La Tormenta Dentro El viento soplaba con fuerza en el exterior, haciendo que las ramas de los árboles golpearan las ventanas de la cabaña. Viviana permanecía inmóvil junto a la chimenea, mirando la puerta por donde Leonid había desaparecido hacía unos minutos. Su mente era un torbellino de emociones; cada parte de su ser le decía que debía seguirlo, pero su razón la retenía en su lugar. "No te muevas", se repetía a sí misma, recordando las palabras firmes de Leonid antes de salir. Pero el eco de su corazón latiendo descontroladamente la hacía dudar. Finalmente, el instinto ganó sobre la razón. Se dirigió a la ventana, apartando ligeramente la cortina para ver qué estaba ocurriendo. Leonid estaba allí, su silueta destacándose bajo la tenue luz del amanecer. Sostenía su arma con firmeza,

