¿Embarazada?

1984 Palabras

Media hora después, llegué a la oficina de Edward. Entré en su despacho y, sin poder contenerme, sentí cómo el nudo en mi garganta se rompía. Las lágrimas, alimentadas por la ira y el dolor de mi infancia, comenzaron a caer. Estaba llorando del enojo, de no poder hacer lo que mi mente me decía cuando hablaba con Tadeo. Edward se levantó de su asiento, asombrado por mi estado. —Amigo, ¿qué rayos pasó? —Me lo confesó —dije, tratando de secarme las lágrimas con mi mano izquierda. —Tadeo me confesó lo que hizo, Edward. Lo de mi padre. Lo de la compra del juez. Lo de la muerte en la cárcel. Lo está haciendo porque lo están extorsionando y se irá unos días mientras todo se calma. Edward se acercó y me puso una mano firme en el hombro. —Ese hombre merece todo lo que le va a pasar, Bas

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR