Al día siguiente, a pesar de no haber dormido mucho, me sentía bien. Un día distinto en la cadena de la monotonía rompía los eslabones que me mantuvieron atado al fastidio y al mal humor. Con Amy fui todo lo educado y cortés posible por mensajes, pero que a veces me daba fastidio demostrar. Pero no por mucho. Esa mañana me esforcé en no lucir tan producido. Usualmente no me preocupaba mi apariencia porque estaba conforme conmigo en todo aspecto y a mi parecer, tenía buen gusto al vestir. Pero me ponía nervioso reconocer que me inquietaba la impresión que iba a darle a Amelia... Porque lo sentía como una cita. Esperé largos minutos en el pasillo, sin poder matar el tiempo con Alek porque hacía rato que se había ido con la flaca. Amy salió de su habitación y al verla me sentí como un zarrap

