FLOR MIGUEZ
—Error mío, la conozco. —Dijo este franco a lo que añadió— O mejor dicho la vi hace dos años ¿si no me equivoco? —Me miró—, pero ni siquiera sé su nombre así que no la conozco a decir verdad.
—Es verdad —Dije, pues esté tenía razón solo nos habíamos visto, solo habíamos compartido tristezas, así que me presente— Soy Flor. Flor Miguez.
—Soy Fender, Fender Astarté. —Extendió su mano hacia mí, como un saludo formal, así que le tomé de la mano.
En eso él se paró del sillón, cosa que me desconcertó tanto a mí como a la señora Josephine. Esté de pronto se dirigió hacia la señora y se despidió con un beso en la mejilla; Ni siquiera me observó, entonces de la nada la señora le preguntó.
— ¿A dónde vas? ¿No ibas a esperar a Zeru?
—Lo esperaré afuera, no quiero participar en esta conversación. —Menciono sin más, dándonos la espalda, retirándose por completo de nuestra vista.
—¿Y bien? Flor, dime ¿te gusta tu puesto?
—Eh —respondí desconcertada, el interrogatorio estaba comenzando—, por su puesto señora, estoy agradecida por la oportunidad.
—¿Y no te gustaría ser mi sirvienta personal? —Sugirió está, ya me estaba incomodando su interés, no obstante, tenía que responderle.
—Señora, ¿cree que puedo ser de utilidad para usted?
—Por supuesto —Musito con una sonrisa genuina, algo ya me estaba sacando de mis casillas a lo que sin rodeos le pregunté—, ¿por qué me está ayudando ahora? —al notar mi pregunta pensé que estaba siendo muy irrespetuosa.
—Sólo quiero ayudar a la amiga de mi hijo, aunque hay algo que quiero dejarte en claro. —Cambio su expresión repentinamente a una realmente seria, entonces soltó— Acepto que seas amiga de mi hijo, pero tienes que conocer tu lugar querida, no pienses más allá de ello ¿comprendes?
«¿Cómo carajos ella sabía de mis sentimientos?».
Josephine al ver que no le había dado una respuesta decide agregar, podía ver mi reflejo es sus ojos, de verdad me veía estupida.
—Flor, tu madre es jardinera y tú eres una sirvienta. Sólo piénsalo ¿qué crees que pase si Joseph se enamora de ti? Nada bueno mi niña.
No podía seguir escuchándola así que instintivamente me levanté de ese sillón terriblemente cómodo, me molestaba la actitud de la señora, pensé erróneamente que es amable, pero ya veo que el lobo estaba disfrazado de cordero.
—Señora Josephine —Dije dirigiéndole la mirada, entonces le respondí—, su hijo es libre de amar a quien quiera, no obstante, tiene que despreocuparse de mí, yo conozco mi lugar. ¿Así que puedo retirarme?
Está asintió, un tanto no conforme. De inmediato salí de la sala principal, no quise regresar con los demás sirvientes. Quería aire fresco, quería gritar a todo pulmón, quería llorar, quería hacer todo. No quiero limites en mi vida. Decidida a hacerlo decido gritar.
—¡A la mierda el clasismo de esta pinche gente¡¡A la mierda la puta madre de!
—¡Ya cállate! —Me interrumpió aquella voz masculina, instintivamente voltee a verle, y molesta le pregunte.
—¿Por qué carajos me callas? ¡Idiota!
—¡Deja de hacer berrinches escuincla! —Dijo este y enseguida inhalo de su cigarro y continuó— Así que no te agrado que la señora te dijera la verdad ¿eh?
—¿Sabías lo que iba a hacer? —Exprese, ahora confusa a lo que él se me acercó quedando a unos cinco pasos de mí.
—Solo te estaba haciendo un favor, tonta. —yo me reí a carcajadas— ¡Un favor! ¡Por Dios! ¡Acaba de amenazarme!
—Ya veo —Contesto mientras dejaba caer su cigarro al suelo y luego lo pisoteo para apagarlo—, entonces ¿te gusta Joseph? ¿era por él por quién llorabas?
—¡Eso a ti no te importa!
—Haber deja de alzar la voz y escúchame —Vocifero, ahora acercándose dos pasos más—. ¿Crees que la señora es mala por qué te amenazó hace unos instantes? —Se burló y luego siguió— Ella solo te está alejando por qué eres solo una escuincla que no sabe nada, te hizo un favor al ser ella, porque si el señor Zeru estuviera al tanto de la situación te estuviera botando en la calle junto a tu madre en estos instantes.
—Estás mintiendo el señor Zeru es amable el no. —Interrumpe nuevamente el joven Fender.
—¡Él es un Rendor! y su hijo es el único heredero de esta mansión ¿entiendes a lo que voy? No existe lugar para ti, una sirvienta sin nada que aportar, ni valía has de tener para esta familia.
—Claro que sé que es un heredero, no soy tonta —Dije con lágrimas sobre mis mejillas, a lo que sin pena alguna sobre mi aspecto le pregunté con sensatez—, ¿crees que soy patética? ¿qué no tengo ninguna probabilidad? ¿qué por ser quien soy no lo merezco?
—Sí, eso creo —Contesto directo.
Lo mire con furor mientras que aun caían lágrimas sobre mis mejillas, que por más que intentase secarlas no paraban de brotar.
«Este idiota que se creía, ¿qué sabe de mí? Absolutamente nada».
Ya no tenía ganas de mirar al joven Fender, solo quería irme con los demás de mi casta, así que sin más me di la vuelta dándole por completo la espalda.
—Flor Miguez. —Hablo, a lo que yo sin detenerme seguí dando pasos alejados, pero aun así no detuvo sus palabras— Solo contéstame algo.
«¿Qué demonios quiere este chico ricachón? Solo ignorémoslo Flor, vamos, no voltees a verlo».