Capítulo 21: Pensamientos calientes

1422 Palabras
ELÍAS Jueves, 7:11 a.m. Recién me había terminado de duchar, de arreglar un poco y de vestirme. Había optado por un jersey de manga larga de color n***o, unos pantalones azul marino y unas zapatillas casuales blancas, un atuendo informal, pero sin salirse de lo apropiado para el ambiente del hotel ni perder el toque de elegancia. Tampoco quería andar con traje, ya que lo consideraba muy formal para ese momento y prefería algo más cómodo, así que quise vestirme de esa manera. Ahora ya estaba listo para bajar al buffet a desayunar. No estaba seguro si Rebeca estaba despierta o si ya había ido a desayunar, aunque suponía que no, puesto que normalmente ella siempre me avisaba antes de hacer algo. A continuación, decidí salir de mi habitación y caminé por el pasillo. Al llegar al salón, miré hacia la habitación de Rebeca. Desde allí podía ver su cama, pero no la vi en ella. Sin embargo, en ese momento la vi pasar, envuelta en una toalla, como si acabara de salir de la ducha, lo que me llamó la atención de inmediato. Entonces, me quedé parado un instante, sin saber si acercarme a su habitación y preguntarle algo solo para estar más cerca de ella o quedarme allí, esperando a que se vistiera... No, no iba a ser idiota. No me podía quedar de pie como un tonto sin aprovechar la oportunidad. Sabía que debía acercarme, aunque solo fuera para verla más de cerca. Por ende, caminé hacia la habitación de Rebeca y cuando llegué, la vi de espaldas a mí, a punto de quitarse la toalla que cubría cuerpo, pero justo volteó hacia mí y no se la quitó. Maldita sea y casi lo hacía... Rebeca: — ¡Ah! ¿Señor Monteiro? ¿Qué se le ofrece? — preguntó, un poco inquieta, sujetando con fuerza su toalla. — Venía a ver si estabas despierta. ¿Ya has bajado a desayunar? — respondí, metiendo las manos en los bolsillos, sin perder el contacto visual. Rebeca: — Aún no, ¿y usted? — No — respondí, y en ese momento, sentí un deseo incontrolable de mirar pausadamente, al menos sus hombros descubiertos. Si hubiera visto su cuerpo completo, habría sido otra historia. Seguramente, no me habría podido contener, porque la necesidad de devorarla en ese instante me habría superado, sin importarme nada más. De modo que, Rebeca, evidentemente nerviosa, ajustó la toalla, evitando mi mirada, pero su gesto no hizo más que alimentar las ideas que ya cruzaban por mi mente. Rebeca: — ¿Quiere que le acompañe o irá solo? — Eso venía a preguntarte — respondí, tratando de mantener mi tono despreocupado, aunque mis pensamientos iban en otra dirección. Rebeca: — Si quiere puedo ir con usted. No me tardaré mucho. Solo me cambio y le acompaño — Vale — dije, y el silencio se instaló entre nosotros. Rebeca permaneció quieta, dando señales claras de que esperaba a que me marchara para poder cambiarse. Era evidente que no lo haría mientras yo estuviera allí... Vaya estupidez... Finalmente, suspiré con frustración, comprendiendo la situación, y me di la vuelta para salir, aunque cada paso hacia la puerta se sentía pesado, como si mi cuerpo se resistiera a abandonar su presencia. Después de eso, me dirigí a mi habitación, buscando algo en qué ocupar mi mente mientras sentía ese deseo de ir hacia ella, de hacerle lo que realmente quería. Estaba claro que lo que deseaba era estar físicamente con ella, pero aún no sabía si estaba en la misma sintonía. No podía acercarme a Rebeca sin su consentimiento. No quería malinterpretar nada ni arruinar lo que había entre nosotros. Pero lo que había pasado anoche... eso me había dado una pista. Rebeca parecía cada vez más segura, más dispuesta, como si también estuviera lista para dar ese paso que yo anhelaba tanto: coger. El pensamiento me invadía una y otra vez, pero no podía ser tan impulsivo. Tenía que esperar, observar, y asegurarme de que ella estuviera tan dispuesta como yo. La incertidumbre me mantenía tenso, pero una parte de mí no podía dejar de imaginar cómo se sentiría al tenerla cerca, sin barreras, sin reservas. Ayer, Rebeca había venido a mi habitación por la noche a