Lo lamento

1356 Palabras
No sé qué hacer, no sé cómo hacerlo, tengo miedo, normalmente el miedo ha dominado mi vida, por lo que me temo que hoy también será así, sin embargo, quiero pelear, quiero dar la lucha con uñas y dientes, pero ¿Cómo lo hago? - ¿Que tal? Soy el esposo de Helena. - Dorian es cordial y atento con Gaby, quien continúa mirándolo con ojos de huevo frito, sé que ella no puede entender cómo yo le hablé tan mal de él y Dorian está actuando como todo un caballero tomando su mano para besar sus nudillos. - Soy Gaby, amiga de Helena. - Dice ella llamándome por mi nombre. - ¿Que haces aquí, Dorian? - Pregunto de pronto y sin tapujos. - Sólo dame cinco minutos, Helena, por favor. - Las palabras de Dorian son melosas y educadas, igual que cuando nos casamos, sin embargo, algo en mí me impide creerle, y es que no quiero tampoco creer en él, me costó mucho volver a empezar, me costó ver a alguien más con otros ojos, me costó volver a confiar y creer en mí, recuperarme y recuperar mi identidad, el narcisismo de Dorian eliminó mi dignidad y mis ganas de vivir, pero logré salir adelante, logré volver a sonreír y en parte, eso pasó gracias a Jason, asi que Dorian ya no tiene cabida en mi vida. - No tengo nada que hablar contigo, Dorian. - Digo con tono de voz firme y claro, por primera vez le hablo a este tipo segura de mí misma. - Pero... Es sólo un momento, Helena, eso es todo, no pido nada más. - Dice él con una expresión de arrepentimiento y sus ojos vidriosos, pero aún así no le creo. No puedo creerle. - Bien, solo unos minutos y en la cafetería que está en frente. - Gaby toma mi mano y yo la aprieto, necesito que ella sepa que ahora estaré bien, ya no soy la ilusa que se dejaba gritar, golpear y guiar por este hombre que necesitaba sentirse mejor y más grande que yo para aparentar ser un hombre. - Está bien, hay algunas cosas que necesito aclarar contigo, Helena, eso es todo. - Dice él. - Ok. Vamos. - Comienzo a caminar hacia el café antes de que él termine de estirar su brazo y me alejo para que él no pueda tocarme, está demás decir que no lo quiero cerca de mí. Una vez que llegamos al café, Dorian toma una silla de una mesa y la corre para que yo pueda sentarme en ella, pero yo tomo otra silla y me siento frente a la que tiene él, no quiero que piense ni por un segundo que sigo siendo aquella chica que se casó enamorada y que permitió todo lo que no debía permitir, quiero que entienda que jamás va a volver a dominar mi vida. Nunca más. - Está bien, Helena, entiendo tu punto - Comienza él, así que yo lo escucho - Sé que me porté como un imbécil contigo, que incluso hice y dije cosas imperdonables, pero te juro que he cambiado y sólo vine aquí para pedirte perdón, te busqué por todas partes Helena, viajé a distintos lugares intentando dar contigo, fui a cada sitio en el que podrías tener a algún conocido, y no tienes idea de cuánto me costó encontrarte, ahora solo quiero que me escuches y que sepas cuánto lo lamento... - No lo dejo terminar y es que ya no quiero volver a escuchar sus disculpas y sus lamentos de fantasía, siempre lo hacía, cada vez que me gritaba, cada vez que me golpeaba me pedía disculpas y me hacía sentir culpable por todo lo que había pasado, me explicaba como a una niña que él sólo me amaba y que quería lo mejor para mi, sin embargo, era yo quien lo hacía actuar así, que necesitaba corregirme para que fuésemos felices, por lo que me paro sorpresivamente y él me observa con ojos estupefactos. - Lo lamento, Dorian. - Digo y él me observa ahora más relajado. - ¿Ves? Eso era todo. - Me dice como si yo aún fuese esa muñeca que él puede dominar a su antojo. - No, lamento haberte permitido hacerme tantas cosas, lamento haberme dejado gritar, maltratar y humillar, lamento haberte dado tanto poder sobre mí, sobre mis emociones y sobre mis acciones, ya no más... Nunca más vuelvo a creer en ti, Dorian, nunca más. Ya tus palabras no me convencen, y tú narcisismo es sólo una muestra de que no has cambiado nada. - Comienzo a darme la vuelta cuando él toma mi mano. - No me entiendes, Helena - Dice y me ayuda a sentarme mientras habla - Yo sé muy bien lo que hice, sé muy bien que fui lo peor que pudo pasarle a tu vida, pero no tienes idea de cuánto sufrí el día en que te fuiste, pensé lo peor, fui al acantilado creyendo que podrías haberte hecho daño, me quise morir pensando en cuánto daño te hice yo, en cómo te traté, fui un imbécil, Helena y no vine aquí a pedir tu perdón porque sé que no lo merezco, vine aquí porque necesitaba verte, saber que estabas bien, y si, cuando me contestaste el teléfono me comporté como si nada hubiese pasado, como si las cosas siguieran siendo iguales que antes, pero fue ahí cuando me di cuenta de que tú ya no eras igual y eso me hizo querer venir y verte, saber que estas bien, y te prometo algo... No volveré a tu vida jamás. - Realmente, Dorian, no sé si puedo creerte, me gustaría, pero no lo sé. Por el momento solo quiero que te mantengas alejado de mi. Es todo. - Tranquila, Helena, sólo quería decirte todo esto antes de volver a Grecia, y te aseguro algo... Si algún día, sea por lo que sea, tú me necesitas, yo estaré aquí para ti. Su sonrisa es la misma que cuando lo conocí, esa expresión calmada y confiada es la del hombre del que me enamoré, un dolor indescriptible se puede sentir en mi pecho, y pensar que hasta hace poco yo amaba a este hombre con locura, pero hoy solo lo puedo ver como un completo desconocido, nada más. - Espero que cumplas tu palabra y te vayas de aquí, Dorian. Solo quiero vivir mi vida en paz. Eso es todo. - Eso es lo que voy a hacer, y quería contarte algo también. - ¿Que? - Pregunto sin ánimo de saber algo sobre él, pero su mirada de niño pequeño me dice que hay algo que él si necesita decirme, por lo que lo escucho. - Estoy yendo a terapia, desde que te fuiste me di cuenta de que lo he hecho todo mal contigo y de que eso se debe a problemas que sólo puedo resolver con terapia, así que la estoy tomando y me ha hecho muy bien. - Me alegro por ti, Dorian, de verdad. Es un gran primer paso. - Y sí, lo digo enserio. - Voy a cambiar, Helena, voy a volver a ser ese hombre al que alguna vez amaste, porque eso fue lo mejor que le pasó a mi vida. - Ahora es él quien se para y camina hacia la salida, no sin antes dejar dinero sobre la mesa para pagar la cuenta. Este definitivamente no es el hombre que me golpeó más de una vez. Me siento un momento en mi silla y mi cabeza da vueltas, mientras todo lo que creí hasta hace una hora se desvanece, talvez es cierto eso de que los hombres cambian cuando pierden a las mujeres que amaban, o bueno, quizá solo terminó mostrando lo que realmente era. - ¿Que hacias con él? - Levanto la cabeza y puedo ver a un muy serio Jason Cooper mirándome como si yo fuese culpable de asesinar a alguien. - Yo... - ¿Así que ese es tu esposo? - ¡Carajo! Aquí va a correr sangre y me asusta... Pero no sé porqué me gusta.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR