —le decía ella poniendo su carita de ternura
—Esta vez tu hechizo no va a funcionar. Debo ir a una reunión muy importante. Cuida bien a tu hermano —le dijo él dándole un beso en la frente y abrasándola fuertemente
Marchó entonces a su reunión, mientras que mamá seguía en la cocina pensando en él y su manera de tratarnos con mucho cariño, mi hermana al pendiente de mí como si fuese mi enfermera, mientras que yo solo volvía a lo mismo con los ojos cerrados: estaba volviendo en un viaje astral.