Capitulo 14

1942 Palabras
Victoriana No les ha sucedido que a veces piensan que toman las mejores decisiones y, al final, están cometiendo grandes errores. Pues justo era de lo que me estaba dando cuenta: me había escapado de la mansión. El señor Leonel me había ayudado; le dije que no tardaría más de dos horas y que no tenía de qué preocuparse, pues el señor Lombardo estaba molesto conmigo. Yo estaba completamente segura de que no iría a buscarme, pero, obviamente, nada pasa como uno desea. Y aquí estoy, de pie en la puerta principal de mi casa, con una escena que jamás le desearía a nadie más: mi madre atada y amordazada, Alaric y Jared de la misma manera, mientras Jason, sentado en un sillón, podría decir que drogado, pues casi estaba inconsciente y con una enorme sonrisa en su rostro. Pero había un hombre que jamás en mi vida había visto y tenía que decir que hubiera deseado jamás haberlo conocido. Su rostro era maldad pura y, si antes Alexandros me aterraba, este hombre era aún peor. Cuando él se da cuenta de mi presencia, me mira con una ceja alzada, de arriba a abajo, muerde su labio y me sonríe de lado. —Vaya, vaya, parece que el último integrante de la familia ha llegado. Te estábamos esperando, pequeña. Así que tú eres Triana. Yo lo miro con el ceño fruncido y me cruzo de brazos. He aprendido que a este tipo de personas no puedes demostrarles miedo, porque si lo haces, es lo peor que puedes hacer en tu vida, pues les darías el poder de intimidarte, de lastimarte sin tener la posibilidad de defenderte. Así que doy un paso hacia él. —Creo que estamos en desventaja, pues usted me conoce a mí, más yo no tengo ni la remota idea de quién sea. Y si les soy sincera, no me interesaría. Solo hay un pequeño detalle: ¿qué hace usted en mi casa y por qué mi familia está atada? No entiendo, pero me encantaría que me lo explicara. Cerca de cuatro hombres vienen con él, me miran en forma de burla y él se acerca como un león hacia su presa. Me rodea, mirándome de arriba a abajo, hasta que llega frente a mí, me mira directo a los ojos y suelta una carcajada carente de humor. —Vaya, que eres graciosa. Ahora resulta que no sabes quién soy, cuando en esta parte de la ciudad todo el mundo me conoce. Cuando termina de decir esto, voltea a ver a uno de los hombres y le grita: —Usurero, no dijiste que toda la familia estaba enterada de lo que estaba sucediendo. El hombre asiente repetidas veces y empieza a hablar, pero su voz tiembla. —Por su...por supuesto que sí, todos estaban enterados y ellos fueron los responsables de que sus hijos fueran llevados al asilo por órdenes del Rey. No le crea, jefe, esta chica está mintiendo. Yo fruncí el ceño, confundida, pero después recuerdo a los chicos que involucraron a Alaric y una sonrisa se forma en mi rostro y empiezo a negar. —Ahora entiendo todo, pero creo que está mal informado. Supongo que los chicos que regalaron la mercancía que era del Rey son sus hijos. Él me mira con los ojos entrecerrados y bastante molesto. —Claro que son mis hijos, pero esa información no fue lo que me dijeron y, por obvias razones, yo creeré en lo que mis hijos me dicen. Así que tu hermano Jason, por una minima cantidad, nos informó dónde estaban los responsables de que mis hijos en estos momentos estén encerrados. Así que, como ustedes son los responsables, pagarán muy caro lo que han hecho. Además, en este momento quiero el dinero en efectivo y completo de esa mercancía. No sé si lo que haré haga que me dé un disparo en la cabeza o si es lo correcto, pero me armo de valor y lo miro desafiante. Carraspeo un poco para tragar el nudo que el miedo ha hecho en mi garganta y empiezo a negar. —No sé realmente quién sea usted porque no lo conozco y, si estuviéramos en otra situación, realmente no me gustaría conocerlo. Pero sí está mal informado, pues esa deuda ya fue pagada directamente al Rey, porque según tengo entendido, esa mercancía le pertenecía al Rey, no a usted ni a ese otro tipo. Así que, si tiene algún problema con mi familia, será mejor que lo hable directamente con él. Ahora, por favor, ¿podría soltar a mi familia? Ellos no tienen absolutamente nada que ver. Y respecto a mi hermano Jason, yo personalmente arreglaré cuentas con él, pero sigo insistiendo: usted no tiene nada que hacer aquí torturando a mi familia. Veo que sus manos se hacen puño, da un paso hacia mí y me toma por el cuello. Aprieta tan fuerte que estoy segura de que mi cara está completamente roja. Su rostro está tan cerca que su aliento me golpea. Con los dientes muy apretados y una sonrisa completamente falsa, me dice: —Eres una chiquilla muy insolente. Parece que no le tienes miedo a morir, pero tengo una muy mala noticia: yo mismo te voy a matar. A mí, nadie me puede desafiar y a mis hijos, nadie los puede tocar. Yo trato de hablar, de decirle que yo ni siquiera conozco a sus hijos; una maldita vez en mi vida los he visto, pero, obviamente, mi garganta se está cerrando completamente, así que no me deja pronunciar ninguna palabra. Me guía hasta uno de los sillones y me lanza ahí. Cuando me suelta, trato de tomar varias respiraciones, pero es bastante difícil. Él me mira de arriba a abajo y muerde su labio, se acerca a mí y acaricia mi pierna mientras yo trato de empujarlo. Mis hermanos tratan de gritar mientras Jason está completamente perdido. El hombre que había dicho que mentía da un paso hacia nosotros y trata de detenerlo. —Señor, yo creo que eso no sería una buena idea. Si el Rey se entera... Él lo mira con ganas de matarlo y le grita: —Cállate, Alexandros, no tiene por qué enterarse. El hombre guarda silencio. Él se sube encima de mí mientras yo forcejeo todo lo que mi cuerpo puede, pero él sonríe de lado y chasquea su lengua. —No, no, no, no es bueno que te resistas. Y si piensas que este idiota tiene razón y Alexandros se enteraría, la verdad es que estoy completamente seguro de que no le importaría lo que le pase a una mujer como tú. Él se acerca para besar mis labios, pero yo volteo mi rostro y empieza a besar mi mejilla, baja hacia mi cuello y, en ese punto, de pronto se detiene y empieza a olfatearme como si fuera un maldito perro. —Mmm, Dios, hueles delicioso. ¿Quién eres, muchacha? Sabes, puedes llegar a volver loco a un hombre. Cuando se aleja un poco de mí, yo lo miro a los ojos y, con los dientes muy apretados, le digo: —¡Le juro que si me toca, se puede llegar a arrepentir! Pero, obviamente, mis palabras no surten efecto en él, así que se vuelve a acercar a mi cuello y empieza a besarlo mientras yo lucho y grito para que se aleje. —¡No, basta! ¡Aléjate! ¡No, por favor, aléjate! ¡Te pagaré lo que me pides! Pero nada lo hace que se detenga. Coloca mis manos encima de mi cabeza; es mucho más fuerte que yo. Mis lágrimas empiezan a bajar por mis mejillas. Mi corazón late tan fuerte que Alaric no deja de moverse de la silla, que incluso ocasiona que uno de los hombres saque un arma y la apunte a su cabeza. Sus mejillas también están llenas de lágrimas y yo solo lo miro y niego. Él mantiene mis manos sin soltarlas con una sola mano, mientras con la otra rompe mi blusa completamente. Cuando toma mi sujetador y está a punto de romperlo, un disparo se escucha. Yo volteo hacia Alaric asustada pero él está bien, por el contrario de él hombre que anteriormente le apuntaba a la cabeza ya ha caído al suelo. Yo abro la boca completamente sorprendida, mientras por fin el hombre se detiene, voltea hacia la puerta y sonríe, pero yo no logro ver de quién se trata. —Hermano, qué bueno que has llegado. He encontrado a los responsables del malentendido que sucedió con Marcos y Michael, y los voy a hacer pagar. Pero, ¿por qué has matado al guarda? Cuando escucho la voz de él, ronca y fuerte, se puede ver que está bastante molesto. Tengo que decir que la tranquilidad vuelve a mi cuerpo. Increíble, el hombre que hace mi vida un infierno es el que justamente la está salvando. —Tadeo, dale gracias a Dios que fue al guarda al que maté y no a ti. Eres un completo idiota. Aléjate de esa chica porque la siguiente bala irá directo a tu cabeza. El hombre lo ve completamente confundido y se pone de pie muy lentamente. Me mira a los ojos como si quisiera matarme, pero yo de inmediato me levanto y tomo mi blusa rasgada para cubrirme. —¿Qué te sucede, Alex? ¿Qué se supone que estás haciendo? Siempre hemos trabajado de esta manera, sin tentarnos el corazón a quien nos roba o a quien le hace daño a nuestra familia, y estos idiotas trataron de hacerle daño a mis hijos. ¿Por qué ahora es diferente? Él se acerca hacia nosotros, viene hacia mí, toma mi barbilla y levanta mi rostro hasta que sus ojos se cruzan con los míos. Puedo ver que está bastante furioso, pero solamente me dice: —Tú y yo tenemos una cuenta que arreglar. Ahora ve con Leonel, directo a la mansión victoriana. Yo empiezo a negar y volteo a ver a mis hermanos. Él simplemente vuelve los ojos con fastidio y suspira. —Yo me voy a encargar. Ahora haz lo que te digo, por una maldita vez en tu vida. Yo asiento y camino hacia Leonel, que está de pie en la entrada de mi casa. Quisiera despedirme de mi familia, pero en estos momentos no es lo mejor. Solo escucho que el hombre que ahora sí se llama Tadeo empieza a discutir con el señor Lombardo y es una discusión bastante fuerte que solo espero no termine mal. Cuando subo al coche, lo hago en completo silencio. Leonel hace lo mismo. Tengo que decir que el ambiente está un poco tenso y yo soy la culpable de eso, así que cuando llegamos a la mansión, de inmediato me bajo del coche y camino hacia la entrada. Pero cuando abro la puerta, volteo hacia él y le sonrío. —Lo lamento, señor Leonel. Jamás pensé que fuera a suceder algo así. De verdad, lo siento. Él se para frente a mí, se encoge de hombros con una sonrisa en su rostro. —Lo único que tenemos que agradecer es que el señor Lombardo llegara a tiempo antes de que Tadeo cometiera una estupidez, porque estoy completamente seguro, Alex, lo hubiera matado a pesar de que son como hermanos. Pero las consecuencias de esto solamente tú las vas a pagar. A mí ya me dio mi castigo. Yo lo miro con la boca abierta mientras él entra con una sonrisa en su rostro a la mansión. Y ahora, ¿cuál se supone que será mi castigo? Pero eso, estoy segura, lo veré cuando Alex llegue a la mansión.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR