Capítulo 29. Conocer.

1000 Palabras
FENDER ASTARTÉ «Mierda ¿tan siquiera me estás escuchando?, ¿te enojaste porque te dije patética? ¿en verdad eres amiga de Joseph? ¿o solo tienes un flechazo fugaz por él? Bueno al diablo, le haré una pregunta retórica». —¿Sabes que Joseph tiene novia? ¿cierto? —Pregunté, al notar que se detuvo, ella volteo a mirarme y para cuando observé su rostro me la pensé. —¿Tiene novia? —Cuestiono, controlando un sollozo. —La tiene. —Dije sin ningún remordimiento, si esta chica seguía aferrada a ese sentimiento terminaría realmente mal, no era de mi interés, pero en verdad me estaba comenzando a dar pena ajena. Si puedo hacerle un favor tendré que ser el malo que le dé la noticia— Llevan un año y medio juntos, su nombre es Glenda Glesh y Joseph la ambiciona demasiado. —¿Qué mierda estás diciendo? Tú me estás mintiendo para alejarme de él por completo. En verdad eres un- —¿Por qué carajos te mentiría niña? Enserio ¿qué ganaría yo con eso? —No lo sé, tal vez recibirás algo de los señores, yo qué sé. «Bien no me creerás, veamos si con esto puedes quitarte la venda esperanzadora que te ciega». —Ten, puedes ver lo que te plazca. —Dije poniendo unas cartas que contenían también fotografías sobre sus manos temblorosas de ira, al observarlas su rostro se distorsiono, y musite—, son algunas de las tantas cartas que he intercambiado con Joseph, si aún vacilas puedo mandarle una escrita por ti para que recibas una respuesta clara en una semana. FLOR MIGUEZ «¿Qué mierda? No me mintió, Joseph ya tiene a alguien. ¿Qué es esta apretura que siento? ¿por qué mi voz está a nada de quebrar?¿por qué tuvo que ser él quien me mirara de esta manera lamentable? ¿por qu...». —¡Hey! —Dijo Fender tomándome entre sus brazos— ¡Escuincla! Seguía oyendo su voz, pero por alguna razón estaba tirada en el suelo frío junto a sus brazos cálidos, mi mente empieza a nublarse y mis párpados empiezan a cerrarse, puedo ver un poco su rostro terriblemente feo por su preocupación. —¡Escuincla! ¡mierda! ni se te ocurra desmayarte de esta manera —Dijo esté alarmado, su voz parecía tan cercana, pero por alguna razón la oía tan lejana. —Oye, mierda. Flor, no me hagas pasar por esto ¡no! ACTUALIDAD DAREN ASTARTÉ SOLÍS —Llegamos. —Dijo mi padre mientras se quitaba el cinturón de seguridad, enseguida bajo del auto yendo hacia la puerta lateral derecha donde me encontraba, me quitó el cinturón de seguridad y me ayudó a bajar. De inmediato tomo de mi mano y me dirigió hacia aquella casa moderna de dos pisos con doble garaje abierto, ocupando un espacio frente a la vivienda, sus ventanas cubiertas por un material translúcido que permite en la oscuridad resaltar su hermoso diseño. Padre, quien toca el timbre, termina por mirarme; me encontraba algo nervioso, este saca una risilla y con su mano decide despeinar mi cabello. La puerta no tarda en ser abierta por una mujer rubia, esta observó con sorpresa a mi padre y lo recibió con un afectuoso abrazó sin percatarse de mi presencia a su lado. —¿Qué haces aquí? Creí que vendrías hasta el fin de... —La mujer rubia se percata de mi presencia al ver que mi padre me tomaba de mi mano. —Oh, por Dios, él es Daren. —Dice está sorprendida, a lo que mira a mi padre y este asiente. La mujer rubia se pone de cuclillas y sin dudarlo me abraza con cálides notoria. No la conozco, pero parece sincera; su belleza es natural y parece que su entorno está lleno de luminosidad como si nunca hubiera sufrido tanto a diferencia de mi madre. No me agrada. —Hola Daren, hace mucho tiempo he querido conocerte. Me quedo sin habla ante su comentario, no sabía cómo responder; padre quien también se pone de cuclillas me menciona algo que da de golpe, como si pensará que no me tumbaría. —Ella es Flor, la madre de tu hermana Freya. —H-hola —Musite fingiendo timidez, a lo que la tal Flor tomó de mi pequeña mano. —¿Ya sabe de Freya? —Cuestiona aquella mujer a mi padre con incertidumbre. —Se acaba de enterar accidentalmente. —Dijo este preocupado, tanto por mí como para sí mismo. —Ya veo. —Dijo está sin dejar de sostenerme, entonces prosiguió— Bien. Daren, preparemos una cena deliciosa junto a Freya. No podía comprender como es que llegue a este punto, ni como a mi padre se le ocurrió traerme aquí. Al entrar, mire a una niña de tez aperlada, cabello rubio y ojos color miel sentada en la sala principal jugando con un juego de té, está al percatarse de mi presencia se me acerca casi corriendo, me chequea con detenimiento, nuestras alturas eran parejas a pesar de que ella parecía mayor por unos dos o tres años, esta enseguida me sonríe genuinamente e interroga con emoción a mi padre. —Él es el hermanito que me prometiste. —Así es, manténganse unidos desde ahora. Freya quien toma de mi mano sin pensarlo me lleva hacia una sala principal pequeña, tan pequeña que me resultaba muy distinta a las que estoy acostumbrado, me estaba viendo involucrado en un conflicto interno, un nervioso terrible y ella al percatarse de ello empieza a conversar conmigo, transmitiéndome tranquilidad. —Papá me dijo que tenía un hermanito, pero no sabía cuándo te conocería —Freya al ver que no conseguía respuesta alguna prosiguió— Dijo que mi hermanito era super lindo y eso es verdad. —Yo quería conocerte. —Mentí, pero por alguna razón ella se puso feliz y me sonrío. —Yo también Daren, pero ven, te enseñaré nuestra habitación. —¿Nuestra habitación?
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR