Una vez se retiraron sus amigos, Theodore le pidió a Ahinoa que lo esperara en el despacho, mientras él se encargaba de bañar y ponerle el pijama a su hija. –Yo puedo hacerlo y luego voy al despacho. –Yo también puedo, déjame a mí, por favor espérame en el despacho, en serio necesito hablar contigo. –Pero yo quiero que mi mamá me bañe, ya sabes…, nos divertimos mucho. –Me rindo con ustedes, acepto mi derrota, te espero en el despacho Ahinoa. Media hora después se encontraron, al entrar él le pidió que cerrara la puerta, lo hizo y tomó asiento donde Theodore le indicó, justo en una butaca frente a él. –¿Qué te preocupa Ahinoa?, has estado con mala cara durante toda la cena. –¿Puedo hablar con franqueza? –Te lo agradecería mucho. –Estoy en medio de un conflicto interno muy grande, p

