A primera hora, Theodore despertó por la vibración de su teléfono, se incorporó con cuidado de no despertar a Dottie y atendió la llamada caminando hacia el baño. –Buen día, dime Vicente. –Anoche poco antes de la medianoche rescataron el automóvil que atropelló a Ahinoa de un desguazadero, se tomaron muestras e identificaron al conductor y su acompañante, ahora mismo están buscándolos, pero el automóvil fue rastreado hasta Margoth. Al escuchar a su amigo Theodore aspiró una gran bocanada de aire, esa muñeca superficial y vacía había atentado contra la madre de su hija, la mujer cuyo aroma y calidez le han devuelto una tranquilidad que no sabía perdida. –Tiene que pagar. –Lo hará lenta y dolorosamente, me encargaré junto a mis nuevos aliados. Theodore se despidió de Vicente, estaba fu

