Estaba anocheciendo. Las risas, cotilleos y murmuraciones se escuchaban incluso en la planta superior de la mansión del marqués de Winchester. La música se escuchaba a lo lejos mientras un séquito de doncellas la arreglaban con entusiasmo y alegría, la ocasión lo ameritaba, pues ese día sería la fiesta donde de divulgaría el compromiso entre Genevieve Dubois y el marqués de Winchester. La novia estaba sentada frente al tocador mientras las demás mujeres le cepillaban el cabello para la ocasión. —Señorita, ¿Quiere que le pongamos margaritas en su cabello o prefiere las cintas? —Prefiero las margaritas —respondió con una sonrisa. La doncella asintió y le colocó algunas sobre el cabello. —Se le ven hermosas, señorita —elogió. Genevieve no respondió. Su mente estaba perdida, ella

