La Sombra del Peligro La noche seguía envolviendo el bosque en un manto de oscuridad, mientras los ecos del pasado de Leonid aún resonaban en la mente de Viviana. Ambos habían decidido quedarse en la cabaña por unas horas más, intentando recuperar fuerzas antes de pensar en su próximo movimiento. Pero, a pesar del refugio momentáneo, el peligro seguía acechándolos desde las sombras. Viviana estaba sentada en el sofá, con una manta alrededor de sus hombros, observando a Leonid revisar su arma y asegurarse de que todo estuviera en orden. Había algo hipnótico en la forma en que sus manos se movían, seguras y metódicas, como si ese ritual le brindara una sensación de control. —¿Siempre vives así? —preguntó ella finalmente, rompiendo el silencio. Leonid levantó la vista hacia ella, sus ojos

