Capítulo 21. Exclusión y traición.

1001 Palabras
HAKU ALARCÓN STONE La peque se burló de mí sin titubear; es como si ya estuviera al tanto de la fuerza que tiene sobre mí, siendo mi debilidad; si lo hago es por ella y si me niego no distinguiré si es por mí, es como jugar a quien dominara el uno sobre el otro, si siempre sere yo o si siempre sera ella, únicamente entre nosotros y nadie más que nosotros. La intensidad de mí interés es mala, pero la suavidad del desinterés es mucho peor que eso. Ella y yo lo sabemos y si lo negamos tendremos un amargo sabor del engaño. —Tocaremos lemon. Asentí a su petición desbordando entera confianza, mientras que Aste mostraba la complicidad, dejándonos llevar con la melodía y la parte que nos representaba en ella. Soñar con un desenlace distinto, cambiar nuestro destino, recordar lo que olvidamos y huir de la oscuridad que nos rodea, el querer enseñarnos mutuamente abriendo camino hacia el lugar que nos hace ilusión y nos encamina e ilumina a soñar, que, si nos perdemos y no nos volvemos a encontrar, tendremos que olvidar y soltar por que si no, no nos queda más que resignarnos con pesar al agridulce sabor del despiadado final. Un fuerte sentir es lo que emite esta dura melodía, no muy lejana de nuestra realidad. —Lo que se esperaba de los prodigios. —Alago el señor Fender entre dientes al terminar nuestra emocional melodía. Ambos después de escuchar aquello nos levantamos del taburete, el señor Joseph se acercó y coloco una de sus manos sobre el hombro izquierdo de Aste y una sobre mi hombro derecho, los presentes sin más aplaudieron con gracia y nos felicitaron; es imposible no diferenciar cuando uno lo hacía con sinceridad. El señor Joseph se acercó lentamente para agradecer, poniéndose de cuclillas para vernos fijamente desde nuestro tamaño. —Gracias por habernos regalado tan dulce melodía, espero seguir escuchándolos a menudo. Escuchar aquello de señor Joseph era un alago tan grande para mí, que sin pensarlo le sonreí con llaneza e instintivamente sin haberlo razonado le abracé junto con Aste, el recibimiento y calor de su parte, me era algo que veía muy distante. Después de ello, los adultos se retiraron de la habitación mientras que Aste, Daren y yo permanecimos aquí, sin equivocarme, podía decir que algo malo estaba por ocurrir. La razón de la reunión y el número de hoy. Los adultos no tardarían en discutir y Daren no se demoraría en externar su descontento por mi presencia junto a lo que sé que es "su primer amor". Dicho y hecho soltó el niño pelinegro. —Exclusión. FENDER ASTARTÉ —Y bien, ¿cuál es la razón por la que se adelantó la reunión? —Interrogue sin comprenderlo del todo, también sin el mínimo interés, a lo que Santher me encaro. —He notado algo peculiar en lo que te toca manejar Fender, le notifique a Joseph de esto, es por eso que hemos adelantado la reunión para aclarar este asunto, —Mostro una siniestra hostilidad— ¿cómo es que él dinero que te hemos proporcionado está siendo derrochado por tu familia y no invertido en el crecimiento de Stowe? Molesto por su acusación me acerco a Santher y lo miro con insolencia. Santher no da paso atrás y me vuelve a replicar como siempre lo ha hecho, años y años de esto, su detestable rostro me hace querer partirle la cara y perder el poco control que llevo por dentro. — Dime Fender, —Pico— ¿por qué muerdes las manos de quienes te dan de comer? —Cabrón, juro que t- —Interrumpe Joseph. —Deténganse ambos, siguen discutiendo como si tuviéramos veintiséis años, ¡maduren! Santher se aleja de mí y toma asiento en un rincón de la habitación, mientras que yo me acerco a Joseph, siéndole totalmente franco. No traiciono a amigos que no me han traicionado. —Es verdad que he tomado dinero, no te mentiría nunca a ti, Joseph. —Hice una pausa y volví a mencionarle— Pensaba decírtelo, pero al parecer un zorro se me adelantó —Dirigí una mirada asesina a Santher sin titubear—, por supuesto que pagare cada peso que he tomado. —¿Es así? —Preguntó Joseph imponente, a lo que asentí de inmediato y nuevamente confirme— Lo repondré, si no es así, te regresaré la parte que me otorgó tu padre. —Miente. —Exaspero Santher desde el rincón y luego alzó su ruidosa voz— ¡Estoy seguro de que nos traicionara! — ¡Cállate! —Ordenó Joseph a Santher. Pude distinguir en Santher un escalofrío recorrer por su espalda al ver una mirada nunca antes vista, luego Joseph sin más volvió a dirigir la mirada sobre mí y amenazó. —Si me enteró, de que vuelves a gastar el dinero en estupideces, juro por lo más sagrado que tengo, que no tendré piedad de ti, te hundiré en lo más profundo del fango y te imposibilitaré hasta que desees desaparecer por tu propio pie. Joseph se alejó de mí, estaba tan cabreado, tanto que hacía tiempo que no lo miraba así. —El asunto queda en que Fender repondrá el dinero utilizado en una semana como mínimo, no obtendrá otro plazo que no sea el estipulado, —hizo una pausa y prosiguió — y tu Santher, monitorearas cada movimiento de Fender para que haga bien las cosas. Por los viejos y nuevos tiempos señores. ¿De acuerdo? —Ninguna objeción por mi parte. —Respondió el irritante. —Igual, no hay objeción. —Me retiraré entonces —Dijo Santher mientras tomaba sus cosas—, nos veremos en la próxima reunión. Joseph se despidió sonriendo, no de una manera amigable, todo lo contrario, apostaría a que no fui el único en tragar saliva en secó. Santher salió del estudio con sigilo y de inmediato me levante e intente huir. —Debería irme también. —Siéntate.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR