Victoriana
Cuando salí de esa enorme mansión, respiré hondo y cerré mis ojos. Mierda, jamás nadie me había provocado tanto miedo. Ese hombre tiene un aura muy oscura, sin hablar de su enorme cuerpo lleno de tatuajes y músculos, y esos ojos... Dios, esos ojos tan hipnotizantes.
Alguien toca mi hombro y juro por Dios que estoy a punto de que me dé un infarto. Cuando volteo a ver a Alaric, él me mira con el ceño fruncido y yo golpeo su hombro.
—Eres un idiota, Alaric. ¿Por qué haces eso? Casi me da un infarto.
Él suelta una carcajada y niega. A mí no me parece nada gracioso después de la situación que estamos viviendo.
—Dios, tu rostro es un poema. ¿Qué sucede? ¿Acaso te has enamorado del Rey?
Yo pongo los ojos en blanco con fastidio y empiezo a caminar lejos de ese lugar que hace que mi piel se erice.
—Deja de decir estupideces. ¿Quién se podría enamorar de un hombre como él? Solamente las personas que no aman su vida. Y créeme, a pesar de mi miseria, amo mi vida. Pero tengo que aceptar que ese hombre me produce algo que no es precisamente amor, como tú lo piensas. ¿O acaso no lo viste?
Él sigue caminando detrás de mí, escuchando todas las tonterías que estoy diciendo, pero con lo que dice me quedo completamente sorprendida. ¿En qué momento sucedió eso?
—Oh, por supuesto que me di cuenta. Si el hombre casi te devora enfrente de todos, ¿puedes creerlo? El rey más poderoso de la ciudad, el jefe de la mafia, enamorado de mi hermana. Vaya, que parece una locura.
Yo de inmediato me detengo y volteo a verlo con los ojos entrecerrados.
—No vuelvas a repetir algo tan estúpido como eso. Yo no vi absolutamente nada, solo un hombre que quiere que hagamos su voluntad cuando está equivocado si piensa que lo haremos. Así que borra eso de tu cabeza. Ese hombre tiene a las mujeres más hermosas en su cama y créeme, yo no soy del tipo de mujer que él está acostumbrado a tratar.
Él se encoge de hombros, restando importancia, y empieza a caminar.
—Él podrá tener las mujeres más hermosas de todo el mundo, solo hay un pequeño detalle: no te tiene a ti. Y estoy completamente seguro de que esa advertencia de que estará tan cerca de nosotros se volverá completamente real, y no es precisamente por la deuda. Espero equivocarme, pero yo sé que no será así.
Él sigue caminando sin darle más importancia al asunto, mientras mi cabeza vuela pensando en la estupidez que acaba de decir. No es imposible. Además, ese hombre es tan, tan arrogante, egocéntrico y peligroso, muy peligroso. Y yo le tengo terror al peligro, así que no sé cómo lo haré, pero tengo que buscar la manera de pagar esa deuda para no volverlo a ver el resto de mi vida.
Todo el camino fue un silencio total, pero cuando llegamos a casa, era un caos. Mi madre estaba furiosa, mientras Jason y Jared estaban sentados en el sillón. Ella estaba de pie frente a ellos, con las manos en la cintura. Hacía tanto tiempo que no la veía de esa manera; siempre era una mujer dulce, comprensiva, noble, y ahora parecía un tornado a punto de arrasar con todos.
—¿Es que acaso ustedes no entienden que su hermana y yo nos esforzamos por darles lo mejor? Cuando ya son unos hombres, y así nos pagan. Trabajo 16 horas al día, el resto de las horas que me quedan es para atenderlos a ustedes y descansar un poco. Con tu hermana no es diferente, y ustedes se van por el camino fácil. Son unos completos idiotas. A partir de mañana no habrá desayuno si ustedes no se lo preparan, no habrá comida si ustedes no se la preparan, la ropa ustedes mismos tienen que lavarla, su cuarto lo atienden ustedes, y ya que se comportan como adultos, necesitan buscar un trabajo inmediatamente. Porque si ustedes no traen su propia comida, no habrá absolutamente nada en la alacena ni en la nevera. ¿Entienden?
Jared solo asiente, pero Jason se levanta de inmediato, bastante molesto.
—¿Acaso te has vuelto loca? Tú dices que nos has dado todo. Dime, ¿si esto es una buena vida? No digas tonterías, mamá. ¿Por qué no pudiste ni darnos la mitad de la vida que mi padre nos daba?
Cuando Jason dice esto, juro por Dios que estoy a punto de ir a darle una paliza. Mi madre no merece esto; se ha esforzado y ha trabajado como nadie para darles todos sus caprichos, como para que ahora la juzguen. Aquí el loco es él. Pero mi sorpresa es aún mayor cuando estoy por dar el primer paso. Mi madre levanta su mano y la estampa en el rostro de mi hermano con una fuerte bofetada. Alaric y yo nos quedamos completamente sorprendidos, pues mi madre jamás nos había levantado la mano, aunque tengo que aceptar que Jason lo merece. Veo cómo Jason la mira con odio y sus manos están hechas puños. Mi madre se acerca a él y le regala una sonrisa irónica.
—Tu padre ni siquiera trabajaba la mitad de lo que yo trabajo, no te daba la atención que yo te doy, no te consentía como lo hago yo. Pero ahora no está, y de eso le doy gracias a Dios, porque estoy seguro de que si él siguiera a nuestro lado, ni siquiera nosotros estaríamos aquí. Así que, hijo, se acabó tu madre bondadosa y buena. Haz tu vida como se te pegue la gana, que ya estás bastante grandecito para tomar tus propias decisiones.
Me doy cuenta de que se ha formado un nudo en su garganta, se da la vuelta y se marcha. Yo me acerco para decirle tres verdades a Jason, pero él de inmediato se va a su habitación. Estoy por seguirlo, pero Alaric me detiene y empieza a negar.
—Deja que se marche. En estos momentos, hablar con él no es una buena idea. Está furioso por lo que sucedió.
Yo lo miro como diciendo "¿en serio?". Yo también estoy furiosa. Jamás debió haberle dicho eso a mi madre. Solo nosotros sabemos qué tan duro trabaja y cuánto se esfuerza por ser una madre presente, y así lo agradece. Definitivamente, es un idiota.
—Pues no se va a librar de que le dé un sermón, Alaric. Mi madre nos ha entregado su vida completa y él no lo agradece. ¿Qué más quiere?
Él suspira.
—No lo sé, Try. Lo único que sé en estos momentos es que tenemos que llevar a Jared a su habitación y darle una ducha muy fría.
Yo lo miro con el ceño fruncido, completamente confundida, pero cuando volteo hacia Jared, está tirado en el sillón, completamente dormido. ¿Acaso está ebrio? Me acerco y lo llamo, pero sí, está completamente ebrio. Volteo hacia Alaric para que me ayude, y él, con fastidio, lo hace. Pero pesa demasiado. ¿De dónde diablos pesa tanto si está tan delgado? Pero eso ya no importa, así que poco a poco lo subimos por la escalera. Cuando por fin llegamos a su habitación, Alaric lo lanza a su cama. Yo trato de regularizar mi respiración y camino hacia el baño, abro la ducha, y cuando salgo, Alaric ya no está. En serio, me ha dejado completamente sola con este idiota. No lo puedo creer. Yo me acerco a él y doy pequeños golpecitos en su mejilla.
—Jared, cariño, levántate. Hay que entrar a la ducha. ¡Anda!
Él, aún con los ojos cerrados, empieza a negar. Yo tomo su brazo y trato de pasarlo por mis hombros, pero hasta eso es imposible. Así que, sin más remedio, voy hacia el baño, tomo un bowl de agua y se lo lanzo a la cara. Él abre sus ojos asustado y de inmediato se sienta en la cama.
—¿Pero qué carajos?
Yo me cruzo de brazos y lo miro con una ceja alzada.
—Lo siento, pero te estuve llamando y simplemente no me escuchas. Ponte de pie, hay que ir a la regadera.
Él, sin decir nada más, hace lo que le digo. Cuando ingresa a esta, yo me recargo en la losa. Mientras él ingresa con todo y ropa, lanza un suspiro y cierra los ojos, pues el agua está demasiado fría.
—Lo merezco.
Yo lo miro confundida, pues no sé a qué se refiere, pero él me sonríe como lo hacía cuando era pequeño y se equivocaba.
—Me refiero a la ducha fría. Lo lamento, Try. No debí de beber así, pero sabía que había problemas en casa y yo... yo soy muy cobarde. No quería enfrentar a mamá ni a ti.
Yo le sonrío y asiento. Siempre ha sido el más tranquilo de los tres y sé que guarda muchos secretos que tengo que convencerlo para que me los diga. Tomo una toalla y se la ofrezco. Salgo de ahí para que quite su ropa mojada y tomo asiento en la cama mientras él lo hace. Cuando por fin sale, va directo a su pequeño vestidor y coloca una pijama. Cuando termina, toma asiento frente a mí y suspira.
—Sé en qué está metido Jason y Alaric. Lamento no haberte dicho nada, pero no es fácil traicionar a mis hermanos. Espero que me entiendas.
Yo asiento porque lo entiendo perfectamente, pero estamos hablando de algo muy peligroso. No es cualquier cosa lo que ellos han hecho.
—Lo sé, Jared, pero ¿te das cuenta de lo que sucedió hace un momento? Atacaron nuestra casa como si fuéramos las peores personas. Además, pudo pasar a mayores. Mejor, ¿por qué no me dices qué han hecho esos idiotas y qué es lo que tú piensas hacer?
Él me mira, no muy convencido, pero siento que la verdad es que con todo lo que me dice, me quedo completamente sorprendida, pues Alaric tomaba el dinero para sus estudios, mientras que Jason lo tomaba para darle regalos a su novia, ir de antro con sus amigos e incluso consumir. De verdad que escuchaba todo esto y no lo podía creer. Ni siquiera reconocía a mis hermanos. No eran esos niños obedientes y lindos con los que había crecido. Habían cambiado completamente, sobre todo Jason. Él era el que más me preocupaba, pues me estaba dando cuenta de que no tenía límites, y eso no lo podía permitir. Dios, parecía que mis problemas seguirían aumentando y todavía no sabía cómo haría para conseguir el dinero, pues ni siquiera tenía trabajo. Juro por Dios que estaba que me llevaba el diablo, y no hablo de el Rey que estoy segura es el diablo en persona.