Resoplo una vez más frustrada, con esta sería unas diez veces en menos de media hora. Alzo la vista y visualizo a Rubí en su escritorio frente al mío. Por algún motivo que desconozco, me han cambiado de sitio, ahora no ocupo el escritorio que está al lado de Karina dentro de la oficina de administración, sino que hace tres días ya, estoy en los escritorios que divisé el mi primer día de trabajo, esos donde Rubí me recibió y me aclaró las reglas. Ahora ocupo el que solía estar vacío frente al de ella, justo al lado derecho de la puerta. Sé que la razón por la que no puedo concentrarme es todo lo ocurrido los días anteriores. Ciertamente, debo agradecerle a Bruno por haber estado ahí, igualmente por haberme llevado a ese lugar, aún sin saber lo que veríamos. La mujer frente a mí despega su