entregarme unos documentos, y durante todo el tiempo, no pude evitar notar cómo sus ojos se dirigían hacia mi cuerpo, observándome de una manera tan intensa. Sabía que mi postura, estando solo en bóxer, había llamado su atención y por eso mismo había aprovechado que estaba así y que ella me viera, sin esconder nada, como una prueba silenciosa para hacerle ver que yo estaba dispuesto a dar un paso hacia algo más, algo que ella también podía estar deseando, aunque sin decirlo abiertamente. A ella la vi claramente fascinada por lo que veía, y esa reacción me excitó de inmediato. Su mirada reveló lo que sintió al verme semidesnudo. Y verla así, observándome con esa intensidad, me mató. Me dieron ganas de follarla en ese instante y de cumplir las fantasías que pasaban por su mente, pero no pude hacerlo, ya que, como siempre, me detenía por la misma razón: no podía dar ese paso sin su consentimiento, sin saber si ella también compartía el mismo deseo. Hasta que ella no me diera un indicio claro de que quería dar ese paso conmigo, yo no podía tocarla ni hacerle nada. Y eso me tenía frustrado. No sabía cuánto más podría aguantar sin saber realmente qué sentía ella. Pero, por eso mismo, dejé que me viera solo en bóxer, un hecho muy íntimo que pareció funcionar porque llamó su atención y por lo que vi, la llegó a complacer. 16:56 p.m. El evento estaba a punto de comenzar, a eso de las cinco y media. Por eso, ya estaba listo, vestido con un traje elegante de color n***o, adecuado para el ambiente formal y sofisticado. Me encontraba en mi habitación, esperando pacientemente a que llegara la hora para dirigirnos al lugar donde se llevaría a cabo. El sitio estaba a solo cinco minutos del hotel, así que me sentía relajado, sin la presión de tener que apresurarnos para llegar a tiempo. Pero lo que sí me tenía inquieto, y no podía quitarme de la cabeza, era el maldito vestido que Rebeca se había puesto para la ocasión. No era la primera vez que la veía con un vestido porque en eventos anteriores vestía así, pero algo había cambiado. Esta vez, lo que estaba pasando entre nosotros me hacía verla con otros ojos. El vestido, de un tono n***o elegante, tenía un corte que acentuaba su figura de una forma tan sensual que no podía evitar sentirme atraído por ella. Sus curvas se ajustaban perfectamente al diseño, y el modo en que el vestido caía sobre su cuerpo hacía que se viera jodidamente impresionante. Era difícil concentrarse en cualquier otra cosa cuando la veía tan sexi, tan deslumbrante. El simple hecho de imaginarla caminando hacia mí, con esa elegancia y con esas piernas... Joder, no tenía palabras. Solo de pensar en eso mi m*****o se ponía duro. Parecía que todo se alineaba perfectamente, ya que estaba caliente, con un deseo s****l tremendo antes de verla, pero en el momento en que la vi con ese vestido, todo eso se intensificó. Así que, en eso que todavía no nos íbamos para el evento, quise sacarme esas ganas que me había causado ver a Rebeca tan sexi, y como la única manera para hacerlo era jalándomela, lo hice. Ahí acostado el colchón, solo quité el botón del pantalón, bajé la cremallera y mi bóxer y saqué mi m*****o. Empecé a mover mi mano de arriba hacia abajo en él y me puse a recordar el cuerpo de Rebeca para aumentar la excitación. Sus pechos llenos que probablemente cabían perfectamente en mis manos, sus caderas, sus piernas y su trasero que cuando caminaba se movían tan sensual... Maldita sea, pensando en eso me iba a correr en unos segundos. Recordé otras cosas que no podía pasar por alto: su mirada café, profunda, intensa y expresiva. Su cabello. Castaño, largo, cayendo en suaves ondas hasta la mitad de su espalda. Podía enredarlo en mi mano, jalarlo hacia atrás mientras Rebecca estaba en cuatro y meterme en ella con profundidad... ¡Ah! Joder, ese pensamiento me excitaba aún más. Aumenté la velocidad y disfruté de masturbarme. En realidad, hubiera querido que Rebeca me hubiera ayudado, pero no se podía, así que me tuve que aguantar y hacerlo yo solo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR