Capitulo 17

1928 Palabras
Victoriana Jamás pensé que el día que estuve a punto de perder a mi familia cambiaría mi vida completamente. Por la noche, cuando Alaric me informó que se encontraban bien, respiré con tranquilidad, aunque la preocupación de qué podría pasar con Jason no salía de mi cabeza. Pero esperaría hasta mañana para hablar con Alexandros. Ya era muy tarde, así que decidí tomar una ducha y descansar, pues mañana tenía que levantarme muy temprano. Si había algo que no le gustaba al señor Lombardo, era la impuntualidad. Cuando entré bajo la lluvia artificial, dejé de pensar en él; al menos, era lo que quería pensar en todo lo que estaba sucediendo. Después de permanecer un rato ahí, me enredé en la toalla y salí del baño, pero mi sorpresa fue enorme cuando estoy de pie frente a la cama y la puerta de mi habitación se abre justo cuando estoy a punto de retirar mi toalla. Así que, sin esperarlo, esta cayó al piso. Yo lo miro con los ojos muy abiertos y veo cómo recorre mi cuerpo sin ningún remordimiento. —¿Qué diablos te pasa? ¿Por qué entras de esa manera? En serio, ¿tú no conoces la privacidad en ningún sentido? Primero mi teléfono y ahora la habitación. Sé que es tu casa, pero deberías respetar un poco. Él me mira con una ceja alzada. Yo, de inmediato, levanto mi toalla y la coloco en mi cuerpo. ¿Acaso se ha vuelto loco? No puede entrar de esa manera, pero da un paso hacia mí, demasiado lento. Yo trato de alejarme, pero él vuelve a caminar hacia mí, y cuando intento alejarme de nuevo, caigo sentada en mi cama. Parece que no tengo escapatoria. Él se agacha un poco y acerca su rostro al mío. Está tan cerca que su aliento me golpea; su aroma a menta y cigarro hace algo en mí. No sabría cómo explicarlo, pero siento algo extraño en mi abdomen y mi piel se ha erizado. No entiendo por qué, pero él lo hace más intenso, pues acaricia mi hombro con la yema de sus dedos. Dios, ¿qué me sucede con este hombre? Pero de pronto, la burbuja se rompe. Se pone de pie y se da la vuelta mientras me reprende por lo que ha sucedido. Yo aprovecho esa oportunidad para ponerme mi pijama mientras él sigue hablando. —Creo que el único que debería estar molesto en estos momentos soy yo. Primero desobedeciste y utilizaste tu teléfono cuando lo tenías completamente prohibido. Después, te pedí que te quedaras en la habitación y saliste de esta, interrumpiendo un momento íntimo. Y por último, y más importante, saliste de la mansión cuando era lo último que podías hacer. ¿Y tú quieres que respete tu privacidad cuando tú no me respetas? Tengo que reconocer que tiene razón, pero no me dejó otra alternativa. Así que cuando se da la vuelta, yo me cruzo de brazos, molesta, y lo miro con una ceja alzada mientras él suspira y me dice: —Qué pena, tengo que reconocer que me gustabas más sin nada encima, pero en fin, no puedo exigir tanto. Yo volteo los ojos con fastidio y parece que haber cruzado los brazos fue una mala idea, pues no deja de mirar mis senos. Así que doy un paso hacia él y tomo su rostro para que su mirada llegue a mis ojos. —Mis ojos están arriba, en mi rostro, no en mis senos. Y si quieres saber por qué salí de la mansión, es porque mi familia estaba en peligro. Y no me refiero al loco ese que parece que te conoce perfectamente, me refiero a mi propio hermano. No podía dejar que lastimara a mi madre ni a mis hermanos. ¿Qué podía hacer si tú me tienes como prisionera en este lugar? Y además, esto lo empezaste tú. Jamás debiste ver mi teléfono. El que trabaje para ti y que vivamos en la misma casa no significa que no tenga privacidad. Si estoy aquí es porque mi familia me necesita y si ellos me llaman para pedir ayuda, obviamente iré corriendo. Así que castígame todo lo que quieras, pero eso no va a cambiar. Él solo pellizca el puente de su nariz, bastante molesto. La verdad es que pensé que sería peor, pero él solo suspira y asiente. Yo, la verdad, estoy sorprendida. Pensé que estaba en peligro por todo lo que había hecho, pero no. Él simplemente me empieza a explicar lo que sucede con mi hermano y que le dé tiempo para recuperarse un poco. Mi familia está bien y listo. De verdad, ¿en qué momento me cambiaron al monstruo que conocí cuando llegué aquí? Han sido pocos días. ¿Acaso él habrá cambiado? no... pero ni siquiera me da tiempo de darle las gracias. No, ni siquiera me dejó decir nada más; simplemente se da la vuelta y sale de mi habitación como si el mismísimo diablo lo estuviera persiguiendo. Yo sonrío como tonta, me doy la vuelta y camino hacia la terraza, pero mi sorpresa es grande cuando llego ahí, pues justamente él sale de la mansión, empieza a retirar completamente su ropa mientras camina hacia la piscina. Apenas llega a la orilla de esta y él está completamente desnudo. Se lanza al agua y mi boca casi cae al suelo. Ese hombre es completamente impresionante; su cuerpo bien formado, lleno de tatuajes, de verdad es algo que jamás había visto. Él empieza a nadar de un lado hacia el otro. No sé cuánto tiempo lleva ahí metido, pero ha sido bastante. Ahora entiendo su magnífica condición. Cuando de pronto se detiene, juega con su cabello y caigo en cuenta de que he estado aquí observándolo todo este tiempo. Dios, ¿qué diablos estoy haciendo viendo desnudo a ese hombre? Así que justo doy un paso hacia atrás cuando su mirada se cruza con la mía y, a pesar de que está algo lejos, puedo ver cómo sonríe y niega. Así que, antes de que me diga algo, de inmediato ingreso a mi habitación y cierro la enorme ventana. Me recargo en ella y coloco mi mano en mi pecho. Dios, mi corazón late tan fuerte que pareciera que va a salirse de mi pecho, y todo por haber sido descubierta espiando. Debo dejar de hacer tantas tonterías; él puede pensar cosas que no son. Voy hacia mi cama y, de inmediato, me meto bajo mis sábanas. Me cubro hasta la cabeza y cierro los ojos tan fuerte como si eso fuera una protección, pero lo único que logro es quedarme completamente dormida. **Sueño** Siento que un viento helado golpea mi rostro. Abro mis ojos y, un poco aturdida, veo una sombra de pie a un lado de mi cama. Así que, de inmediato, me siento en esta y trato de cubrir mi cuerpo, pues una pequeña pijama es lo único que tengo puesto. Mis manos se hacen puño, pues el miedo está a flor de piel. Con voz temblorosa, le pregunto: —¿Quién? ¿Quién eres? Él da un paso hacia mí y la luz de la luna da directo a su rostro. Y ahí están esos hermosos ojos verdes, tan intensos, un poco serio, pero con una ligera sonrisa en sus labios. Él da otro paso hacia mí, pero con su mano acaricia mi muslo a un descubierto. Yo trato de moverlo y él chasquea su lengua, negando. —No, no, no. Ahora sí no te puedes escapar. ¿Acaso pensaste que te podrías portar mal y, además, espiarme sin tener tu castigo? Ahora soy yo quien pretendo portarse mal. Yo abro los ojos completamente sorprendida y empiezo a negar, pero él es más rápido que yo. De inmediato, me toma del cuello y lo presiona solo un poco, sin hacerme daño. Se acerca hasta mi oído y respira mi aroma. Muerde el lóbulo de mi oreja y esa simple acción, tengo que decir, me excita. Me excita mucho más de lo que quisiera aceptar. Él pasa su lengua por mi cuello y un gemido sale de mis labios. Diablos, ¿pero qué...? —Parece que tú estás igual que yo, no lo puedes negar. Tienes tantas ganas de que esté acariciando y besando todo tu cuerpo como yo tengo tantas ganas de hacerlo. Así que no te resistas, por favor. Él me ve directo a los ojos y tengo que decir que muero de vergüenza, pero no lo puedo negar; el hombre me gusta y me gusta mucho. Pero esto está mal, esto no puede suceder. Mi cabeza me grita que me aleje, mientras que algo muy dentro de mí hace que lo tome por su rostro y una nuestros labios. Y, obviamente, él no pierde el tiempo. Sin que yo me lo espere, me toma de la cintura mientras su lengua ingresa a mi boca y me sube a horcajadas. Yo puedo sentir su m*****o tan duro que hace que me excite aún más, si eso es posible. Me alejo un poco por falta de aire y él me ve con una sonrisa torcida mientras sigue acariciando mis muslos. —Tú no tienes idea de cuánto he soñado que estés así encima de mí, acariciando todo tu cuerpo. Yo de inmediato lo vuelvo a besar. No quiero que vea mi rostro porque, aunque deseo esto, me llena de vergüenza. Jamás lo había hecho, jamás había estado con un hombre así. En pocas palabras, nunca he tenido sexo con nadie. Pero cuando él sube su mano y acaricia mi v****a, yo cierro los ojos y echo mi cabeza hacia atrás. —Dios, Alexandros, me vas a volver... **Fin del sueño** —¡Victoriana! ¡Victoriana, despierta! Yo abro los ojos y, cuando lo miro frente a mí con sus brazos cruzados, de inmediato me cubro con la sábana. —¿Acaso no hablamos de ésto que tendríamos más privacidad? ¿Qué haces aquí tan temprano? Bajo un poco la sábana, solo descubriendo mis ojos. Él me mira con una ceja alzada y me sonríe de lado. —Estuve tocando y no escuchas, así que decidí entrar. Suponía que estabas dormida, pero aquí lo interesante era que estabas soñando. Yo abro los ojos completamente sorprendida y trato de verme confundida, pero no sé si pueda engañarlo. —No sé, no sé a qué te refieres. Además, eso no es importante. ¿Por qué no me dices qué haces aquí tan temprano? Él empieza a negar y se sienta a mi lado. —Realmente tu sueño me interesa porque me estabas nombrando. Dime, ¿qué estabas soñando? ¿Acaso es un sueño húmedo? Si quieres, yo lo puedo cumplir sin ningún problema. Yo me levanto de inmediato de la cama, cubriendo mi cuerpo con la sábana mientras lo miro mal. —Pues, pues no recuerdo nada. Y si en realidad estaba diciendo tu nombre, supongo que no era por nada bueno. Un sueño húmedo, jaja. Quisieras. Ahora, por favor, sal de mi habitación que tengo que vestirme. Él se pone de pie y suspira. —Leonel te traerá ropa. Necesito que te vistas lo más cómoda posible. Iremos a cerrar un negocio muy importante, así que espero que no tardes. Ya después averiguaré qué era lo que soñabas. Él sale de mi habitación y yo tallo mi rostro con frustración. Soy una idiota, una grandísima idiota. Ahora, ¿cómo lo veré a la cara sin sentir lo que estaba sintiendo en el sueño? Mierda, esto está mal, muy mal.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR