Capítulo 20. Lemon.

1000 Palabras
ASTERIA RENDOR GLESH Huir de ahí, era lo mejor para nosotros, no somos como Haku que se ve interesado en esas conversaciones de personas grandes que quieren intercambiar información u opiniones, no quería llegar a la edad en la que me vería obligada a convivir con ellos, a decir verdad, mi único lugar seguro siempre será el exterior de la mansión, y que mejor, que con un amigo que comparte el mismo pensamiento. En silencio, mientras divisaba el paisaje pude distinguir el sonido de unos pasos cuidadosos en el pasillo; aquel que da en nuestra dirección, después de unos segundos se notó su inmovilización, al dar un vistazo hacia atrás pude distinguir la espalda de Haku yendo del lado contrario al de nuestra ubicación, enseguida le di un jalón al chaquetin de Daren. —Oye, hay que ir por Haku. —¿Por qué?, al final él siempre viene a nosotros —Musito honesto—. Él ya vendrá. —No lo creo, —Respondí— sé que vino hace un instante y se fue, estoy segura de que quiere estar con nosotros, pero no sé porque regreso con los adultos. Daren me observa confuso, tal vez no comprenda porque insisto si antes no lo hacía y de cierta forma, sí, algo a cambiado, la situación no es la misma. —Erré —Confesé—, creí que no podíamos hablar o llevarnos bien, por la edad. Me equivoque al juzgarlo. —No te has equivocado, él lo hizo ver así. Siempre frío y distante cuando quiere. Me burlo de su comentario, de cierta forma, Haku con frecuencia se hacía ver así. Un niño no tan niño, que cuidaba de pequeños y se creía el muy mayor. No tan adorable conforme a su edad. —También lo fui, —Recordé— Me alejaba de ustedes dos, porque hacían cosas que no podía hacer. —Me pregunto ¿qué fue lo que te hizo cambiar de opinión?, —Cuestiono Daren sin apartar la vista de mí— ¿Algo sucedió? ¿cierto? —Hay cosas que sé que tenemos todos en común, somos amigos, no deberíamos apartarnos más por la edad. —¿Cómo en qué? —Interrogo Daren, con algo de tedio presente, no obstante, antes de responder alguien interrumpe. —Niños, —Hablo mi padre con expresión emocionada— no quise interrumpir, pero creo que ya es hora de que me des mi sorpresa, princesa, —¡oh! ¡Es verdad!, —Alce sonriente— Vamos. Padre dejo que Daren y yo pasáramos por delante de él, llegando a la sala principal; dónde ya se encontraban todos los demás curiosos por la reunión inesperada, miré a Haku fijamente a lo lejos, sin embargo, su actitud parecía ignorarme, como si no quisiera cruzar miradas conmigo de repente, quería pensar que no es con la intención de hacerme sentir mal, luego buscando un choque de miradas, logré que este me observará, realmente se veía muy lindo hoy, que sin querer provoque un sonrojo inesperado en él. —Mi hija ha preparado algo para mi —Alardeo mi padre con una gran sonrisa—, y quisiera compartir este momento con ustedes y que escuchen este deleite musical conmigo, así que por favor acompáñenme a la siguiente habitación. Padre nos encaminó a los demás a la habitación, todos curiosos por ello y por lo que había detrás de esa puerta, al momento de abrirla todos miraron aquel piano que destacaba un hermoso color rojizo y que lo hacía resaltar más por el suelo; un azulejo modelo gres porcelánico pulido. Todos entraron y tomaron lugar. Padre, el señor Fender y el señor Santher se sentaron en la sala modular derecha, mientras que la señora Diane, mi madre y Daren en la sala Modular Izquierda. Me prepare tomando lugar en el taburete, pude distinguir a unos metros la sorpresa de Daren, un amigo que no puede ocultar su emoción e impaciencia por oírme tocar, sin embargo, no podía comenzar, no imaginaba sentir tantos nervios hoy, tal vez sean las personas presentes o puede que sea otra razón. Observé a un lugar en específico, instintivamente no pude evitarlo, quería que alguien me apoyara y acompañara; él estaba de brazos cruzados recargado en una de las paredes, ya que no había alcanzado lugar, mirando hacia un cuadro decorativo de la habitación junto a su madre. La señora Rousse detecto antes que él, aquella mirada que le había lanzado. Así que a modo de su ayuda le dio un codazo, hasta que este reacciono. —¿Por qué me pegas? —Se escucho su cuchicheo a distancia, se mostraba molesto. —Alguien te esta mirando, hijo. Haku por fin me noto, podía deducir a la distancia que él no comprendía a lo que me refería, así que se quedó sin hacer nada y decidió nuevamente pasarme por alto. Deje salir un suspiro y acomode mis partituras. HAKU ALARCÓN STONE —Oye, deja de golpearme. —¿Eres bruto o te haces? —Interrogo mi madre frustrada. —Me hago, —Musite apenado— ¿que se supone que haga? —Asteria quiere que la acompañes a tocar ¿es mucho para ti hacerle ese favor? —Es que, ahhg —Suelto, mi intención no era que esto sucediera—, el enemigo no me soltará, madre. —De todos modos, tú te sentenciaste cuando te apadrinaron. No entiendo de que te preocupas ahora, hijo. Me dirigí hasta Aste, sentía las miradas encima de mí, no había vuelta atrás desde el comedor así que esto ya era pisar terreno minado, tomé asiento junto a la heredera Rendor; Ella me miró y me sonrió, los demás por obviedad quedaron estupefactos incluyendo a Daren quién no entendía la razón del porque estaba sentado en el taburete junto a ella. —Debiste decirme que querías tocar conmigo nuevamente. Nunca dice nada, es como si pensará que tengo idea de lo que quiere, pero no. —Pero ya estás aquí ¿no?
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR