DAREN ASTARTÉ SOLÍS
—Jamás podrías lastimarme, Daren. —Expresó mi madre sincera.
Quería responderle, deseaba hacerlo, pero no podía. No quería verla mal, que hijo quisiera ver llorar a su madre. A lo lejos pude distinguir a mi padre acercarse, este desbordaba una sonrisa cruel, subió al auto y me miró fijamente a través del espejo retrovisor central y sin pensarlo le aviso a mi madre un repentino cambio de planes.
—Te dejaré en casa de tus padres por un rato, Daren y yo tenemos mucho que conversar.
—Espera ¿qué?, no se supone que iríamos con mi familia a visitarlos juntos.
—Así era, pero tengo que ir a un lugar con Daren, no te preocupes te lo recompensaré después.
—Bien, pero si tardan en recogerme, ya verán. —En ese instante no tardamos mucho en llegar a la casa de los Solís, mamá bajó del auto con pesar y me colocó en el asiento delantero a lado de mi padre, está cerró la puerta con cuidado e inmediatamente entró a su hogar.
Una vez entrando ella, papá arrancó. Algo en su mirar había cambiado, su habla igual. Ya no me fiaba de esta persona que tiene el título de padre, no podía explicar que estaba sucediendo ni lo que estaba sintiendo emocionalmente.
—¿A dónde iremos papá? —Este dirigió su mano a mi cabeza y me despeino con ligereza, luego tomó de la mano que había apretado con un poco de su fuerza y cuestiono— ¿te dolió?
—No es obvio. —Señale la marca.
—Perdóname, no volveré a hacerte eso.
—No estoy seguro de hacerlo, ¿a dónde me llevas?
—Querías ver a tu hermana ¿verdad?, pues iremos hacia ella.
—¿Qué?
-1974-
(ANTES DEL NACIMIENTO DE LOS HERDEROS).
FENDER ASTARTÉ
—Hey Fender ¿y tú maleta? ¿acaso no irás con Joseph y Santher a estudiar en la región Merst? —preguntó la madre de Joseph.
—Cambié de planes señora Josephine, solo vine a despedirme de ellos.
—¿Enserio?, los veía tan entusiasmados por que irían juntos los tres. —Dijo esta melancólica.
—Ya mujer. —Menciono el padre de Joseph—, yo fui el responsable de que él no fuera.
—¿Por qué? —Preguntó la señora Josephine preocupada a lo que su esposo le contestó sin merodeos. —Cometió una falta, así que mi deber como protector es reprenderlo.
—Así es. —Contesté con decoro mientras miraba fijamente al señor que me había apadrinado— Buenas tardes, señor Zeru, solo vine a despedirme de ellos. No los veré dentro de siete años, así que quisiera, por lo menos, ofrecerles mis buenos deseos.
—Adelante, siéntate. —Invito el señor Zeru, enseguida me sente a su lado y continuo— ¿No estás molesto por impedir que fueras?
—Para nada señor, sé que lo hizo para que yo entendiera cuál es mi posición. —Este me da una palmada en la espalda y me menciona negando con la cabeza mi deshacierto.
—No, no lo hice para demostrar cuál es tu lugar, al contrario, sé qué sufriste por carencias y fuiste víctima de aquellos rodeados de poder. Aún recuerdas lo que te dije en ese momento cuando decidí hacerme cargó de ti y Santher.
—"Puede que la cima quede lejos —Musite con los ojos llorosos y continue—, pero siempre hay un camino para poder llegar hasta ella".
—Exactamente, "equivócate y tropieza con la piedra, pero no te aferres mucho a ella".
—Gracias. —Agradecí conteniendo las lágrimas, a lo que la señora Josephine se me acercó. No pudo contenerme más y la señora Josephine para reconfortarme, me abrazó hasta que pudiera desahogarme.
—¿Ya te sientes mejor?
—Sí, mucho mejor. —Me levanté del lugar y les cuestioné— ¿dónde están ellos?
—Arriba, —Respondió el señor Zeru con serenidad en su voz— anda, puedes subir a despedirte.
Subí lentamente las escaleras y enseguida, antes de abrir la puerta inhale una bocanada de aire y luego exhale, era algo difícil para mí, sin embargo, también estaba feliz, al entrar mire a mis amigos preparar sus maletas con entusiasmo, ellos al notar mi presencia, deciden arrastrarme hacia ellos con ánimo.
—Hey, ¿ya estás listo? —preguntó Santher, mientras se acostaba en la cama de Joseph.
—Vamos ¿dónde has dejado tú maleta? ¿ya la has dejado abajo? —preguntó Joseph, quien salió de la recamara para ver dónde la había dejado, al percatarse de que no estaba, interrogo— ¿ya la has puesto dentro del coche?
—Oigan, cambié de planes y no iré. —Solté con una falsa sonrisa, ambos amigos se sorprendieron y después me molestaron.
—Estas de broma ¿no es así? —Alzó la voz Santher y se acercó invasivamente a lo que lo evadí.
—Estoy hablando en serio. No iré.
—¿Por qué has decidido esto de último minuto? ¿eh? —Expresó Joseph dolido a lo que sin esperar respuesta agregó—, no habíamos quedado en irnos los tres. Lo prometiste.
—Así es. —agregó Santher.
—Es que, le fallé a tu padre, Joseph. Es mi castigo.
Sabían que Zeru era muy estricto, aunque, el error que cometí había sobrepasado el límite de su generosidad, lo que hice, provoco que llegara a ese punto de negarme el estudio junto a ellos.
—¿Qué hiciste? —preguntó Santher molestó y al no recibir respuesta de mi parte vocifero—, ¿qué carajos hiciste Fender?
—Ya déjalo. —Defendió Joseph, con desilusión y enseguida me cuestiono— ¿Te arrepientes?
—Por supuesto que lo hago, ¡Carajo! —Dije furioso conmigo mismo—, la cague, losé. Perdí la oportunidad, ¿cómo crees que me siento? No los veré dentro de siete años. ¡Demonios!