Justo cuando pene que se había ido, ella regresó. Apenas me recuperé del shock de la bofetada y la noticia. Tenía que salir de allí, no deje que dejara nada más. —Te buscaré mañana —le dije a Alina, cansado de ella. —Mañana hablaremos sobre cómo llevaremos todo esto. No esperé su respuesta o protesta. Simplemente salí del baño, dejando a Alina de pie con el sobre en la mano. Al volver a la mesa y tomar asiento, Amy estaba terminando la carne. —Ya me estaba preocupando —me dijo, con una sonrisa que empezaba a cautivarme. —Había muchas personas —mentí, forzando una sonrisa. —Vi a Alina ir al área de los baños —dijo Amy, mirándome con sus ojos brillantes—. ¿Te encontraste con ella? —Sí, la vi —admití, manteniendo la calma total. —Me la encontré, sí. Pero no pasó nada. Le dejé claro qu

