Capítulo 37

2217 Palabras

Miré la hora por enésima vez. Iban a ser las once de la noche y no podía dormir... mañana me costaría horrores despertarme. Iván se había quedado dormido hace unas horas, lo que se suponía a mi me daba carta blanca para descansar, pero no. No podía dejar de pensar.  Gerardo me había dicho que no pasaría la noche en casa porque, según él, no quería importunar, pero era obvio que no pasaría una velada en solitario. No después de haber puesto nuestras cartas sobre la mesa.  Anasasia, por su parte, se encontraba durmiendo a pierna abierta en la habitación que habíamos arreglado para ella.  Incluso pensé que tenía el síndrome de las piernas inquietas, sobre todo porque no paraba de dar vueltas en mi cama. Esto me estaba desesperando. Decidí levantarme... No podría dormir y no ganaba nada con

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR